África No es un país
Coordinado por Lola Huete Machado

El general rebelde regresa a casa

Entrevista con el músico congoleño Jupiter Bokondji con motivo del lanzamiento de ‘Na Kozonga’, un nuevo álbum que resume sus viajes a lo largo de su extensa carrera musical

Jupiter & Okwess.
Jupiter & Okwess.Florent de la Tullaye
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Cuando parecía que en la República Democrática del Congo no podía existir otro sonido que no fuera la rumba, surgió Jupiter Bokondji para demostrar que la diversidad musical de su país es inmensa y que en ese universo de ritmos bucean las raíces de estilos como el rock, el soul o el funk, por citar solo algunos.

Al poner de relieve este bagaje ancestral y pasearlo por todo el mundo se forjó la leyenda del General Rebelde, apodo con el que sus seguidores pronto bautizaron a Jupiter. Ahora este revolucionario está a punto de presentar su nuevo trabajo, Na Kozonga (Me vuelvo a casa). Se trata de un álbum que resume los viajes y encuentros acontecidos a lo largo de su extensa carrera musical. Una simbiosis de ritmos, experiencias, continentes y emociones que no deja indiferente a ninguno. Como es normal, Jupiter está acompañado también en esta ocasión por su inseparable banda: Okwess.

El sencillo que da título al LP, Na Kozonga, es conocido por muchos, ya que fue número uno de escuchas en España en Spotify el verano pasado. Se trata de una canción muy pegadiza que 'funkiliza' aquel mítico Gotta go home de Boney M que en 1979 hizo bailar a tanta gente (cover a su vez de Hallo Bimmelbahn de Nighttrain, un grupo de rock-pop alemán que grabó este éxito en 1973). Y ya puestos a contar curiosidades, otro artista congolés, Lokua Kanza, tiene un tema con el mismo nombre. Pero nosotros hoy escuchamos el de Jupiter y Okwess para abrir boca. 

El nuevo álbum estará disponible el 23 de abril y con motivo de este evento África no es un país ha conversado con Jupiter Bokondji.

Pregunta: ¿Por qué de repente siente la necesidad de volver a casa y derretirse en los brazos de Mami Wata?

Respuesta: Sabes, cuando estás fuera de casa por un período de tiempo relativamente largo, sientes la falta de tu familia. Y volver a casa tiene dos significados: volver a ver a tu familia, sobre todo después de una gira (como es nuestro caso), pero también volver a la profundidad infinita, la fuente, porque la vida y la muerte son gemelas.

La Mami Wata que vemos en el clip de Na Kozonga, es una idea del director, Florent de la Tullaye, también director de La danse de Jupiter (2006), un documental que nos hizo famosos. Cuando me lo contó, porque conoce bien mi historia, encontré que era una gran idea aludir a este lado místico, pues comencé a tocar el tamtam gracias a mi abuela que era curandera. Ella usaba esta percusión para entrar en trance con el ritmo Zebola, el cual hemos aprovechado en extremo en uno de nuestros discos anteriores.

P. Después de todos estos años, ¿sigue siendo el “General Rebelde”?

R. Si, lo soy. Y creo que esa es una etiqueta que se quedará conmigo durante mucho tiempo. Incluso el Monumento viviente, la esperanza de la juventud, Tintín en el Congo, El Trovador, un aficionado... todos estos apodos me los han adjudicado gente de mi entorno y mis fans.

Para que conste, me apodaron General Rebelde en relación con mi enfoque artístico, que se basa en ritmos tradicionales, y que puede describirse como una rebelión contra la rumba congoleña, la identidad de la música congoleña, pero que en realidad es solo para mostrar al mundo la diversidad musical que abunda en mi país, incluida la rumba.

P. Parecía que la música de la República Democrática del Congo solo podía ser rumba, pero usted decidió hacer algo muy diferente. El suyo un estilo muy característico que reúne muchas influencias provenientes de distintas partes del mundo. Algo que también se refleja en el nombre de su grupo, Okwess, que hace referencia a un plato congoleño donde se mezclan muchos elementos. ¿Cómo se llega a esa iluminación musical?

R. Es más el resultado de una visión, que seguimos persiguiendo. Para mí, la rumba es música de la ciudad de Kinshasa. En las profundidades del país, en los pueblos, se toca música tradicional. Y esa es nuestra verdadera identidad. Tenemos la suerte de vivir en un país que está lleno de casi 450 grupos étnicos, cada uno con su propia música. ¿Te imaginas esta riqueza? Lo que hacemos es preparar esta salsa, Okwess, con diferentes ingredientes para que ella se adapte a cualquier paladar que la pruebe.

P. ¿Qué novedades encontraremos en, Na Kozonga, su tercer disco?

R. Este álbum se produce en un contexto ligeramente diferente del de los anteriores. Hay canciones que finalizamos durante la última gira. Hemos tenido el honor de trabajar con Mario Caldato con quien grabamos, y el resultado es más que satisfactorio. Abordamos ciertos temas que son muy importantes para nosotros, en particular la esclavitud con el título You sold me a dream (Me vendiste un sueño); el medioambiente o los problemas climáticos con Mieux que ça (Mejor que eso); la vida porque hay que vivirla en plenitud con Bolenge Seben; la muerte, un homenaje a Marc Antoine, nuestro anterior representante, tras su repentina desaparición con Marco. Hemos contado con la participación de artistas talentosos que nos trajeron su buena onda, cada uno con su huella única, como Ana Tijoux, Yarol Poupaud, Marcelo D2, Los vientos de Preservation Hall de Nueva Orleans, Rogê.

P. ¿Cómo ha evolucionado su música desde sus inicios hasta hoy?

R. Hemos ganado suficiente experiencia. Los encuentros, el espíritu de apertura, las giras, las colaboraciones... nos han ayudado mucho en este sentido.

'Bakunda Ulu' es otro de los temas contenidos en el nuevo álbúm de Jupiter & Owness. Un himno dedicado a la resistencia contra la adversidad, la fuerza interno y el empoderamiento individual. En él colabora la cantante estadounidense Maiya Sykes.

P. La pandemia de covid-19, que realmente ha trastocado nuestra sociedad, ¿ha tenido algún impacto sobre la forma en que usted comprende y hace música?

R. En casa, en Kinshasa, ¡sigo haciendo música de la misma manera! (Risas)

Regresamos de México a última hora en marzo de 2020. Toda la gira cancelada debido a la pandemia. Tuvimos que hacer un concierto en un barco que navegaba por el Sena en París, y el público en el muelle, para respetar el distanciamiento social. Casi todo está ahora dirigido a las redes sociales. Conciertos grabados para transmitir, conciertos en streaming. No podía imaginar estas únicas formas de contacto con el público antes de febrero de 2020. Estoy aquí esperando a ver cómo evolucionarán las cosas, como todos los demás, para retomar los escenarios, la realidad con el calor de la audiencia, porque eso, eso lo extraño demasiado.

P. La música de artistas africanos se escucha cada vez más en las listas de éxitos de todos los países. Acabamos de ver cómo dos nigerianos (Burna Boy y Wizkid) recibieron premios Grammy. ¿Cree que estamos ante una moda pasajera o realmente veremos más y más composiciones africanas alcanzar el número uno en todo el mundo?

R. Primero, felicitaciones a ellos. En cualquier caso, ¡deseo que las composiciones africanas alcancen cada vez más el número en todo el mundo, como tú lo dices! África es la cuna de la humanidad. Lo que está sucediendo es solo una confirmación, un recordatorio. Por tanto, es bastante normal que la música africana gane estos premios porque la música proviene de ahí.

P. Entre los nuevos músicos emergentes en África y su diáspora, ¿cuáles cree usted que son los más interesantes?

R. Hay muchos de ellos haciendo un muy buen trabajo, algunos de los cuales conozco por su nombre, otros no. Prefiero no nombrarlos, aunque sí animar a todos a seguir adelante, a hacer realidad sus sueños artísticos, porque eso es el orgullo de toda África.

P. En la mayoría de países africanos también es cada vez más común escuchar música de otras regiones del continente. ¿Cree que la música africana ayuda a romper las fronteras geográficas y lingüísticas y promover el sueño del panafricanismo?

R. Nosotros cantamos, bailamos las canciones de Bob Marley, Michael Jackson, sin saber y entender una sola palabra de inglés (risas). Creo que la música no tiene en cuenta los idiomas, los colores de la piel. Ese es su misterio, ella nos trae emoción, que no tiene en cuenta ninguna frontera, ya sea africana o europea, americana.

Cerramos esta interesante entrevista con otro de los cortes del álbum no sin antes recordar el enlace para pedir anticipádamente Na Kozonga. El tema elegido es You sold me a dream, que como Jupiter dice más arriba en la entrevista habla de la esclavitud y en el que participa la cantante y activista chilena Ana Tijoux.

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