‘Gambito de dama’, ajedrez catalán

Imagen promocional de la serie 'Gambito de dama', de Netflix.
Imagen promocional de la serie 'Gambito de dama', de Netflix. Netflix

Los tableros que aparecen en la popular serie de Netflix son obra de un fabricante de La Garriga, en Barcelona

Recurrir a la casualidad quizás sea insuficiente para definir lo acontecido a la empresa familiar Rechapados Ferrer, ubicada en La Garriga (Barcelona), fabricante de tableros de ajedrez desde hace más de 50 años que de un día para otro descubrió que los tableros que aparecían en la serie de Netflix Gambito de dama provenían de su fábrica. Se necesitan imaginación y combinaciones ilimitadas para multiplicar por dos la producción habitual (20.000 tableros al año), agotar existencias del stock básico y no dar abasto para atender demandas de Francia, el Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Australia o Japón.

Joan Ferrer, representante de la tercera generación de los propietarios de la empresa, defiende la fabricación de tableros como un oficio, no como un proceso industrial, ya que la producción se realiza en gran medida a mano. “Uno los conoce como conoce a sus hijos”, dice, de ahí que los trabajadores los identificaran en la serie a las primeras de cambio. No todos llevan su firma, pero sí la mayoría. David, hijo de Joan, comenta que suelen tardar entre seis y ocho semanas en tener listo un pedido y que hasta septiembre u octubre ya será imposible servir más. “Somos 12 personas, ni siquiera tenemos comerciales. Al principio pensé que una serie sobre ajedrez no iba a tener éxito. Y al final ha sido la serie. La escena más emocionante para mí es la fase final, cuando la cámara sobrevuela por encima de los jugadores y nuestros tableros, un modelo con marquetería roja y amarilla de estilo barroco que hacemos para un cliente alemán, que fue quien proveyó al equipo de producción de la serie”.

Se calcula que, durante las cuatro primeras semanas de emisión, 62 millones de hogares empezaron a ver en acción a la actriz Anya Taylor-Joy ante tableros catalanes. El número de altas en el portal chess.com, comunidad de ajedrecistas que permite jugar y recibir clases, se multiplicó por cinco. Las búsquedas de tableros en eBay aumentaron un 250%. En su libro Cómo la vida imita al ajedrez, Garry Kasparov, asesor de la serie, sostiene que los componentes esenciales para jugar bien son la memoria y la fantasía, porque ante el tablero hay que pensar más allá de los límites. Rechapados Ferrer aguarda una posible segunda temporada deseando cumplir plazos con sus clientes.

Rescato el tablero que conservo en casa de mis padres, obsequio de mi primera comunión. Es de Rechapados Ferrer, mayo de 1984. La señora que me lo regaló ya no está en este mundo. Cuando coloco el caballo, mi pieza más preciada, evoco al Elias Canetti de El suplicio de las moscas: “A medida que crece, el saber cambia de forma. No hay uniformidad en el verdadero saber. Todos los auténticos saltos se realizan lateralmente, como los saltos del caballo en el ajedrez. Lo que se desarrolla en línea recta y es perceptible resulta irrelevante. Lo decisivo es el saber torcido y, sobre todo, lateral”. 

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