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Atrapados en Ceuta un mes después de la crisis fronteriza

Atrapados en Ceuta un mes después de la crisis fronteriza

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Más de 2000 personas permanecen en la ciudad sin apenas recursos para mantenerse. Muchos duermen en bosques, espigones y recintos abandonados, mientras el Ejecutivo local intenta habilitar espacios de acogida

  • Cientos de personas hacen cola a las puertas de la mezquita Sidi Embarek, en Ceuta, durante el reparto de comidas de la asociación Luna Blanca. Cáritas y Luna Blanca han estado proporcionando entre 1.000 y 1.700 comidas calientes diarias para quienes han quedado atrapados en la ciudad tras la crisis fronteriza.
    1Cientos de personas hacen cola a las puertas de la mezquita Sidi Embarek, en Ceuta, durante el reparto de comidas de la asociación Luna Blanca. Cáritas y Luna Blanca han estado proporcionando entre 1.000 y 1.700 comidas calientes diarias para quienes han quedado atrapados en la ciudad tras la crisis fronteriza.
  • Un joven termina de cocinar un tayín de pescado, capturado anteriormente por sus compañeros, en la playa El Trampolín, cerca de playa de Benítez. Entre 17 y el 19 de mayo, más de 9.000 personas entraron en Ceuta a nado, bordeando los espigones fronterizos o a través del vallado que separa la ciudad de Marruecos. Más de 2.000 adultos están aún en la ciudad, muchos durmiendo a la intemperie.
    2Un joven termina de cocinar un tayín de pescado, capturado anteriormente por sus compañeros, en la playa El Trampolín, cerca de playa de Benítez. Entre 17 y el 19 de mayo, más de 9.000 personas entraron en Ceuta a nado, bordeando los espigones fronterizos o a través del vallado que separa la ciudad de Marruecos. Más de 2.000 adultos están aún en la ciudad, muchos durmiendo a la intemperie.
  • Un grupo de chavales ha encontrado cobijo bajo un puente, en la carretera que va hacia Benzú. La mayoría utiliza las duchas de las playas o bidones de agua para asearse. Vecinos de Ceuta han estado repartiendo ropa, mantas y comida durante las primeras semanas tras la crisis, pero la respuesta ciudadana ha ido disminuyendo progresivamente.
    3Un grupo de chavales ha encontrado cobijo bajo un puente, en la carretera que va hacia Benzú. La mayoría utiliza las duchas de las playas o bidones de agua para asearse. Vecinos de Ceuta han estado repartiendo ropa, mantas y comida durante las primeras semanas tras la crisis, pero la respuesta ciudadana ha ido disminuyendo progresivamente.
  • Un joven descansa en el interior de la antigua cárcel de mujeres donde convive con otras 23 personas. Desde el inicio de la crisis, las fuerzas policiales han realizado batidas por toda la ciudad para localizar e identificar a los migrantes y devolverlos a Marruecos en virtud de un primer acuerdo para escalar las repatriaciones que ahora se ha congelado. Unas 7.500 personas regresaron la primera semana de forma voluntaria o forzada.
    4Un joven descansa en el interior de la antigua cárcel de mujeres donde convive con otras 23 personas. Desde el inicio de la crisis, las fuerzas policiales han realizado batidas por toda la ciudad para localizar e identificar a los migrantes y devolverlos a Marruecos en virtud de un primer acuerdo para escalar las repatriaciones que ahora se ha congelado. Unas 7.500 personas regresaron la primera semana de forma voluntaria o forzada.
  • Hamed, de 21 años, lleva casi un mes cobijándose entre los bloques de hormigón de una escollera cercana al puerto. Entró el pasado 17 de mayo a Ceuta. Antes, intentó llegar a la Península embarcando en una lancha neumática, para lo que ahorró unos 2.000 euros gracias a familiares y amigos.
    5Hamed, de 21 años, lleva casi un mes cobijándose entre los bloques de hormigón de una escollera cercana al puerto. Entró el pasado 17 de mayo a Ceuta. Antes, intentó llegar a la Península embarcando en una lancha neumática, para lo que ahorró unos 2.000 euros gracias a familiares y amigos.
  • Junto a Said, marroquí de 42 años, Hamed duerme bajo una piedra. En la zona se han producido varios ataques de grupos organizados que utilizan armas blancas y objetos contundentes para robar y atemorizar a los migrantes que están en la calle.
    6Junto a Said, marroquí de 42 años, Hamed duerme bajo una piedra. En la zona se han producido varios ataques de grupos organizados que utilizan armas blancas y objetos contundentes para robar y atemorizar a los migrantes que están en la calle.
  • Un grupo de jóvenes aprovecha la mañana para bañarse en la playa junto a los educadores sociales ceutíes. Se calcula que entre el 17 y el 19 de mayo entraron unos 1.500 menores de edad en Ceuta. La ciudad acoge un mes después a más de 800 en varias instalaciones, entre ellas un polideportivo municipal y una nave en un polígono industrial. La mayoría de los padres en Marruecos no desean que regresen.
    7Un grupo de jóvenes aprovecha la mañana para bañarse en la playa junto a los educadores sociales ceutíes. Se calcula que entre el 17 y el 19 de mayo entraron unos 1.500 menores de edad en Ceuta. La ciudad acoge un mes después a más de 800 en varias instalaciones, entre ellas un polideportivo municipal y una nave en un polígono industrial. La mayoría de los padres en Marruecos no desean que regresen.
  • Mohamed, de 28 años, entró en abril, en el primer pulso que Marruecos echó a España en la frontera con Ceuta. Unas 135 cruzaron a nado en un día. Ahora, el hombre duerme en una chabola sobre un risco junto a la valla de Benzú.
    8Mohamed, de 28 años, entró en abril, en el primer pulso que Marruecos echó a España en la frontera con Ceuta. Unas 135 cruzaron a nado en un día. Ahora, el hombre duerme en una chabola sobre un risco junto a la valla de Benzú.
  • Dos jóvenes escalan el muro que protege el perímetro del puerto de Ceuta para acceder a la zona de seguridad. En el último mes, desde la crisis fronteriza, se han detectado incursiones casi diarias de personas que intentan abordar los barcos con destino a la Península escondidos en camiones o encaramados a los ferris.
    9Dos jóvenes escalan el muro que protege el perímetro del puerto de Ceuta para acceder a la zona de seguridad. En el último mes, desde la crisis fronteriza, se han detectado incursiones casi diarias de personas que intentan abordar los barcos con destino a la Península escondidos en camiones o encaramados a los ferris.
  • Cuatro amigos que viven en el bosque comen un tayín de verduras que han cocinado en la playa para evitar riesgos de incendio. Muchas personas prefieren permanecer en la calle ante el temor de ser devueltos a Marruecos si acuden a las instalaciones que gestiona el Ejecutivo local en el polígono industrial de El Tarajal, junto a la frontera.
    10Cuatro amigos que viven en el bosque comen un tayín de verduras que han cocinado en la playa para evitar riesgos de incendio. Muchas personas prefieren permanecer en la calle ante el temor de ser devueltos a Marruecos si acuden a las instalaciones que gestiona el Ejecutivo local en el polígono industrial de El Tarajal, junto a la frontera.
  • Mouad, peluquero de profesión, corta el pelo a un compañero con el que vive en una nave abandonada de El Tarajal. Él, junto a otro grupo de amigos, espera que le den acceso a las instalaciones de la ciudad, que ha habilitado una nave con camas y duchas. Se niega a solicitar asilo en Ceuta porque si se lo deniegan sabe que se enfrenta a la posibilidad de expulsión, lo que le impediría regresar a España durante 10 años.
    11Mouad, peluquero de profesión, corta el pelo a un compañero con el que vive en una nave abandonada de El Tarajal. Él, junto a otro grupo de amigos, espera que le den acceso a las instalaciones de la ciudad, que ha habilitado una nave con camas y duchas. Se niega a solicitar asilo en Ceuta porque si se lo deniegan sabe que se enfrenta a la posibilidad de expulsión, lo que le impediría regresar a España durante 10 años.