África No es un país
Coordinado por Lola Huete Machado

Cuando llegas a un país y todo es distinto de lo que conoces

El libro autobiográfico ‘Una carta a Adelina’, del actor Bachir Samb, recoge sus experiencias como niño nacido en Las Palmas que un día fue enviado a vivir con su abuela a Senegal

Bachir Samb en Madrid.
Bachir Samb en Madrid.Ch. C.

Ella le llamaba por teléfono y le preguntaba si comía bien y él se extrañaba porque la comida nunca faltaba en casa de su abuela. También le demandaba si allí donde estaba había guerras. Él, con solo ocho años, se sorprendía de ese tipo de preguntas; en Senegal no había nada de eso, ¿por qué le preguntaba esas cosas? Pero claro, Adelina pensaba que en África solo había hambre, enfermedades y conflictos y sufría por el niño que había criado. En aquel momento Bachir no entendía que esas cuestiones reflejaban la mucha desinformación que sobre el continente hay en España. En aquel momento a él le preocupaban otras cosas, sobre todo el adaptarse a la nueva realidad en la que se veía sumergido sin ninguna preparación previa.

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Cuando Bachir aterrizó en el aeropuerto de Dakar por primera vez en su vida, le esperaba su abuela. El taxi les llevó hasta el pueblo donde ella vivía con el resto de la familia. Al abrirse la puerta del vehículo, el niño solo vio arena. Nada en Thiaroye Gare, el pueblo de las afueras de Dakar a donde le habían conducido, se parecía a las calles asfaltadas de Las Canteras, el barrio de Las Palmas de Gran Canaria donde se crio. Todos los que le esperaban le invitaban a bajar, pero él se aferraba al asiento del coche y solo decía “no”. No entendía aquel idioma en el que le hablaban, no lograba comunicarse en su castellano, la única lengua que entonces conocía. Fueron días difíciles. Todo era nuevo y diferente. Él quería contárselo a Adelina pero no podía, le faltaban las palabras.

Bachir Samb nació en Las Palmas en 1997 y pocos años después de su nacimiento sus padres se separaron, por eso Adelina le acogió y le cuidó hasta aquel día en que su madre le pidió ir a Senegal a cuidar a su abuela enferma durante tres meses. Él respondió afirmativamente y los tres meses se transformaron en 14 años. No le quedó más salida que amoldarse a la nueva situación y cursar sus estudios en el país de sus progenitores, pero siempre con el deseo de salir de allí. Varias veces se acercó hasta la embajada española en Dakar a decirles que su NIE español había caducado y necesitaba renovarlo, pero no le prestaron ninguna atención. Siguió estudiando y mientras empezó a perseguir su sueño: ser actor. Cuando finalizó el bachillerato logró ser admitido en una escuela de teatro de Quebec, pero no consiguió el visado para viajar allí. Entonces decidió presionar a su padre una vez más (tampoco fue tanta la presión porque su padre siempre quiso que regresase). Gracias a la intervención de un abogado pudieron solicitar la reunificación familiar y fue así como en 2019 el joven regresó a Las Palmas. Para entonces Adelina ya no estaba, había fallecido hacía años.

Bachir con Adelina en Las Palmas.
Bachir con Adelina en Las Palmas.Cedida por Bachir Samb.

Samb tenía un objetivo claro, estudiar arte dramático y para eso necesitaba dinero. Su primer verano de regreso a España lo pasó en Ibiza trabajando en un hotel. Con la suma ahorrada se trasladó a Barcelona donde empezó a formarse como actor y consiguió algunos pequeños trabajos en varios cortos. Se dio cuenta de que si quería progresar en ese campo debía trasladarse a Madrid. Volvió a Ibiza en busca de dinero otro verano más y, finalmente, desembarcó en la capital donde reside en la actualidad.

Mientras trabaja en un restaurante de comida rápida para poder hacer frente a sus gastos, Samb sigue formándose como actor, actúa en algunas producciones –incluso ha hecho un poco de teatro y ha aparecido en alguna famosa serie de televisión–, compone música, la interpreta y graba sus propios vídeos. A todo ello ahora le suma la faceta de escritor.

Samb acaba de publicar el libro Una carta a Adelina en el que le cuenta a su madre de acogida todo aquello que no pudo decirle cuando era un niño perdido entre las arenas de Senegal y la echaba tanto de menos. En estas páginas, el autor reflexiona sobre el choque que supuso el llegar a un país nuevo en el que no conocía a nadie, en el que no podía hacerse entender, en el que todo le era desconocido desde la comida a la forma de comportarse, como por ejemplo el que ante las personas de más edad no pudiera hablar, ni siquiera mirarlas a la cara, algo a lo que no estaba acostumbrado. Con palabras, directas el autor cuenta a su madre de acogida el trauma que le supuso la circuncisión o el tener que aprender todo de la religión musulmana de la que prácticamente no había oído hablar en su casa de Canarias. También la experiencia de ser considerado un extranjero, un europeo incluso por su propia familia, cuando en España estaba acostumbrado a que le dijeran que no era español, que era africano; y así descubrirse que en realidad no es de ningún sitio y de todos.

El libro recoge todas estas vivencias chocantes y más. Todos aquellos sentimientos que experimentó y que le hubiera gustado compartir con Adelina para buscar el consuelo que le faltaba. Acontecimientos que han marcado su vida y han hecho de Bachir Samb la persona que es hoy día: un joven de 24 años con las ideas muy claras y que afana para que se reconozca su talento artístico.

Esta primera obra abarca los primeros diez años del regreso a Senegal de Bachir (2005-2015) y deja los restantes para una segunda parte que se publicará más tarde. El joven ha completado este proyecto con la composición de una canción, cuyo vídeo se lanzará en junio, en la que pone música a lo que siempre quiso contarle a Adelina.

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