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Por Paco Nadal

Caminar por sendas que saben de vino y pescado

El sendero de gran recorrido GR38 cruza Euskadi de sur a norte siguiendo viejos caminos de arrieros que comerciaban entre los puertos vizcaínos y el valle del Ebro. Una senda con historia para descubrir un territorio fascinante a pie o en bici

El GR38 a su paso por el embalse Urribari-Gamboa, en la cuarta etapa.
El GR38 a su paso por el embalse Urribari-Gamboa, en la cuarta etapa.Ida Plaza

Mucho antes de que se inventaran los camiones frigoríficos, los comerciantes vascos lograban vender pescado fresco en el valle del Ebro ―a casi 200 kilómetros de distancia― transportándolo en carretas. La mercancía (besugo, bonito, merluza, rape, palometa…) tardaba tres días (dos noches) en llegar desde los puertos de Bermeo, Lekeitio u Ondarroa hasta Rioja Alavesa y Logroño. Y además, llegaba fresca, fresquísima, gracias a una estudiada red de caminos carreteros que cruzaban Euskadi de norte a sur, a que los viajes se hacían sobre todo en invierno y otoño y a las ingentes cantidades de hielo que iban añadiendo a la carga. Una vez en la Rioja Alavesa, y para no desperdiciar el viaje de vuelta, cargaban vino de Rioja para venderlo en Vitoria, en Durango, en Gernika o en los puertos desde los que salían.

Esa ruta comercial, que durante siglos vertebró el País Vasco y sirvió también como dinamizador social del territorio y como canal de distribución de otros muchos alimentos, se ha recuperado hoy para el turismo de aire libre como el sendero GR 38, la Ruta del vino y del pescado. Una de las grandes propuestas senderistas del norte de España que permite atravesar Euskadi por unos parajes soberbios y muy diferentes —desde los viñedos del valle del Ebro a los bosques atlánticos de la sierra de Urkiola o las marismas de la ría de Urdaiba— pasando además por algunos de los pueblos y villas más emblemáticas de Álava y Vizcaya.

Centro de interpretación del GR38 en Lagrán (Álava).
Centro de interpretación del GR38 en Lagrán (Álava).Ida Plaza

Y con el valor añadido de la carga histórica que atesora la ruta. Caminar es siempre un ejercicio agradecido, pero cuando encima lo haces por sendas con historia, en las que el desplazamiento de un extremo a otro tenía un sentido y una razón de ser, la aventura es doblemente gratificante. Sirvan de ejemplo los caminos a Santiago. El trasiego de arrieros por esta Ruta del vino y del pescado está documentado desde al menos el siglo XV. Y terminó no hace tanto tiempo.

Bermeo, final del GR38, la ruta del Vino y del Pescado.
Bermeo, final del GR38, la ruta del Vino y del Pescado.Ida Plaza

De hecho, en Bermeo queda una fábrica de conservas fundada en 1898 por Rufino Arroyabe, que era uno de aquellos comerciantes que iban y venían desde Oyón con carromatos y mucho hielo. Rufino, además de pescado fresco, transportaba otros en conserva (salazones y escabeches, sobre todo); como buen visionario, supo que había que innovar y empezó a hacer sus propias conservas de pescado. Hoy, Conservas Arroyabe está regentada por la quinta generación de la misma familia. Y tiene tienda a pie de calle junto al puerto de Bermeo, al ladito de donde salían los carros del tatarabuelo Rufino camino de la Rioja.

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Mirador del Urkiola (Bizkaia) en la quinta etapa del GR38.
Mirador del Urkiola (Bizkaia) en la quinta etapa del GR38.Ida Plaza

Cómo hacer el GR 38, la ruta del Vino y el Pescado

Distancia. La ruta tiene unos 170 kilómetros y empieza en Oyón, una población de Rioja Alavesa a cuatro kilómetros de Logroño. Y termina en Bermeo. Se puede hacer fácilmente en siete jornadas.


Señalización. Está perfectamente señalizada en ambos sentidos (se puede hacer sur-norte o norte-sur) con las marcas rojas y blancas de los senderos GR más otros postes de madera y señales metálicas del Gobierno Vasco.

Tipo de terreno. Muy variado. Pero en general apto para todos los públicos. Aprovecha sendas, pistas forestales, caminos agrícolas y también carreteras locales asfaltadas con poco tráfico. No hay grandes desniveles (el mayor, la subida al puerto del Toro, en la sierra de Cantabria-Toloño, segunda etapa, con 600 metros de subida), pero si continuos repechos y colinas. Diría que es un sendero de dificultad media.

¿A pie o en bici? Se puede hacer de ambas formas, aunque hay tramos de sendas trialeras (como la subida a la sierra de Cantabria-Toloño) que para quienes no tengan pericia en la bicicleta se les puede atragantar. Son pocos y siempre se encuentra una alternativa por carretera.

Las etapas.
Etapa 1. Oyón a Laguardia: 17,5 kilómetros / 340 metros de desnivel.
Etapa 2 Laguardia a Albaina: 22,7 kilómetros / 850 metros de desnivel.
Etapa 3 Albaina a santuario de Estíbaliz: 23, 2 kilómetros / 450 metros de desnivel.
Etapa 4 Estíbaliz a Otxandio: 37 kilómetros / 610 metros de desnivel.
Etapa 5 Otxandio a Durango: 22,3 kilómetros/ 450 metros de desnivel.
Etapa 6 Durango a Gernika: 29,7 kilómetros / 840 metros de desnivel.
Etapa 7 Gernika a Bermeo: 19,1 kilómetros / 700 metros de desnivel.

Dónde comer y dormir. Otra de las cosas buenas de esta ruta es que todos los finales de etapa, menos dos, son en poblaciones con todo tipo de servicios y diversos alojamientos. No hay alojamiento en el final de la etapa 2 (Albaina) y el de la 3 (santuario de Estíbaliz).

Variantes a Lekeitio y Ondarroa. Desde estos dos puertos vizcaínos también partían arrieros hacia Rioja Alavesa. Por eso se han señalizado dos variantes, el GR 38.1 y el GR 38.2 que se separan del principal en la localidad de Maskakorta (antes de llegar a Gernika, etapa 6) y terminan en esas localidades costeras. A Lekeitio son 43,8 kilómetros desde el desvío. Y a Ondarroa 45,4 kilómetros.


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