Soy de derechas y solo ligo con los de derechas

Una web de citas ofrece a los ultraconservadores de Estados Unidos conectar con gente de su misma ideología.

Ilustración de Quintatinta

En Estados Unidos, republicanos y conservadores pueden esquivar al “pueblo llano” con facilidad. Tienen sus propios bares, sus clubes de campo y de golf exclusivos. Y, de un tiempo a esta parte, también sus webs particulares para buscar pareja. The Right Stuff, que será lanzada este mismo mes y a la que solo se puede acceder por invitación, es la última de estas creaciones que nace con el ánimo de poner fin a los años de “malas citas y de pérdida de tiempo con gente que no ve el mundo a nuestra manera, la manera correcta”, según anuncia en un vídeo promocional Ryan McEnany, hermana de Kayleigh McEnany, quien fuera secretaria de prensa de la Casa Blanca bajo la Administración de Trump.

Con un fondo blanco impoluto y enfundada en un vestido del mismo color, McEnany describe que la aplicación será de uso gratuito para las mujeres. Estas podrán disponer de cuentas premium gratuitas si invitan a sus amigas. Los caballeros tendrán que pagar para ser premium. Solo quienes se identifican como “hombre” y “mujer” están invitados al festín: los pronombres, según los ultraconservadores, son inventos de la cultura woke y no son bienvenidos. Para describirse a uno mismo en el perfil, otras plataformas abiertas a todes como Hinge presentan indicaciones como “lo que a la gente le sorprende de mí es que…”. En The Right Stuff, posibles enunciados a completar son: “Mi mentira liberal favorita es…” o “Alexa, cambia el…” (en el vídeo promocional una persona completa la frase con “presidente”).

Los autores de esta app son John McEntee, exasesor de Trump, y Daniel Huff, colocado por Trump en el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano. Huff comentó al diario conservador The Hill que hasta ahora nadie ha hecho nada igual. Sin embargo, la tecnología celestina conservadora es ya casi un sector en sí misma. Righter fue creada en 2018 como alternativa para los partidarios de Trump que se sentían rechazados en apps como Tinder o Bumble. Y en Patrio, las opciones para describirse políticamente son “conservador”, “liberal clásico”, “centro derecha”, “libertario” u “otro”.

La exclusividad en el amor no es propiedad única de los conservadores. Hay otras aplicaciones abiertas en ideología, pero para las que hay que dar la talla. Tanto Raya como Lox Club cuentan con equipos que revisan los perfiles de quienes llaman a la puerta de Cupido: la primera es para famosos, la segunda para judíos con “estándares ridículamente altos”, según anuncia su web.

En 2020, la plataforma OkCupid preguntó a más de dos millones de personas: “¿Prefieres que tu pareja comparta tus opiniones políticas?”. El 64% de los encuestados dijo que sí. “Las citas entre partidos no funcionan en las relaciones modernas”, observan los autores de la encuesta. En esa línea, un estudio de 2017 firmado por los politólogos Gregory A. Huber y Neil Malhotra ya mostraba que las personas evalúan de forma más favorable —y son más proclives a acercarse— a sus posibles parejas en las aplicaciones de citas cuando tienen características políticas similares (no solo en cuanto a la postura ante ciertos temas, sino también con relación al compromiso con la política). Una mayor uniformidad política en las relaciones, observan, tiene “el potencial de amplificar la polarización mediante la creación de redes sociales y hogares homogéneos”.

Es la pescadilla que se muerde la cola: el sectarismo nutre la urgencia por crear estas aplicaciones al mismo tiempo que las apps que viven de la homogeneidad nutren la polarización. Es el choque de civilizaciones —entendidas como sistemas de valores— hecho realidad en nombre del amor.

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