Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Andrii Shutkevych
Andrii Shutkevych durante una misa religiosa.

Seis años de misionero en el frente ucraniano: “A veces me siento muy solo”

17 fotos

Andrii Shutkevych llegó al Donbás en junio de 2015 para ayudar durante tres meses. Más de un lustro después, este pastor protestante continúa en la primera línea del conflicto

  • Traducida del ruso como “la ciudad que da luz”, Svitlodarsk es una de las poblaciones más cercanas a la línea de fuego en el frente ucraniano. Separada por un lago de las posiciones enemigas, por las noches es fácil escuchar los sonidos de la guerra. A escasos kilómetros de dos enclaves controlados por los separatistas, los 8.000 habitantes de la ciudad llevan siete años conviviendo con el conflicto.
    1Traducida del ruso como “la ciudad que da luz”, Svitlodarsk es una de las poblaciones más cercanas a la línea de fuego en el frente ucraniano. Separada por un lago de las posiciones enemigas, por las noches es fácil escuchar los sonidos de la guerra. A escasos kilómetros de dos enclaves controlados por los separatistas, los 8.000 habitantes de la ciudad llevan siete años conviviendo con el conflicto.
  • Andrii Shutkevych llegó en junio de 2015 para liderar un equipo de misioneros. En principio, su estancia iba a ser de tres meses, pero seis años después sigue desarrollando su labor religiosa. “He tenido momentos en los que he pensado en irme, pero me convencí que mientras hubiera un equipo trabajando, yo seguiría aquí”, confiesa.
    2Andrii Shutkevych llegó en junio de 2015 para liderar un equipo de misioneros. En principio, su estancia iba a ser de tres meses, pero seis años después sigue desarrollando su labor religiosa. “He tenido momentos en los que he pensado en irme, pero me convencí que mientras hubiera un equipo trabajando, yo seguiría aquí”, confiesa.
  • Desde 2018, dirige VPN, una organización para jóvenes que también lleva a cabo actividades con personas mayores en una antigua sucursal bancaria de la ciudad. Su equipo está formado por Olga, una artista del oeste del país y su marido, Andryi. Ambos llegaron en 2017 y 2018, respectivamente, y fueron los últimos en sumarse a un grupo de voluntarios del que poco a poco todos se han ido. Todos han marchado para rehacer su vida lejos de la región de Donetsk.
    3Desde 2018, dirige VPN, una organización para jóvenes que también lleva a cabo actividades con personas mayores en una antigua sucursal bancaria de la ciudad. Su equipo está formado por Olga, una artista del oeste del país y su marido, Andryi. Ambos llegaron en 2017 y 2018, respectivamente, y fueron los últimos en sumarse a un grupo de voluntarios del que poco a poco todos se han ido. Todos han marchado para rehacer su vida lejos de la región de Donetsk.
  • Dos mañanas a la semana, el centro se convierte en un lugar de encuentro para las jubiladas de la ciudad. Leen la Biblia, toman un té y salen de la rutina que tan solo les lleva hasta el supermercado. En esta ocasión, han acudido Kateryna y Valentina, al menos tres amigas más están enfermas en casa.
    4Dos mañanas a la semana, el centro se convierte en un lugar de encuentro para las jubiladas de la ciudad. Leen la Biblia, toman un té y salen de la rutina que tan solo les lleva hasta el supermercado. En esta ocasión, han acudido Kateryna y Valentina, al menos tres amigas más están enfermas en casa.
  • Antes del seminario y la escuela misionera protestante, Andrii estudió canto y trabajó de albañil en Berdychev, su ciudad natal. Kateryna subraya la Biblia y regala abrazos después de confesar que la primera vez se acercó al centro fue para recibir algo de comida que llevarse a la boca.
    5Antes del seminario y la escuela misionera protestante, Andrii estudió canto y trabajó de albañil en Berdychev, su ciudad natal. Kateryna subraya la Biblia y regala abrazos después de confesar que la primera vez se acercó al centro fue para recibir algo de comida que llevarse a la boca.
  • Kateryna se baja la mascarilla reutilizada y esconde los pocos dientes que le quedan. Nacida en Kazajistán, llegó en 1989 a Ucrania. Tras la pérdida de su hijo y su marido, vive sola en un piso de Svitlodarsk. El conflicto ha dejado alrededor de 14.000 muertos en un país con enormes desigualdades en el que muchos quieren pasar página y olvidar la guerra.
    6Kateryna se baja la mascarilla reutilizada y esconde los pocos dientes que le quedan. Nacida en Kazajistán, llegó en 1989 a Ucrania. Tras la pérdida de su hijo y su marido, vive sola en un piso de Svitlodarsk. El conflicto ha dejado alrededor de 14.000 muertos en un país con enormes desigualdades en el que muchos quieren pasar página y olvidar la guerra.
  • Andrii calcula que cada tres días gasta alrededor de 100 grivnas (algo más de tres euros) en compra. Cuando algún amigo le envía dinero o cobra trabajos independientes para otras organizaciones, lo primero que hace es bajar al supermercado y comprar una botella de Pepsi. Sin embargo, su principal debilidad también le genera algunos problemas médicos que él prefiere obviar. El salario medio en Ucrania se sitúa por debajo de los 400 euros y las pensiones, en ocasiones, no alcanzan los 100.
    7Andrii calcula que cada tres días gasta alrededor de 100 grivnas (algo más de tres euros) en compra. Cuando algún amigo le envía dinero o cobra trabajos independientes para otras organizaciones, lo primero que hace es bajar al supermercado y comprar una botella de Pepsi. Sin embargo, su principal debilidad también le genera algunos problemas médicos que él prefiere obviar. El salario medio en Ucrania se sitúa por debajo de los 400 euros y las pensiones, en ocasiones, no alcanzan los 100.
  • La vivienda fue cedida por una mujer de Svitlodarsk, aunque tiene unos gastos de mantenimientos que rondan las 1.000 grivnas (30 euros, aproximadamente) durante los meses de invierno entre tasas, gas, agua potable y electricidad. Algo menos en “los meses de calor”.
    8La vivienda fue cedida por una mujer de Svitlodarsk, aunque tiene unos gastos de mantenimientos que rondan las 1.000 grivnas (30 euros, aproximadamente) durante los meses de invierno entre tasas, gas, agua potable y electricidad. Algo menos en “los meses de calor”.
  • El local se convierte en un espacio para niños y adolescentes. En Svitlodarsk apenas hay entretenimiento para ellos y las drogas son un peligro en el que muchos terminan cayendo. El equipo de VPN realiza talleres con profesionales que llegan desde Kiev, organizan conciertos y sesiones de cine para comentar películas y han conseguido material como una mesa de ping-pong; un futbolín; juegos de mesa o un ordenador. En muchas ocasiones, también funciona como un espacio donde resguardarse del frío.
    9El local se convierte en un espacio para niños y adolescentes. En Svitlodarsk apenas hay entretenimiento para ellos y las drogas son un peligro en el que muchos terminan cayendo. El equipo de VPN realiza talleres con profesionales que llegan desde Kiev, organizan conciertos y sesiones de cine para comentar películas y han conseguido material como una mesa de ping-pong; un futbolín; juegos de mesa o un ordenador. En muchas ocasiones, también funciona como un espacio donde resguardarse del frío.
  • Parte de la actividad de Andrii es buscar donantes que aporten dinero o envíen ropa, comida y juguetes para repartir más tarde entre las familias necesitadas. El almacén también sirve de rincón privado en el que Olga realiza arteterapia con menores que han vivido experiencias traumáticas en el seno de la familia o por las consecuencias de los siete años de guerra.
    10Parte de la actividad de Andrii es buscar donantes que aporten dinero o envíen ropa, comida y juguetes para repartir más tarde entre las familias necesitadas. El almacén también sirve de rincón privado en el que Olga realiza arteterapia con menores que han vivido experiencias traumáticas en el seno de la familia o por las consecuencias de los siete años de guerra.
  • Tan solo en el lado controlado por el Gobierno, más de 54.000 menores viven a una distancia menor de 15 kilómetros del frente. Desde el inicio del conflicto, más de 220 han perdido la vida, 42 de ellos por minas o restos de explosivos, según informó UNICEF en abril. Entre 2018 y 2019, un mecenas ofreció a Andrii seguir aportando dinero a cambio de prescindir de sus colaboradores para potenciar la creación de más iglesias, pero él lo rechazó. Desde entonces los ingresos son irregulares. “Le dije que nosotros hacemos el trabajo juntos y que seguiríamos juntos. Si me hubiera quedado solo aquí por tener dinero, VPN hubiera cerrado”, asegura.
    11Tan solo en el lado controlado por el Gobierno, más de 54.000 menores viven a una distancia menor de 15 kilómetros del frente. Desde el inicio del conflicto, más de 220 han perdido la vida, 42 de ellos por minas o restos de explosivos, según informó UNICEF en abril. Entre 2018 y 2019, un mecenas ofreció a Andrii seguir aportando dinero a cambio de prescindir de sus colaboradores para potenciar la creación de más iglesias, pero él lo rechazó. Desde entonces los ingresos son irregulares. “Le dije que nosotros hacemos el trabajo juntos y que seguiríamos juntos. Si me hubiera quedado solo aquí por tener dinero, VPN hubiera cerrado”, asegura.
  • El misionero plancha la ropa, cocina en grandes cantidades para hacerlo menos y arregla los muchos desperfectos que van surgiendo en una casa antigua. Su único defecto, según señalan sus amigos, es que acumula muchas cosas en las habitaciones vacías de su casa. “Luego cuando hacen falta, soy yo el que las tiene”, se defiende con una carcajada.
    12El misionero plancha la ropa, cocina en grandes cantidades para hacerlo menos y arregla los muchos desperfectos que van surgiendo en una casa antigua. Su único defecto, según señalan sus amigos, es que acumula muchas cosas en las habitaciones vacías de su casa. “Luego cuando hacen falta, soy yo el que las tiene”, se defiende con una carcajada.
  • Los domingos, cambia la sudadera y zapatillas por zapatos, camisa y alzacuellos. Las señoras mayores quieren a un pastor arreglado y él se corta y peina hasta la barba.
    13Los domingos, cambia la sudadera y zapatillas por zapatos, camisa y alzacuellos. Las señoras mayores quieren a un pastor arreglado y él se corta y peina hasta la barba.
  • A más de 600 kilómetros de su familia, este hombre de 33 años lleva una vida que gira en torno a las necesidades de los habitantes de Svitlodarsk. Los primeros voluntarios y amigos suyos aquí hace tiempo que se fueron. “Cada vez somos menos y esto ya no es como 2018 o 2019. A veces me siento muy solo”, reconoce tras unos segundos de silencio y cambiar el tono de su voz.
    14A más de 600 kilómetros de su familia, este hombre de 33 años lleva una vida que gira en torno a las necesidades de los habitantes de Svitlodarsk. Los primeros voluntarios y amigos suyos aquí hace tiempo que se fueron. “Cada vez somos menos y esto ya no es como 2018 o 2019. A veces me siento muy solo”, reconoce tras unos segundos de silencio y cambiar el tono de su voz.
  • Lo que entre semana acaba con un ping-pong, el domingo empieza con una guitarra, un proyector, canciones religiosas y un largo sermón. Al servicio de hoy han acudido seis jubiladas, una mujer de mediana edad y dos adolescentes. La covid, dice Shutkevych, también ha reducido el número de asistentes en el que no hay hombres.
    15Lo que entre semana acaba con un ping-pong, el domingo empieza con una guitarra, un proyector, canciones religiosas y un largo sermón. Al servicio de hoy han acudido seis jubiladas, una mujer de mediana edad y dos adolescentes. La covid, dice Shutkevych, también ha reducido el número de asistentes en el que no hay hombres.
  • Con la preocupación diaria de llegar a fin de mes y la dificultad de una vida sin círculo social, hay noches de muchas dudas. “Mis amigos me ofrecen trabajo en Kiev y me dicen que vuelva. Mi madre también me lo pedía hace cuatro años. Ahora ya no, aunque es porque no sabe cómo vivo aquí”, explica con una risa amarga.
    16Con la preocupación diaria de llegar a fin de mes y la dificultad de una vida sin círculo social, hay noches de muchas dudas. “Mis amigos me ofrecen trabajo en Kiev y me dicen que vuelva. Mi madre también me lo pedía hace cuatro años. Ahora ya no, aunque es porque no sabe cómo vivo aquí”, explica con una risa amarga.
  • La aventura de tres meses se ha terminado convirtiendo en una nueva vida que de seis años y sumando. Cuando cae la noche y el silencio tan solo se rompe con el sonido de la guerra al otro lado del lago, Andrii reflexiona con el trago de su bebida favorita: “Seis años…. bufff. Eso es el 20% de mi vida. A veces siento que, si volviera a 2015, mi vida sería muy diferente, pero quién sabe… ¿quién ayudaría entonces a la gente de Svitlodarsk?”.
    17La aventura de tres meses se ha terminado convirtiendo en una nueva vida que de seis años y sumando. Cuando cae la noche y el silencio tan solo se rompe con el sonido de la guerra al otro lado del lago, Andrii reflexiona con el trago de su bebida favorita: “Seis años…. bufff. Eso es el 20% de mi vida. A veces siento que, si volviera a 2015, mi vida sería muy diferente, pero quién sabe… ¿quién ayudaría entonces a la gente de Svitlodarsk?”.