Las cinco claves del Mundial de Qatar 2022: un campeonato ‘caliente’… aun en noviembre

Temas polémicos: los trabajadores muertos en la construcción de los estadios, la falta de derechos humanos, el sistema de designación...

 El Lusail Iconic Stadium de Doha, de Foster & Partners, acogerá la final del Mundial de Qatar.
El Lusail Iconic Stadium de Doha, de Foster & Partners, acogerá la final del Mundial de Qatar.Matthew Ashton (Getty Images)

Por primera vez, el Mundial de fútbol no se celebrará en verano, sino en invierno (18 de noviembre-21 de diciembre). Las temperaturas del verano en Qatar, de entre 40 y 50 grados, hacen inviable un campeonato estival. La designación del pequeño y opulento país ha dejado un reguero de polémicas, incluida la gran pregunta: ¿es el dinero el único balón real que rueda en el planeta fútbol?

La polémica elección

La mera designación de Qatar como sede del Mundial de 2022 en diciembre de 2010, como la de Rusia para el Mundial de 2018, están señaladas como el detonante del Fifagate, el escándalo de corrupción destapado por el FBI que acabó con los 14 años de plutocracia del suizo Joseph Blatter como presidente del organismo que rige el fútbol mundial. Por primera vez en la historia se eligieron a la vez las sedes de dos ediciones. La decisión residía en el voto de los 24 miembros del Comité Ejecutivo de la FIFA. El entonces presidente de la Federación Española de Fútbol y vicepresidente de la FIFA, Ángel María Villar, estaba convencido de que la candidatura ibérica conjunta de España y Portugal sería la sede escogida para 2018. Villar no tuvo en cuenta la supuesta compra de votos ni el posterior intercambio entre rusos y cataríes para favorecer sus respectivas victorias, ni las presiones habidas para que Qatar saliera elegida.

Quien entonces presidía la UEFA, el francés Michel Platini, admitió que nueve días antes de la elección mantuvo una reunión en el Elíseo con el entonces presidente de la República, Nicolas Sarkozy, en la que este le hizo ver la conveniencia de promover el voto para la candidatura de Qatar. La Fiscalía Nacional de Finanzas francesa mantiene una investigación abierta al respecto centrada en los beneficios económicos obtenidos por Sarkozy procedentes de sus relaciones con Qatar. La FIFA, que obtendrá unos beneficios de 4.500 millones de dólares (unos 4.127 millones de euros, el 85% de sus ingresos en los cuatro años), no se atrevió a quitarle el Mundial a Qatar porque, sin poder demostrarse aún la presunta corrupción, habría tenido que afrontar una demanda multimillonaria. Sin embargo, el proceso fue tan turbio que se cambió. Ahora votan las 178 federaciones que componen la FIFA y el voto de cada una de ellas se hace público. Así fueron ya designados EE UU, México y Canadá como anfitriones del Mundial de 2026.

Derechos humanos

Las habituales loas a la FIFA presidían el último congreso del organismo celebrado el 31 de marzo en Doha, un día antes del sorteo. De repente, la artificiosa armonía que reinaba en el lujoso Palacio de Congresos de la capital catarí fue quebrada por la intervención de la noruega Lise Klaveness, presidenta de la federación de fútbol de su país. Su discurso causó un terremoto: “Este Mundial fue concedido en condiciones inaceptables y con consecuencias inaceptables. No podemos tolerar empleadores que no garantizan la seguridad de sus trabajadores, ni líderes que no quieren acoger partidos de mujeres y que no protejan la seguridad de la comunidad LGTBI. La FIFA debe liderar”.

Las palabras de Klaveness pusieron encima de la mesa dos de las cuestiones que más polvareda han levantado desde que Qatar fue designada: las muertes de trabajadores procedentes de Bangladés, India y Nepal en la construcción de los estadios por condiciones de trabajo infrahumanas, y las acusaciones de blanqueo por parte de la industria del fútbol de regímenes en el que el respecto a los derechos humanos están muy cuestionados. En agosto de 2021, un informe de Amnistía Internacional denunciaba que Qatar no había investigado la muerte de miles de personas trabajadoras migrantes durante la última década. Una investigación de The Guardian cifraba en 6.500 las defunciones durante la construcción de los estadios y otras infraestructuras.

El dilema

El Mundial de Qatar ha puesto sobre el tapete el dilema de si el deporte debe contribuir al aperturismo de regímenes autoritarios con la concesión de la organización de sus grandes eventos o persistir en el aislamiento. La respuesta del presidente de la FIFA, el suizo Gianni Infantino, a la intervención de Lisa Klaveness fue en esa dirección. “Desde el principio hemos presionado a las autoridades de Qatar y hemos encontrado en ellos un socio comprometido para implementar cambios en derechos humanos”, esgrimió Infantino, y añadió: “Seis años más tarde, el trabajo es ejemplar”.

El organismo rector del fútbol mundial se apoya en un informe de la Organización Internacional del Trabajo y en otro de Naciones Unidas. Además, la exhibición de banderas y símbolos LGTBI no estará finalmente prohibida durante el Campeonato del Mundo, aunque las leyes del país condenan expresamente la homosexualidad. En diciembre, el presidente del comité organizador, Nasser al Khater, aclaró que si bien estará garantizada la seguridad para la comunidad LGBTI, pidió evitar muestras de afecto en público por respeto.

Un Mundial para ricos

Una de las peculiaridades de este Mundial es la distancia entre las ochos sedes que lo acogen, nunca mayor de 50 kilómetros. Eso permitirá que un aficionado pueda asistir a dos o tres partidos en el mismo día. La FIFA vendió 800.000 entradas en la primera oleada de comercialización y espera llegar a los tres millones. Uno de los inconvenientes que plantea el Mundial es el alojamiento del aficionado medio. Los más adinerados no tendrán problemas porque el país dispone de establecimientos a su medida y serán reforzados con lujosos cruceros anclados en las costas, que se utilizarán para hospedar a aquellos que puedan pagarlos. Tanto la FIFA como el comité organizador están trabajando para intentar solucionar esta cuestión.

Jugar en noviembre y diciembre

Cuando el Mundial fue otorgado a Qatar, las fechas iban a ser las tradicionales pese a las altas temperaturas, por encima de los 40 grados. Fue en 2015 cuando finalmente se decidió que esta Copa del Mundo se disputara en los meses de noviembre y diciembre. Esto ha generado un trastorno en el calendario internacional al tener que detenerse las competiciones nacionales e internacionales de clubes. Imperan las teorías de que el Mundial elevará el nivel del espectáculo porque los futbolistas no acusarán el desgaste de toda la temporada como sucede cuando se disputa en verano.

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Sobre la firma

Ladislao J. Moñino

Cubre la información del Atlético de Madrid y de la selección española. En EL PAÍS desde 2012, antes trabajó en Dinamic Multimedia (PcFútbol), As y Público y para Canal+ como comentarista de fútbol internacional. Colaborador de RAC1 y diversas revistas internacionales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Europea.

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