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La escasa alimentación infantil que podría empeorar por la covid-19

La escasa alimentación infantil que podría empeorar por la covid-19

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Durante el periodo crucial en el que los niños hacen la transición a la comida sólida, solo uno de cada tres recibe una variedad de comestibles suficiente como para crecer adecuadamente. Una vuelta al mundo a través de sus platos

  • El aumento de la pobreza, la desigualdad, los conflictos, las catástrofes relacionadas con el clima y las emergencias de salud, como la pandemia, están contribuyendo a provocar una crisis nutricional entre los niños de corta edad que apenas ha dado señales de mejora en los últimos diez años. Así se desprende del último informe de Unicef 'La crisis de la alimentación infantil en los primeros años de vida', publicado en vísperas de la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas, celebrada el pasado jueves 23. En la imagen, un médico realiza la prueba de medición del perímetro braquial para identificar a los niños de entre seis meses y los cinco años que padecen malnutrición.
    1El aumento de la pobreza, la desigualdad, los conflictos, las catástrofes relacionadas con el clima y las emergencias de salud, como la pandemia, están contribuyendo a provocar una crisis nutricional entre los niños de corta edad que apenas ha dado señales de mejora en los últimos diez años. Así se desprende del último informe de Unicef 'La crisis de la alimentación infantil en los primeros años de vida', publicado en vísperas de la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas, celebrada el pasado jueves 23. En la imagen, un médico realiza la prueba de medición del perímetro braquial para identificar a los niños de entre seis meses y los cinco años que padecen malnutrición.
  • Solo uno de cada tres niños recibe una alimentación lo suficientemente variada como para poder crecer adecuadamente. En la imagen, Jessica Domingo, guatemalteca de cinco años, come una manzana y posa en el suelo del patio de su casa. En los platos hay frijoles, maíz, arroz, tomates, huevos e Incaparina (una mezcla de harina de maíz y harina de soja fortificada con vitaminas y minerales que se usa como complemento alimenticio). Estos alimentos son los que su madre, Catalina Ramírez, suele incluir en su dieta.
    2Solo uno de cada tres niños recibe una alimentación lo suficientemente variada como para poder crecer adecuadamente. En la imagen, Jessica Domingo, guatemalteca de cinco años, come una manzana y posa en el suelo del patio de su casa. En los platos hay frijoles, maíz, arroz, tomates, huevos e Incaparina (una mezcla de harina de maíz y harina de soja fortificada con vitaminas y minerales que se usa como complemento alimenticio). Estos alimentos son los que su madre, Catalina Ramírez, suele incluir en su dieta.
  • “Las conclusiones del informe son claras: millones de niños pequeños reciben una alimentación que los predispone al fracaso justo cuando los riesgos son más elevados”, ha afirmado la directora ejecutiva de Unicef, Henrietta Fore. En la foto, Gelsi, indonesia de tres años, sostiene un plato de tofu en su casa en la localidad rural de Paseban, en la isla de Java. Los otros alimentos adicionales que aparecen en la imagen son: pollo cocido, huevo cocido, sopa de verduras, arroz, naranja, uvas y longan u ojo de dragón chino, que es una fruta típica de esta región.
    3“Las conclusiones del informe son claras: millones de niños pequeños reciben una alimentación que los predispone al fracaso justo cuando los riesgos son más elevados”, ha afirmado la directora ejecutiva de Unicef, Henrietta Fore. En la foto, Gelsi, indonesia de tres años, sostiene un plato de tofu en su casa en la localidad rural de Paseban, en la isla de Java. Los otros alimentos adicionales que aparecen en la imagen son: pollo cocido, huevo cocido, sopa de verduras, arroz, naranja, uvas y longan u ojo de dragón chino, que es una fruta típica de esta región.
  • En un análisis realizado en 91 países, el informe concluye que solo la mitad de los y las bebés de entre seis y 23 meses se alimentan diariamente con el número de comidas recomendado, mientras que solo una tercera parte consume el mínimo de grupos de alimentos que necesitan para desarrollarse. Ariet, de dos años, come sandía, una de sus frutas favoritas, en su casa en la aldea de Kurshab, Osh Oblast, Kirguistán, el 1 de septiembre de 2021. Además de la sandía, a Ariet también le gustan los melocotones y los pepinos, y le encanta la 'manty' (albóndigas) y sopa shorpo (carne hervida con verduras).
    4En un análisis realizado en 91 países, el informe concluye que solo la mitad de los y las bebés de entre seis y 23 meses se alimentan diariamente con el número de comidas recomendado, mientras que solo una tercera parte consume el mínimo de grupos de alimentos que necesitan para desarrollarse. Ariet, de dos años, come sandía, una de sus frutas favoritas, en su casa en la aldea de Kurshab, Osh Oblast, Kirguistán, el 1 de septiembre de 2021. Además de la sandía, a Ariet también le gustan los melocotones y los pepinos, y le encanta la 'manty' (albóndigas) y sopa shorpo (carne hervida con verduras).
  • A medida que la covid-19 sigue dificultando la prestación de los servicios esenciales y aumenta el número de familias en situación de pobreza, la pandemia influye aún más en la forma en que los padres alimentan a sus hijos. Emerald Atyang, ugandeda de tres años y 10 meses, degusta un plátano después de disfrutar de una comida nutritiva en el almuerzo. Esta consistió en arroz, calabaza, guisantes, verduras rojas y aguacate. El plátano es su fruta favorita.
    5A medida que la covid-19 sigue dificultando la prestación de los servicios esenciales y aumenta el número de familias en situación de pobreza, la pandemia influye aún más en la forma en que los padres alimentan a sus hijos. Emerald Atyang, ugandeda de tres años y 10 meses, degusta un plátano después de disfrutar de una comida nutritiva en el almuerzo. Esta consistió en arroz, calabaza, guisantes, verduras rojas y aguacate. El plátano es su fruta favorita.
  • En Asia meridional, menos de uno de cada cuatro niños (el 19%) recibe una alimentación mínimamente diversa. Roja, bangladesí de 15 meses, comenzó a comer comida extra que no fuera leche materna a partir de los seis meses de edad. Lo que más le gusta es el huevo, el plátano y los purés.
    6En Asia meridional, menos de uno de cada cuatro niños (el 19%) recibe una alimentación mínimamente diversa. Roja, bangladesí de 15 meses, comenzó a comer comida extra que no fuera leche materna a partir de los seis meses de edad. Lo que más le gusta es el huevo, el plátano y los purés.
  • Los niños y niñas de entre 6 y 23 meses que viven en zonas rurales o en hogares pobres tienen muchas más probabilidades de recibir una alimentación deficiente en comparación con los menores de entornos urbanos o más ricos. En 2020, por ejemplo, la proporción de niños alimentados con el número mínimo de grupos de alimentos recomendados era dos veces mayor en las zonas urbanas (39%) que en las rurales (23%). En la imagen, la nepalí Girisha Pokharel, de tres años, come un plátano como parte de su merienda, que también incluye una manzana y un plato de 'jaulo', una mezcla de arroz y lentejas, que le ha preparado su madre, Geeta.
    7Los niños y niñas de entre 6 y 23 meses que viven en zonas rurales o en hogares pobres tienen muchas más probabilidades de recibir una alimentación deficiente en comparación con los menores de entornos urbanos o más ricos. En 2020, por ejemplo, la proporción de niños alimentados con el número mínimo de grupos de alimentos recomendados era dos veces mayor en las zonas urbanas (39%) que en las rurales (23%). En la imagen, la nepalí Girisha Pokharel, de tres años, come un plátano como parte de su merienda, que también incluye una manzana y un plato de 'jaulo', una mezcla de arroz y lentejas, que le ha preparado su madre, Geeta.
  • Los niños pueden sufrir las secuelas de una alimentación y unas prácticas alimentarias deficientes durante el resto de sus vidas. Una ingesta insuficiente de los nutrientes que se encuentran en las verduras, las frutas, los huevos, el pescado y la carne, todos ellos necesarios para apoyar el crecimiento a una edad temprana, agravan el peligro que corren los pequeños de padecer deficiencias en su desarrollo cerebral y su aprendizaje. Nakalema Betty, ugandesa de tres años y seis meses, sostiene un plato de una comida nutritiva con arroz, 'matooke' (puré de plátano), crema de cacahuete, vegetales de hojas rojas, aguacate y guisantes. A su lado, una taza con zumo de fruta fresca.
    8Los niños pueden sufrir las secuelas de una alimentación y unas prácticas alimentarias deficientes durante el resto de sus vidas. Una ingesta insuficiente de los nutrientes que se encuentran en las verduras, las frutas, los huevos, el pescado y la carne, todos ellos necesarios para apoyar el crecimiento a una edad temprana, agravan el peligro que corren los pequeños de padecer deficiencias en su desarrollo cerebral y su aprendizaje. Nakalema Betty, ugandesa de tres años y seis meses, sostiene un plato de una comida nutritiva con arroz, 'matooke' (puré de plátano), crema de cacahuete, vegetales de hojas rojas, aguacate y guisantes. A su lado, una taza con zumo de fruta fresca.
  • Unicef y sus aliados están apoyando los esfuerzos del Gobierno para proporcionar intervenciones nutricionales integradas en Ruanda, donde el 38% de los menores de cinco años padece retraso en el crecimiento, uno de los mayores desafíos de desarrollo que enfrenta el país. En la imagen, una mujer alimenta con cuchara a su hija de un plato que sostiene un trabajador de salud comunitario, durante una manifestación en una reunión del Grupo de atención de asesoramiento nutricional en la aldea de Uwabumenyi, en el distrito de Nyamagabe. La comida se ha enriquecido con un polvo de micronutrientes.
    9Unicef y sus aliados están apoyando los esfuerzos del Gobierno para proporcionar intervenciones nutricionales integradas en Ruanda, donde el 38% de los menores de cinco años padece retraso en el crecimiento, uno de los mayores desafíos de desarrollo que enfrenta el país. En la imagen, una mujer alimenta con cuchara a su hija de un plato que sostiene un trabajador de salud comunitario, durante una manifestación en una reunión del Grupo de atención de asesoramiento nutricional en la aldea de Uwabumenyi, en el distrito de Nyamagabe. La comida se ha enriquecido con un polvo de micronutrientes.
  • En la foto, Chatou Dembele, maliense de seis meses, come papilla enriquecida con micronutrientes en polvo. A pesar de ser el granero del país, la región de Sikasso tiene la tasa más alta de retraso del crecimiento en Malí. Uno de cada tres niños padece esta carencia.
    10En la foto, Chatou Dembele, maliense de seis meses, come papilla enriquecida con micronutrientes en polvo. A pesar de ser el granero del país, la región de Sikasso tiene la tasa más alta de retraso del crecimiento en Malí. Uno de cada tres niños padece esta carencia.
  • Más de la mitad de los niños menores de cinco años con desnutrición aguda —unos 23 millones— tienen menos de dos años, mientras que la prevalencia del retraso del crecimiento aumenta rápidamente entre los seis y los 24 meses, ya que la alimentación infantil no se ajusta a sus crecientes necesidades nutricionales. En la imagen, Jayden Amaral, de tres años y 11 meses, que vive en el municipio de Dili, en Timor-Leste. Le gusta comer frutas como papaya, plátano y manzana.
    11Más de la mitad de los niños menores de cinco años con desnutrición aguda —unos 23 millones— tienen menos de dos años, mientras que la prevalencia del retraso del crecimiento aumenta rápidamente entre los seis y los 24 meses, ya que la alimentación infantil no se ajusta a sus crecientes necesidades nutricionales. En la imagen, Jayden Amaral, de tres años y 11 meses, que vive en el municipio de Dili, en Timor-Leste. Le gusta comer frutas como papaya, plátano y manzana.
  • Auriane Esther, de seis años, vive en Gonzagueville, un suburbio de Abiyán, en el sur de Costa de Marfil. Come 'garba', un plato elaborado con sémola de mandioca, atún frito y verduras. "Es difícil conseguir alimentos nutritivos para alimentarla porque la vida se ha encarecido y esto se ha agravado con la covid-19", lamenta su madre, Amandini Prospère.
    12Auriane Esther, de seis años, vive en Gonzagueville, un suburbio de Abiyán, en el sur de Costa de Marfil. Come 'garba', un plato elaborado con sémola de mandioca, atún frito y verduras. "Es difícil conseguir alimentos nutritivos para alimentarla porque la vida se ha encarecido y esto se ha agravado con la covid-19", lamenta su madre, Amandini Prospère.
  • "No encontramos ninguna dificultad cuando hay dinero. Pero en este momento, mi esposo no tiene trabajo, por lo que estamos luchando por conseguir todos los alimentos nutritivos para nuestra hija". Así lo explica la madre de Samira, de 23 meses, que come de un plato en su casa, en el área residencial de Rupnagar de Dacca, capital de Bangladés.
    13"No encontramos ninguna dificultad cuando hay dinero. Pero en este momento, mi esposo no tiene trabajo, por lo que estamos luchando por conseguir todos los alimentos nutritivos para nuestra hija". Así lo explica la madre de Samira, de 23 meses, que come de un plato en su casa, en el área residencial de Rupnagar de Dacca, capital de Bangladés.
  • "Los niños no pueden sobrevivir o prosperar únicamente con calorías (…). Solo si unimos nuestras fuerzas con los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil, los aliados para el desarrollo y las familias podremos transformar los sistemas alimentarios y conseguir que todos reciban una alimentación nutritiva, sana y asequible", solicita Henrietta Fore, directora ejecutiva de Unicef. En la imagen, Daniel Tenywa, ugandés de cinco años, sostiene un plato con calabaza, arroz, salsa de cacahuete, vegetales rojos, aguacate, guisantes y carne de vaca.
    14"Los niños no pueden sobrevivir o prosperar únicamente con calorías (…). Solo si unimos nuestras fuerzas con los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil, los aliados para el desarrollo y las familias podremos transformar los sistemas alimentarios y conseguir que todos reciban una alimentación nutritiva, sana y asequible", solicita Henrietta Fore, directora ejecutiva de Unicef. En la imagen, Daniel Tenywa, ugandés de cinco años, sostiene un plato con calabaza, arroz, salsa de cacahuete, vegetales rojos, aguacate, guisantes y carne de vaca.