Zuecos, licor café o cerámica, de compras en A Coruña por comercios de toda la vida

Desde comprar complementos hechos por artesanos locales, bisutería gallega contemporánea o cosmética natural hasta tomar un Ribeiro en taza blanca en una ruta muy tentadora por la ciudad gallega

Ambiente en la calle Riego de Agua, en la ciudad de A Coruña.
Ambiente en la calle Riego de Agua, en la ciudad de A Coruña.MARCELINO RAMÍREZ (AGE FOTOSTOCK) (© Marcelino Ramírez)

¿No es un plan maravilloso dar paseos y mirar escaparates por una ciudad amigable con los peatones? Con los meses más duros de la pandemia nos dimos cuenta de que visitar las tiendas tradicionales, con sus escaparates arreglados con afán, era una de las actividades que más echábamos de menos. Una ciudad particularmente atractiva para llevar a cabo este tipo de paseos es A Coruña. Ya sea porque se busca un recuerdo artesanal o porque nos interesa el consumo sostenible, recorrer sus calles comerciales al ritmo pausado de la ciudad gallega es una delicia.

Comencemos por la calle Riego de Agua, a pocos pasos de la plaza de María Pita, el epicentro de la ciudad. Allí se encuentra la tienda de zuecos Eferro, fabricantes de este calzado tan gallego desde 1915. Tradicionalmente, los zuecos se usaban en el campo, pues aislaban los pies de la lluvia, pero hoy se pueden calzar en la ciudad cientos de adaptaciones ingeniosas de este calzado atávico de madera, que van desde el formato botín hasta la sandalia-zueco.

La zona del mercado de San Agustín también merece una visita. Para empezar, no hay que perderse su edificio, construido en 1932 según las directrices estéticas del movimiento moderno, y reconocible gracias a su cubierta parabólica, que resultó de lo más innovadora cuando se inauguró. En uno de sus lados, bajo los pórticos de la Rúa Pío XII, se encuentran varias tiendas de diseño gallego: en D- Raiz hay moda y complementos creados por artesanos locales. En la contigua Tesouros se expone lo más selecto de la bisutería gallega contemporánea. La protección contra el frío se logra con una de las mantas de pura lana virgen que venden en Utilería Varaston, pero también comiéndose un exquisito pincho de tortilla en el bar Pontejos de la misma calle.

Interior del mercado de San Agustín de A Coruña. Un edificio construido en 1932 según las directrices estéticas del movimiento moderno.
Interior del mercado de San Agustín de A Coruña. Un edificio construido en 1932 según las directrices estéticas del movimiento moderno.Alamy Stock Photo

Para seguir la ruta de los bares de toda la vida hay que acudir a la contigua plaza del Humor, que luce bajorrelieves de Mafalda, Mortadelo y Filemón y hasta de Moncho Borrajo. Allí está la tasca A Cunquiña, uno de los pocos locales donde todavía se sirve el Ribeiro en taza blanca —cunca, en gallego—, como manda la tradición. Sus barriles de madera siguen ahí desde su apertura en 1956, casi como su personal, que conoce por su nombre a la fiel clientela.

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Si hay ánimos para subir un tramo de escaleras —la ciudad de A Coruña tiene cuestas, y ahí radica parte de su encanto—, nos toparemos con la cercana Ferretería Vecino, un templo del utensilio de cocina que pone a nuestra disposición objetos sugerentes y algunos tan gallegos como una sartén para cocinar filloas.

Posted by Tasca A Cunquiña on Thursday, September 8, 2022

Hablar de artesanía de Galicia lleva irremediablemente a pensar en la cerámica de Sargadelos. La marca tiene su sede principal en el número 56 de la calle Real, donde se pueden comprar objetos decorados con sus característicos tonos azules y rojos sobre fondo blanco y otros, más contemporáneos, ideados por diseñadores como Andrés Gallardo, cuya línea de colgantes y pendientes con diseños de pájaros alegrará la vista.

En las farmacias y perfumerías coruñesas no solamente venden aspirinas y agua oxigenada: también ofrecen un montón de productos cosméticos tradicionales que sirven tanto para el autocuidado como para hacer regalos pintones e inesperados. Droguería Villar, en sus dos sedes, es un gabinete de curiosidades y un viaje al pasado: allí se encuentran desde los más sofisticados champús sólidos ecológicos hasta botellas de litro de colonia Varón Dandy que nos llevan a los años de la Transición. Y para una experiencia vintage en lo que respecta a la atención al cliente, con una dedicación que a menudo se echa de menos en estos tiempos acelerados, hay que ir a Verso Libre, en la calle San Agustín. Esta pequeña boutique tiene un nombre de lo más coherente, pues en ella se encuentran ropa, complementos y objetos decorativos que se alejan de la oferta de las grandes cadenas de tiendas.

En A Coruña no faltan tiendas de guantes y sombreros, ni de zapatillas de estar por casa para conservar los pies calientes. Estas últimas tienen su templo en Pantuflas, con una variedad que hace difícil elegir qué par calzaremos para ver la nueva temporada de nuestra serie favorita. También en Calzados La Primitiva, conocida como “La casa de las zapatillas”, encontramos calzado con un escaparatismo de lo más expresivo, ya que los cartelitos informativos escritos a mano por los dueños son una rareza en peligro de extinción.

Para combatir el frío en las manos hay que ir a Guante Varadé, en la calle Real, y para abrigarse la cabeza el sitio idóneo es la Sombrerería Austrohúngara. Y puesto que estos comercios hacen recordar otros tiempos, para sumergirse del todo en la nostalgia hay que acudir a la mercería La Crisálida, en la calle San Andrés. Allí el joven Ramón Santos ha retomado un negocio de botones, cremalleras, flecos y corchetes con una ilusión contagiosa, así que no saldremos de esta especie de museo de la cotidianidad sin alguna compra. En la misma San Andrés está la gran Librería Moito Conto, con una amplísima y cuidada selección de libros, y en la que se celebran presentaciones y otros actos literarios.

En la zona cercana al Museo de Bellas Artes y a la plaza de España esperan otras dos librerías tentadoras: Sisargas y Fiandón (calle San Roque), donde se nos van los ojos y las manos rebuscando entre sus miles de libros de otras décadas. Cruzando la calle San Roque nos topamos con El García & Co, un local gigantesco e inclasificable que vende la ropa y los complementos más originales de toda la ciudad, además de libros ilustrados, obra gráfica y alimentos artesanales gallegos con envases sorprendentes. El García es un punto de encuentro para aquellos que quieren hacer amistades en A Coruña: sus talleres de cocina y sus sesiones de cata de vinos y quesos son el antídoto contra la soledad y el aburrimiento.

Para encontrar más alimentos gallegos hay que visitar Enxebre, que vende delicatessen locales en forma de cerveza, conservas de pescado o licor de café, productos que nos vendrán bien para cuando, ya de vuelta en casa, nos ataque la morriña hacia la bella A Coruña.

Guía práctica

  • Zuecos Eferro. Calle Riego de Agua, 4.  
  • Varaston. Rúa Pío XII, 1. 
  • D- Raiz. Rúa Pío XII, 1. 
  • Tesouros. Rúa Pío XII, 1. 
  • Bar Pontejos. Rúa Pío XII, 3.
  • Tasca A Cunquiña. Plaza San Agustín, 1.
  • Ferretería Vecino. Rúa Varela Silvari, 25
  • Sargadelos. Rúa Real, 56. 
  • Verso Libre. Rúa San Agustín, 28.
  • Droguería Villar. Rúa Olmos, 5. Rúa Álvaro Cebreiro, 20. 
  • Zapatería Pantuflas. Rúa Real, 6.
  • Calzados La Primitiva (“La casa de las zapatillas”). Rúa Panaderas, 57. 
  • Guantes Varadé. Calle Real, 28. 
  • Sombrerería Austrohúngara. Rúa Estreita de San Andrés, 15.
  • Mercería La Crisálida. Rúa San Andrés, 54. 
  • Librería Moito Conto. Rúa San Andrés, 35. 
  • Librería Sisargas. Rúa San Roque, 7.
  • Librería de viejo Fiandón. Rúa San Roque, 11.
  • El García & Co. Rúa San Roque, 18. 
  • Enxebre. Rúa San Nicolás, 36.

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