La huella del volcán de La Palma: imágenes de un año convulso

El 19 de septiembre de 2021 el volcán de Cumbre Vieja explotaba en la isla de La Palma. Durante más de 85 días aterrorizaría a sus habitantes y conmocionaría al mundo. Un año después, aún quedan heridas sin cerrar: familias sin hogar, centros turísticos inactivos por los gases y la producción de plátanos bajo mínimos. Estas son imágenes de entonces y de ahora.

Instalaciones deportivas multidisciplinares del barrio de Las Manchas, en El Paso. Esta cancha ha estado durante meses sepultada por las cenizas volcánicas. La imagen es de abril de este año.
Instalaciones deportivas multidisciplinares del barrio de Las Manchas, en El Paso. Esta cancha ha estado durante meses sepultada por las cenizas volcánicas. La imagen es de abril de este año.Eduardo Nave

“Hay tiempo de comer sin problema”. Pasaban escasos minutos de las tres de la tarde del 19 de septiembre de 2021. Un volcán acababa de explotar en La Palma, y el vídeo en el que un vecino trataba de infundir calma a su familia —y de no desaprovechar el almuerzo— mientras a cientos de metros de sus narices la tierra vomitaba lava y piroclastos no tardó en alcanzar al más recóndito grupo de WhatsApp. “Vale que una erupción nos va a cambiar para siempre la vida”, parecía querer decir aquella voz en off, “pero ya tendremos tiempo de preocuparnos de eso”. Era la flema palmera, la misma que sigue aguantando estoicamente las cicatrices de la erupción casi un año después.

Cierto es que ya no hacen falta dos horas para cubrir un trayecto que solía requerir 20 minutos; que se han entregado 116 viviendas, están en marcha 149 promociones, además de otras 120 casas prefabricadas ya compradas. El Estado asegura haber entregado 532 millones de euros en ayuda. Y entre las cenizas, aparecen pequeños milagros, como el ascenso a Segunda B del Atlético Paso, el equipo de fútbol cuyo campo de juego se usó durante buena parte de la temporada para la clasificación de afectados y el reparto de las ayudas.

La angustia persiste, sin embargo. Casi dos centenares de personas siguen sin hogar; Puerto Naos, uno de los principales focos turísticos, sigue evacuada debido a la presencia de gases; y como era de esperar, la producción de plátano se ha desplomado y ha hecho que su precio raye lo prohibitivo en plena coyuntura inflacionaria. Las horas y los días siempre parecieron transcurrir con mayor lentitud en La Palma que en el resto de un planeta cada vez más acelerado. No ha trascendido si las voces del vídeo acabaron el almuerzo aquel 19 de septiembre. O, incluso, si conservan la casa. Pero la de aquella familia es, precisamente, la tarea que tienen ante sí los palmeros: que vuelva a haber tiempo de vivir.

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