Andrés de Inglaterra cumple 60 años en medio de otro escándalo sexual

El hijo de Isabel II sigue inmerso en una crisis desde que estalló el caso Epstein a la que se suman nuevas revelaciones y provoca que se congele su ascenso en la Armada Real

Andrés de Inglaterra, en King's Lynn, el 19 de enero. En vídeo, el príncipe durante una entrevista en la BBC el año pasado.
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Al cumplir este miércoles 60 años, el príncipe Andrés debería haber sido ascendido a almirante de la Armada Real. Como muchas otras cosas en su vida, la decisión se ha congelado. “Según establece la tradición, el duque de York iba a ascender en el escalafón militar en su 60 aniversario. Después de la decisión de Su Alteza Real de retirarse de la actividad pública en el futuro inmediato, el duque ha pedido al Ministerio de Defensa que retrase la decisión hasta que reanude sus deberes públicos”, ha dicho un portavoz del palacio de Buckingham.

La rehabilitación del hijo favorito de Isabel II va a ser lenta, plagada de altibajos, y, dados los 93 años de la monarca, quien ha procurado breves alivios al ostracismo público de Andrés, no será definitiva. Atrapado aún en el escándalo de su relación con el millonario y pedófilo estadounidense, Jeffrey Epstein, el duque se ha visto salpicado —esta vez de modo indirecto— por otro asunto igual de turbio. El millonario magnate de la moda canadiense, Peter Nygard (78 años) se enfrenta a una demanda múltiple en Nueva York. Se le acusa de haber embaucado a “niñas y mujeres jóvenes, impresionables y a menudo en situación de pobreza” con la promesa de dinero y una carrera prometedora como modelos. Las llevaba a su mansión de las Bahamas, donde abusaba sexualmente de ellas.

Además a Nygard le gustaba rodearse de famosos y personalidades relevantes. Con sus correspondientes fotografías. En su página web han aparecido instantáneas de hace 20 años de Andrés, su exesposa, Sarah Ferguson, y sus dos hijas, Beatriz y Eugenia, en la residencia de la isla. El duque no está implicado en la investigación, ni se le acusa de nada concreto, pero el golpe reputacional aumenta el daño que ha sufrido su credibilidad por la gestión del caso Epstein. 

El príncipe Andres y la reina Isabel II, en enero.
El príncipe Andres y la reina Isabel II, en enero.Getty images

En la desastrosa entrevista que concedió al programa Newsnight de la BBC a finales de 2019, Andrés se comprometió vagamente a colaborar con la justicia estadounidense. Virginia Giuffre, la mujer que sostiene que el príncipe tuvo relaciones sexuales con ella cuando era menor y formaba parte de la “red de esclavas sexuales” de Epstein, le imploró que ayudara a impulsar la investigación. Hasta ahora, ha ofrecido “cero colaboración”, según dijeron la Fiscalía y el FBI a finales de enero.

Hace diez años, Andrés celebró su 50 cumpleaños por partida doble, con una fiesta familiar en una estación de esquí suiza y con una ceremonia majestuosa ofrecida días después en el Palacio de Buckingham por Isabel II. Hoy su 60º aniversario será más recogido, en Royal Lodge, la residencia que comparte con Ferguson en Windsor. El tabloide The Sun cuenta que han sido varios los invitados que han cancelado su asistencia y, con un toque de maledicencia, el diario asegura que Ferguson ha puesto a trabajar a su secretaria particular para enviar invitaciones a diestro y siniestro y rellenar huecos. Su sobrino, el príncipe Enrique, y su esposa Meghan Markle, han preferido quedarse en Canadá y enviar una felicitación y un vídeo que será proyectado en la fiesta.

La reina no ha confirmado aún su asistencia, y la agenda real establece para hoy la inauguración de un nuevo centro médico en Londres. Aún así es probable que se deje ver en el evento. Ha sido la única, en la familia real, que ha querido dar muestras de cariño a Andrés. Se dejó ver con él durante un servicio religioso en su residencia de Sandringham, y le encargó recientemente que acudiera a la residencia del embajador chino en el Reino Unido, acompañado de su exmujer y sus dos hijas, para expresar el apoyo del Palacio de Buckingham al Gobierno de Beijing en su lucha contra la epidemia del coronavirus.

Pequeños gestos de apoyo a un miembro de la casa de Windsor al que la monarca, sin embargo, no dudó en imponer una necesaria cuarentena para que sus escándalos no acabaran salpicando a la institución. Detrás de la decisión, tan drástica como necesaria, estuvo la sombra del heredero al trono, Carlos de Inglaterra, que a sus 71 años le faltan manos para apagar los fuegos que amenazan el prestigio de una corona que está a punto de alcanzar después de toda una vida de espera.

Fueron muchos los ayuntamientos del Reino Unido en manos del laborismo los que expresaron su oposición y escándalo ante el recordatorio de un alto funcionario gubernamental de que debían izar la Union Jack (la bandera aspada, blanca, azul y roja) en sus edificios para conmemorar el 60º cumpleaños de Andrés. “Nadie va a hacer eso y no creo que sea apropiado”, dijo el alcalde de Liverpool, Joe Anderson. El Gobierno británico, dado el estado general de ánimo, ha decidido dar marcha atrás e ignorar en esta ocasión la tradición. La Abadía de Westminster sí hará sonar sus campanas en honor a Andrés. Bajo la jurisdicción directa de Isabel II, el repique, previsto a las dos de la tarde, hora peninsular española, tendrá más de guiño familiar que de reconocimiento oficial.

Sobre la firma

Rafa de Miguel

Es el corresponsal de EL PAÍS para el Reino Unido e Irlanda. Fue el primer corresponsal de CNN+ en EE UU, donde cubrió el 11-S. Ha dirigido los Servicios Informativos de la SER, fue redactor Jefe de España y Director Adjunto de EL PAÍS. Licenciado en Derecho y Máster en Periodismo por la Escuela de EL PAÍS/UNAM.

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