Las 3.214 personas que ofrecen su casa en España a las mujeres afganas

La campaña #YoAcojo acumula miles de firmas que este lunes se entregaron a Jesús Perea, el secretario de Estado de Migraciones

Una mujer tras llegar el 23 de agosto a la base aérea de Torrejón de Ardoz, en Madrid, a bordo de un avión con 260 personas procedentes de Afganistán.
Una mujer tras llegar el 23 de agosto a la base aérea de Torrejón de Ardoz, en Madrid, a bordo de un avión con 260 personas procedentes de Afganistán.Fernando Villar (EFE)

—¿Estás viendo lo de Kabul?

—Sí, es de locos.

—Me da una pena pensar en las mujeres que viven allí y en las niñas y en los niños...No dejo de pensarlo. ¿Qué les va a pasar?

 —Pues justo lo que estás pensando. ¿Sabes que hay un documento que se puede firmar para ofrecer tu casa a mujeres afganas? ¿Quieres que te lo mande y lo firmas o que te firme?

— Hazlo. Lo mismo llegado el momento podemos ayudar a alguien.

El 26 de agosto, esa mujer de 58 años de un pequeño pueblo del interior de la península escribió a su hija por WhatsApp mientras estaba delante de la tele a mediodía. Se repetían las primeras imágenes del atentado de Kabul: un suicida se había inmolado entre la multitud que se concentraba en las inmediaciones del aeropuerto de esa ciudad para intentar salir de Afganistán. Esa tarde, ella fue una de las 3.214 personas que hasta este 30 de agosto han firmado el documento de la campaña #YoAcojo, lanzada a través de redes sociales a mediados de este mes, y que este lunes, algunas de sus promotoras (entre ellas Cristina Fallarás, Semíramis González o Marisa Kohan), fueron a entregar al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. 

Las ocho mujeres que acudieron este lunes a entregar las firmas de la camapaña #YoAcojo al ministerio. Entre ellas Cristina Fallarás, Semíramis González, María Botto y Marisa Kohan.
Las ocho mujeres que acudieron este lunes a entregar las firmas de la camapaña #YoAcojo al ministerio. Entre ellas Cristina Fallarás, Semíramis González, María Botto y Marisa Kohan.Sol Salama

Jesús Perea, secretario de Estado de Migraciones, recibió al mediodía a las ocho mujeres que acudieron para darle el pendrive con el manifiesto y el listado de firmas. Mujeres y hombres de todas las edades. Pero sobre todo ellas. De Madrid, de Barcelona, de Sevilla, Pontevedra o Valencia, de las islas o pequeños pueblos de interior. Entre esas 3.500 personas hay empresarias, amas de casa, limpiadoras, autónomas, periodistas, actrices, abogadas, productoras, trabajadoras sociales, fiscales, jubiladas, catedráticas. También bomberos forestales, peritos, comerciales o técnicos de sonido. 

Quienes ya se han adherido a ese documento, ofrecen su casa, y sus cuidados, "a las mujeres y niñas afganas en situación de extremo riesgo tras los últimos acontecimientos en este país". La llegada, de nuevo, de los talibanes, ha dado la vuelta dos décadas en la que millones de mujeres se han graduado en las universidades, subieron a los estrados en esas aulas para enseñar, aparecieron como elegibles en las votaciones y pudieron ser traductoras, periodistas, médicas.

Una vuelta de dos décadas

El regreso de los talibanes es "catastrófico para las mujeres", escribía en este diario hace unos días Lynsey Addario, periodista gráfica en Afganistán durante dos décadas. Ahora teme que las mujeres se arriesguen a perder todo lo ganado en libertad y derechos. Las mujeres se esconden en sus casas, muchas ya han renunciado a sus trabajos.

Con este nuevo presente, las firmantes "exigen que España y la Unión Europea reconozca el derecho de asilo de estas mujeres, cumpliendo la normativa internacional de derechos humanos y la Convención de Ginebra de 1951". "Europa debe corresponsabilizarse de la situación", afirman. Así, ponen sus casas "a disposición de Ayuntamientos y comunidades autónomas para generar espacios seguros de acogida y cuidados".

Perea, el secretario de Estado de Migraciones, celebra la colaboración entre la sociedad civil y las administraciones, que calificó de "imprescindible". Cree que esta es una buena oportunidad para revisar de forma íntegra el sistema de acogida: "España tiene un buen modelo comparado con otros países de Europa occidental, pero si detectamos malas prácticas hay que revisarlas. Hay que romper las sinergias que son malas".

Perea, secretario de Estado de Migraciones, junto a las mujeres que hicieron la entrega de firmas.
Perea, secretario de Estado de Migraciones, junto a las mujeres que hicieron la entrega de firmas.S.S.

Las mujeres de este manifiesto piden que esas vías legales y seguras para que las mujeres afganas y el resto de las personas en peligro puedan salir de Afganistán, viajar a Europa y pedir protección, los corredores humanitarios, se creen "de manera urgente". Sin estas medidas, dicen, "estas personas no podrán salir de su país o se verán obligadas a hacerlo a través de rutas migratorias inseguras en las que pueden sufrir todo tipo de abusos".

El riesgo de no abrir las fronteras

Según la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), "la decisión de los países de la UE de blindar las fronteras y no ofrecer vías legales para solicitar asilo provoca que la mayoría tenga que arriesgar su vida en el mar, sortear vallas y alargar su recorrido". El cálculo de esta organización es que "al menos 2.276 personas perdieron la vida en 2020 tratando de alcanzar costas europeas" y estiman que "al menos 40.000 personas habrían muerto en esta ruta" en lo que va de siglo XXI.

España, según esta misma entidad, tuvo el año pasado una media de resoluciones favorables a las solicitudes de asilo muy por debajo de la europea: un 5% frente al 33% del conjunto de países de Europa. Eso, a pesar de que en 2020, debido "en parte al impacto de la pandemia", se registraron 88.762, un 25% menos que en 2019; y hubo un récord de resoluciones de expedientes, con 114.919, incluyendo los acumulados de otros años.

En cualquier conflicto, es la población más vulnerable la que acusa más las consecuencias. Las mujeres siempre están en esa población y en Afganistán, como de forma mayoritaria en todos los países del mundo, son la mitad de los alrededor de 40 millones de habitantes que tiene el país. Por eso, las promotoras de la campaña #YoAcojo insisten en el "reconocimiento de la protección internacional a todas las personas afganas en peligro y, en especial, a las mujeres y niñas que, en estos momentos, se ven forzadas a huir". Además de "una acogida integral y adecuada que tenga en cuenta las necesidades especiales de las mujeres y niñas afganas víctimas de violencias machistas en todas sus formas".

Perea aseguró este lunes que se aplica desde hace poco un Protocolo de Atención para la Detención de Violencias Machistas en los lugares de acogida, acordado y redactado junto al Ministerio de Igualdad. "El equipo ha sido consciente de lo que significaba la llegada de mujeres y niñas, pero ha sido brutal, en una proporción a la que no estábamos acostumbrados en otras crisis, la cantidad de menores era superior al 40%", cifró.

En todo el mundo, concentraciones, manifestaciones e iniciativas, sobre todo lideradas por mujeres, se han movido en las últimas semanas. Ahora, queda materializarlas.

La dificultad a veces de llevar a la práctica la voluntad ciudadana

Esta iniciativa, como ha ocurrido y ocurre en muchas otras ocasiones, es a veces difícil de materializar por cuestiones legales y jurídicas. Áliva Díez, coordinadora de acogida de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, explica que es "importante" como forma de mostrar la posición de parte de la sociedad civil, pero "difícil de llevar a la práctica".

Por un lado, explica, "esta propuesta sería factible si pudieran llegar mujeres y niñas, pero hay serias dudas de que se vaya a conseguir ese corredor humanitario. Podría hacerse con mediación diplomática o trascender las fronteras de tu propio país para ir a otros cercanos al lugar de donde quieren salir y asentarlos ahí". Pero esto, "aunque está en el plan político", no está del todo concretado "y podría no darse ese escenario".

Por otro, sigue, "quienes ya han llegado a España lo han hecho a través de los canales normalizados de atención". Aunque, donde sí podrían "rescatarse estas propuestas", sería una vez que terminasen esos "canales oficiales", es decir, dentro de 18 o 24 meses, cuando acabase el periodo de protección como solicitantes de asilo que en principio el Gobierno dará a los refugiados que ya están en España.

[Si quieres firmar el documento de #YoAcojo, puedes hacerlo en este enlace]

Sobre la firma

Isabel Valdés

Redactora de Sanidad y Salud en Madrid, antes pasó por Especiales y Sociedad, donde se ocupó de Género. Es licenciada en Periodismo por la Complutense y Máster de Periodismo UAM-EL PAÍS, está especializada en feminismo y violencia sexual y coordina el blog Mujeres. Escribió Violadas o muertas, sobre el caso de La Manada y el movimiento feminista.

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