De Paz Vega y El Yiyo a Ángela Molina y Javier Bardem: radiografía de la belleza española

¿Existe un canon estético en España? Después de tres décadas buscándolo en rostros anónimos y conocidos, el fotógrafo Nico Bustos afirma que la unidad se halla en la diversidad. Esta selección de retratos suyos muestra algunas de las caras que han llevado la guapura de este país por el mundo.

La actriz Paz Vega.
La actriz Paz Vega.Nico Bustos (EL PAÍS)

La fascinación de Nico Bustos (Barcelona, 48 años) por la belleza comenzó cuando aún era niño y fantaseaba con mujeres legendarias como Sophia Loren, Marilyn Monroe y Lola Flores. Al cumplir 16 años, su padre le regaló su primer kit para revelar películas en blanco y negro, algo que lo alentó a experimentar con la luz y diferentes técnicas de revelado. “Era un simple aficionado y hacía fotos a mis amigos y conocidos”, recuerda. A comienzos de la década de 1990, empezó a trabajar profesionalmente como fotógrafo. “Como era un principiante y no tenía muchos encargos, hacía fotos a la gente de la calle, a personas que pasaban frente a mí y que por alguna razón llamaban mi atención”. Admirador de grandes de la fotografía como Richard Avedon y Peter Lindbergh, no imaginaba que terminaría convirtiéndose en uno de los mejores retratistas de España, reconocido por construir imágenes elegantes y llenas de sensual simetría, una combinación de estilo, técnica y perfección. Él prefiere hablar de sus retratos como una “confrontación íntima” con los personajes que posan ante su cámara.

A lo largo de estas tres décadas, Bustos ha colaborado habitualmente con El País Semanal y con las ediciones nacionales e internacionales de revistas de moda como Vogue y Harper’s Bazaar, inmortalizando a celebridades de proyección planetaria tan diversas como Pedro Almodóvar, Catherine Deneuve, Penélope Cruz, Javier Bardem, Antonio Banderas, Joan Collins, Zendaya, Amanda Seyfried o Úrsula Corberó, un trabajo que ha compaginado con la realización de campañas publicitarias para firmas de lujo como Emporio Armani o Lancôme.

“El concepto de belleza ha cambiado mucho en estos años”, reconoce. “La belleza es cada vez más normal y discreta. Vivimos en una época de belleza sensata y mesurada. Antes, las mujeres despampanantes, auténticas diosas, eran la norma en la moda y el mundo editorial. Ahora todo es más natural y cercano”, dice. Pero ¿qué le atrae a él de alguien? “Puede ser desde algo tan superficial como el aspecto físico, la imagen, hasta la personalidad. Yo encuentro a muchas personas atractivas por la historia que tienen detrás. En todo caso, siempre intento sublimar a quien se pone frente a mi cámara”.

A Bustos le cuesta definir el canon de la “guapura” española, porque dice que hay muchos tipos. Pero encuentra cierta unidad en la diversidad. “La mujer de pelo moreno y ojos grandes sigue definiéndonos y cautivando al mundo. Mujeres como Penélope [Cruz] o Ángela [Molina], que han triunfado por mucho más que por su aspecto, que trascienden por su talento. Guardo recuerdos maravillosos de ellas, de nuestras conversaciones y vivencias”. No solo se ha ganado la confianza y el respeto de muchos de los protagonistas de sus retratos, sino también su amistad. Hoy, como cuando empezó, sigue fotografiando a amigos y conocidos.

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