Tiempo de reforzar los cimientos

La falta de inversión en mantenimiento y mejora de las infraestructuras aleja al país de cumplir los objetivos de bienestar marcados por Naciones Unidas para 2030

Túnel del Metro de Madrid. Algunos problemas en la construcción de la línea 7 han dejado en evidencia que no basta con construir la infraestructura; hay que hacerlo bien y mantenerla para durar.
Túnel del Metro de Madrid. Algunos problemas en la construcción de la línea 7 han dejado en evidencia que no basta con construir la infraestructura; hay que hacerlo bien y mantenerla para durar.

España mantiene un "notable" déficit inversor, comparado con las mayores economías europeas, en infraestructuras de vivienda pública (un 58%), educación (un 57%), protección del medio ambiente (un 49%), asuntos económicos incluyendo transporte (un 30%) y salud (un 13%), según Seopan, la Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarias de Infraestructuras. Casi una de cada cuatro instalaciones (un 24%) tiene más de 20 años de antigüedad, siendo las más envejecidas las hidráulicas, portuarias y viarias, según un estudio de la Fundación BBVA y el Ivie (Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas). Sería necesario invertir 18.300 millones de euros anuales hasta 2030 solo para su conservación y rehabilitación, según otro informe de la Asociación de Ingenieros de Caminos Canales y Puertos y de la Ingeniería Civil (AICCP).

Los datos, abundantes, que aportan diversas fuentes tararean todos el mismo estribillo: la sequía inversora de la última década ha dejado un socavón en el mantenimiento de las infraestructuras que, de no taparse ni cambiar la tendencia, pondría en riesgo el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) marcados por Naciones Unidas para 2030. "Hace falta invertir, en los próximos diez años, al menos 103.000 millones de euros en diversas áreas prioritarias de mejora de la movilidad, el bienestar ciudadano y el desarrollo sostenible", receta la patronal de las grandes constructoras, que ha dedicado un trabajo, publicado el 4 de marzo, a analizar cómo peligran varios ODS. El primero, el número 3, referido a "Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades", que no se podrá alcanzar si el número de fallecidos en carreteras se mantiene alrededor de 1.100 al año, como sucedió en el periodo 2013-2019.

Hay que reducir a la mitad las lesiones y muertes por accidentes de tráfico, que se concentran en un 78% en las vías convencionales, según la Asociación Española de la Carretera (AEC). Es, quizás, donde más se nota la falta de mantenimiento. El Foro para la Ingenieria de Excelencia (Fidex) asume los números de especialistas como AEC, según los cuales se está invirtiendo en mantenimiento de infraestructuras viarias mucho menos de la mitad de lo que recomienda el Banco Mundial, a saber, anualmente el 2% del coste total de construcción. "Si cada año pones 2.000 millones de menos, cuando pasan diez ya no basta con 20.000 millones, porque el deterioro se habrá acumulado, y ya no habrá solo que conservar, sino rehabilitar; y si pasa más tiempo todavía, reconstruir", explica Fernando Argüello, director general de Fidex. Es lo que ocurre, en su opinión, con las carreteras dependientes de municipios y diputaciones. "Su estado es desastroso", sentencia. Mientras que "la red nacional está regular tirando a mal, y la autonómica, a muy mal", enumera.

Niveles mínimos

"La inversión pública en España sigue en niveles mínimos históricos, equivalente en términos de PIB al de 1980, y con el ratio inversor más reducido de la Unión Europea. A pesar de la recuperación de la contratación pública por parte del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana en 2019, el volumen contratado por las administraciones públicas españolas el año pasado es de 9.890 millones de euros, un 42% inferior al realizado con anterioridad al inicio de la consolidación fiscal en 2010", remacha el informe de Seopan. En época de vacas flacas prima mantener las pensiones, la salud, la educación. El gasto social. "Los ajustes en infraestructura han ayudado mucho a la contención del déficit, y puede estar bien tener esa capacidad en un momento determinado, uno o dos años, ¿pero diez?", se pregunta Francisco Pérez, director del Ivie, que prevé más deterioro si la nueva inversión pública no contempla partidas para mantenimiento.

"Es una impresión personal, pero yo veo cada vez más falta de mantenimiento en calles y carreteras", afirma Pérez. Y en la red ferroviaria convencional, que ha quedado abandonada, según constatan varios entrevistados. Pérez comenta el estado de los regionales de Extremadura, o el Madrid-Almería, y rememora cómo viajó a Granada en "un Talgo que se caía a trozos". Argüello saca a colación un video de 2018, de la plataforma Teruel Existe, donde se ve a un tractor adelantando al tren de la línea férrea Zaragoza-Teruel-Sagunto, que en muchos tramos ha de circular a menos de 30 kilómetros por hora debido al mal estado de la infraestructura.

El dinero ha ido a la expansión de la alta velocidad, donde se enmarca, por ejemplo, buena parte de la obra pública que una gran constructora como FCC ha seguido ejecutando en España durante estos años de crisis: distintos tramos de las LAV entre Madrid y Extremadura y Madrid y Galicia, así como la conexión ferroviaria de los túneles de Pajares entre León y la zona central de Asturias. A lo que suma, según apunta, "nuestra activa participación en distintos tramos del Corredor Mediterráneo, infraestructura clave para la dinamización de los corredores logísticos ferroviarios mediterráneos". Seopan recuerda que España tiene la cuota de transporte ferroviario de mercancías más baja de la UE, aún siendo cinco veces más eficiente que el resto de los medios de transporte. Según sus cuentas, habría que invertir 7.650 millones de euros en infraestructuras regionales y transfronterizas de transporte ferroviario de mercancías, conexiones ferro-portuarias y logística.

Las infraestructuras de transporte (carreteras y tren) recibieron el golpe más duro cuando cayeron las inversiones, en eso todos los expertos consultados están de acuerdo. El equipamiento público, salud y educación sobre todo, tampoco es que se haya librado de los ajustes, pero los ha sufrido menos, según estima Francisco Pérez. "A cambio, es verdad que ha de enfrentarse al desafío de la digitalización y el cambio tecnológico", reconoce. Porque no se trata solo de conservar lo que ya hay, sino de adaptarlo a lo que viene. El vicepresidente del Consejo General de Economistas, Pascual Fernández, defiende la necesidad de infraestructuras para un futuro más tecnológico, digital, conectado, sostenible, seguro. Resiliente al cambio climático. "Un 40% de la red viaria y un 60% de la red ferroviaria en España podría verse afectada por fenómenos climáticos extremos", avisa Fidex.

Fernández detecta dos "agujeros fundamentales": en la gestión de los residuos sólidos urbanos y en el saneamiento y la depuración. El informe de Seopan pone el dedo en esa llaga al denunciar, entre otras carencias, que al vertedero llega anualmente el 60% de los residuos urbanos y rechazos, "el doble que las mayores economías europeas". Si a eso se le añade que varias regiones españolas superan límites de contaminación, y que se ha reducido "a cero" la inversión pública para nuevos proyectos de metro y cercanías, su conclusión es que "España está lejos de alcanzar el ODS 11, Ciudades y comunidades sostenibles". Cuando la AICCP abordó el transporte público en la edición 2019 de su investigación Las Obras y Servicios Públicos a Examen constató que la inversión en su conservación, mantenimiento y gran reposición era "escasa".

Dice Seopan que para lograr el ODS 11 "se deberían destinar 30.776 millones de euros en ampliar la infraestructura de transporte público, 27.034 millones en mejorar la movilidad en vías urbanas e interurbanas, 6.000 millones en crear infraestructura verde en el ámbito urbano, 6.521 millones en reducir el impacto de los residuos municipales y 4.453 millones en servicios de alcantarillado y depuración, y mejora de las vías interurbanas regionales". Sumando y sumando llega a esos 103.000 millones de euros señalados al principio del reportaje, y necesarios para cumplir los cinco ODS que, a su parecer, peligran por carencias y déficit de instalaciones prioritarias, medioambientales y sociales. De ellos, 17.548 millones tendrían que dedicarse a incrementar su resiliencia y calidad.

Más obra privada

FCC ha acometido actuaciones de conservación de la línea 8 del Metro de Madrid; se ha encargado de la sustitución de los tirantes del puente Fernando Reig de Alicante; la oferta con la que ganó la construcción del nuevo hospital de Salamanca incluye su mantenimiento durante dos años; y en 2018 se quedó con el contrato de ampliación y reforma del hospital de Santa Bárbara en Soria. Pero reconoce que un pellizco significativo de su actividad en España en estos años de ajustes corresponde a obra privada: la ampliación del hospital San Juan de Dios en Sevilla, la reforma del estadio Santiago Bernabéu en Madrid, el nuevo campus de Oficinas Centrales de Airbus en Getafe (Madrid) o el Wanda Metropolitano, también en la capital. "La inversión privada registró un descenso durante los primeros años de crisis pero, a diferencia de la pública, presenta desde 2014 tasas de crecimiento positivas, cercanas al 5% anual", refrendan los datos del Ivie.

El estudio de la AICCP enfatiza que "el nivel de inversiones privadas es muy desigual en el sistema portuario" (que requiere, según sus conclusiones, 1.300 millones de euros al año hasta 2030), defiende potenciar las inversiones privadas en los aeropuertos (necesitados de una inyección anual de 2.000 millones de euros en la próxima década). Y refiere "que algunos expertos consideran adecuado implantar una tasa por el uso de las carreteras de gran capacidad". Es la apuesta de SEOPAN, que ve imposible incrementar la inversión pública un 40% para cumplir los ODS. "La coyuntura de gasto y previsiones de nuestra agenda social no lo permite", dice su presidente, Julián Núñez. "La única opción viable es recuperar el modelo concesional, en desuso desde 2012, y poner en valor nuestros activos públicos mediante la participación de los usuarios directos en su sostenibilidad económica, en particular la red de carreteras, al igual que hace el resto de países de la UE", receta.

El sistema sanitario: los desconchones de la joya de la corona

Vaya por delante que no hay sistema sanitario capaz de resistir una crisis de la magnitud de la provocada por el coronavirus. Pero, cuanto más fuerte sea dicho sistema, más tiempo aguantará sin colapsar. Y esto, el grado de resiliencia, es lo que ha abordado el artículo The resilience of the Spanish health system against the COVID-19 pandemic, publicado en la revista The Lancet, con Helena Legido, investigadora de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres (Reino Unido), como autora principal. Entre los bloques analizados figuran los medios dispuestos, con los consiguientes problemas de capacidad de los servicios de cuidados intensivos, la escasez de respiradores y la falta equipamiento adecuado para el personal sanitario; y la financiación, donde menciona las consecuencias "de casi una década de austeridad".

En 2018, la infraestructura sanitaria española aparecía entre las 10 mejores del mundo dentro de la clasificación de competitividad que elabora la escuela de negocio internacional IMD. En 2019 bajó al puesto 11. "Esto nos tiene que hacer reflexionar sobre el estado de nuestra Sanidad, y más concretamente, de nuestras infraestructuras y equipamiento", tercia Tomás Ruiz, secretario del Círculo de la Sanidad y director general de Grupo Empresarial Electromédico (GEE). "Ha habido una falta de adecuación y puesta al día de los equipos en el sector público", añade remitiéndose a datos de FENIN (Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria): en 2009, el 15% de los equipos tenía más de 10 años de edad media, y el 47%, más de cinco; en 2016 los porcentajes habían subido al 24% y al 70%, respectivamente.

Ruiz sostiene que a los servicios de mantenimiento de los hospitales no se les ha dado históricamente la importancia que tienen. La llamada 'bata gris' ha sido "el pagano en la época de reducción de gasto sanitario que hemos vivido", dice. La situación, con matices, es extensible a todas las comunidades autónomas. Las infraestructuras se han ido deteriorando y tampoco se está apostando por proyectos de actualización, digitalización o eficiencia energética, según critica. "El gasto sanitario público sigue siendo muy bajo", apostilla. En este contexto, califica la donación de 320 millones de euros de la Fundación Amancio Ortega, destinada a resonancia magnética, mamografía y TAC, de básica "para recuperar estándares de calidad".

El secretario del Círculo de la Sanidad resalta el "esfuerzo de modernización y adecuación" de la sanidad privada, donde han entrado fondos de inversión y grandes compañías. Y defiende fórmulas público-privadas de financiación, como los servicios de mantenimiento integral con renovación tecnológica de equipos que terminan su vida útil, que es, en su opinión, la alternativa más apropiada para la mayoría de los equipos e instalaciones de un centro hospitalario.

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