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Coordinado por Gonzalo Fanjul

Transferencias de renta para luchar contra el sinhogarismo

Basadas en la confianza, esta estrategia podría permitir a las personas en situación de pobreza ser más autónomas, planificar su futuro y salir del sistema de atención

Juliana es una de las personas que han recibido una ayuda gracias al Fondo NEXiT
Juliana es una de las personas que han recibido una ayuda gracias al Fondo NEXiTHogar Sí

Una de las expresiones que viene popularizándose en nuestros días es la de la “trampa de la pobreza”. Esencialmente significa que el sistema de recursos para ayudar a las personas pobres les introduce en una dinámica de la que es difícil salir. Las prestaciones del entorno de 400 euros, las constantes visitas a los centros sociales para controlar el proceso, las normas y tutelas en los recursos de alojamiento... Todo ello genera una espiral conocida: la burocracia que impide salir de esa situación de precariedad.

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Ante ello, una solución sería dejar de tutelar a las personas y empezar a generar cambios estructurales en el sistema de atención para ofrecer mayor capacidad de control y elección a las personas sobre sus vidas. Una vivienda, como propone el exitoso método Housing First, ofrece una plataforma desde donde su capacidad de elección –lo que como, cuándo como, con quién vivo, cómo distribuyo mi tiempo, cuándo descanso y cuándo me activo– crece y, con ella, sus posibilidades de recuperación.

Las transferencias de renta consisten en ofrecer acceso a cantidades económicas de un importe significativo a personas que están en situación de pobreza. Buscan brindar opciones, control y poder adquisitivo para generar planes para el futuro que les permitan salir del sistema de atención y por tanto superar esa trampa.

Las transferencias demuestran la confianza en las personas y se basan en el fomento de su autonomía y en el respeto por sus elecciones personales. El pago de una fianza, el acondicionamiento de un piso o una formación específica en nuevas tecnologías se configuran en gastos inalcanzables para personas con una ayuda mensual de entre 300 y 400 euros o salarios de 600. Sin embargo, estos gastos permiten generar proyectos de autonomía personal. Planes de vida.

En el ámbito internacional tenemos algunos ejemplos bien interesantes en este sentido como por ejemplo el proyecto ‘New Leaf’, de la organización Foundations for Social Change. Esta entidad lanzó esta iniciativa en 2018, en colaboración con la Universidad de Columbia Británica y ofreció acceso a pagos únicos de 7.500 dólares (algo más de 6.000 euros) a 50 personas en situación de sinhogarismo. Al mismo tiempo, evaluaron a un grupo control de 65 personas sin casa que no recibieron las transferencias.

Las transferencias demuestran la confianza en las personas y se basan en el fomento de su autonomía y en el respeto por sus elecciones personales.

Los resultados de esta investigación señalan que, de media, quienes recibieron las transferencias directas se trasladaron a una vivienda estable en los tres meses siguientes a recibir el ingreso. Al grupo que no recibió las transferencias le costó un año alcanzar la misma situación. Además, quienes recibieron las transferencias mantuvieron un nivel de seguridad y estabilidad financiera durante los 12 meses de seguimiento. Las personas pudieron aumentar sus gastos en alimentación, ropa y alquiler. De media, gastaron el 52% de su dinero en comida y alquiler, el 15% en otros artículos como medicamentos y facturas y el 16%, en ropa y transporte. Casi el 70% consiguieron seguridad alimentaria después de un mes. También se produjo una mejora de su salud financiera, pues ahorraron unos 1.000 dólares (820 euros) de los recibidos. El estudio añade que el consumo de alcohol, cigarrillos y otras sustancias se redujeron en un 39% entre aquellas personas que recibieron las transferencias. Asimismo, las 50 personas que recibieron el fondo permitieron ahorrar al sistema de atención unos 8.100 dólares por persona a lo largo de un año. Unos 6.6400 euros.

Los resultados apuntan en una dirección muy interesante y los importes, aunque significativos, son menores que los ahorros producidos por las personas al salir del sistema de ayudas.

Inspirados por esta filosofía, desde Hogar Sí se ha creado el Fondo NEXiT, la primera experiencia de transferencias directas de renta a personas en situación de sinhogarismo en España. Hemos entregado diferentes cantidades de dinero a personas que residían en nuestras soluciones de vivienda, en función de sus necesidades y proyectos futuros. De media, hemos entregado 4.400 euros a cada persona, lo que ha permitido que puedan comenzar una vida autónoma en sus propias viviendas sin el temor de volver a vivir en la calle. Como cuenta Juliana, una de las personas que ha recibido la ayuda, para ella “significa dos cosas fundamentales: confianza e independencia. Supone un impulso para mi vida”.

Con el Fondo NEXiT, queremos demostrar que las transferencias de renta son una herramienta más para luchar contra el sinhogarismo y escalar este proyecto para que llegue a más personas. Por ello, vamos a llevar a cabo una evaluación que permita conocer el impacto real de estas transferencias económicas en la vida de las personas, así como analizar su eficacia y su eficiencia.

La pobreza se convierte en una trampa si dedicamos más esfuerzos a fiscalizar en qué gastan las escasas ayudas que ofrecemos a las personas pobres que a escuchar sus planes y apoyarlos con recursos buscando soluciones concretas a sus problemas concretos. El Fondo NEXiT es, en definitiva, un proyecto basado en la confianza.

José Manuel Caballol es director general de HOGAR SÍ.

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