Rabat mantiene en vilo a España sobre la reapertura de sus fronteras

El futuro del porteo en Ceuta, la estadía de 7.000 temporeras en Huelva y el paso de 3,5 millones de marroquíes por el Estrecho quedan a expensas del país vecino

Decenas de mujeres hacen cola en la localidad marroquí de Agadir para intentar ser contratadas como temporeras de la fresa en Huelva, el pasado noviembre.
Decenas de mujeres hacen cola en la localidad marroquí de Agadir para intentar ser contratadas como temporeras de la fresa en Huelva, el pasado noviembre.ALEJANDRO RUESGA

En Huelva hay 7.000 temporeras marroquíes que llegaron hace seis meses para la recogida de la fresa. Fuentes relacionadas con los empresarios agrícolas calculan que a 3.000 de estas trabajadoras le vencerán sus contratos a partir del 15 de junio. Y a las 4.000 restantes, a partir del 15 de julio. Nadie sabe si cuando concluyan su tarea en España podrán regresar a Marruecos; porque nadie sabe tampoco cuándo abrirá Marruecos sus fronteras. El país comenzó a cerrarlas el 13 de marzo a causa de la pandemia y las cerró incluso para sus propios nacionales, algo que no ha sucedido en casi ningún Estado del mundo.

El Gobierno marroquí estima que 38.000 nacionales han solicitado ser repatriados. Y solo varios cientos han conseguido, al cabo de más de dos meses, que se les repatríe desde Ceuta, Melilla y la vecina Argelia. Cientos de marroquíes bloqueados han denunciado en las redes que se han quedado ya sin dinero en países extranjeros. Uno de ellos, Yunes Zabdi, explicaba hace semanas en un vídeo difundido desde Filipinas, que ya no tenía medios para comprar sus medicamentos contra el asma. Finalmente, Zabdi falleció esta semana.

El caso de las temporeras de Huelva, en principio, no parece tan dramático. Los empresarios onubenses se han comprometido a garantizarles la vivienda y los gastos de luz y agua. Una fuente española conocedora de la situación señala: “El problema lo tiene Marruecos con sus propios nacionales al cerrarles la frontera. Pero al final, son las autoridades españolas y los empresarios españoles quienes tienen que buscar la solución para estas mujeres a las que su país les cierra la frontera”.

La cooperación entre las autoridades de España y Marruecos es fluida. Pero Marruecos no suele anunciar sus decisiones en la lucha contra la pandemia con mucha antelación. Así, el uso obligatorio de las mascarillas se decretó de un día para otro, o más bien, de la noche del seis de abril a la mañana siguiente. El estado de alerta sanitaria fue decretado el 20 de marzo y ha sido prorrogado hasta el 10 de junio. Pero nadie sabía este fin de semana si el Gobierno planea prorrogar de nuevo la alerta. Hasta ahora solo se han registrado 208 muertes y 8.151 contagios en un país de 35 millones de habitantes.

Las medidas de reapertura de fronteras, que afectan directamente a la coordinación con España, tampoco terminan de anunciarse. Aún no se sabe cuando comenzará, si es que comienza algún día, la Operación Paso del Estrecho, que implicó el año pasado el desplazamiento de 3,4 millones de marroquíes desde la frontera francesa a los puertos de Algeciras, Almería y Tarifa. La operación suele desarrollarse entre el 15 de junio y el 15 de septiembre. Las divisas que aportan esos marroquíes son muy valiosas en un país cuyo Producto Interior Bruto es diez veces menor que el de España. Pero Marruecos ha privilegiado hasta el momento la seguridad sanitaria sobre el impulso económico.

Hay otra cuestión que quedó en suspenso durante la pandemia y afecta de forma muy directa a Ceuta y Melilla, ciudades cuya pertenencia a España no reconoce Marruecos. Cada vez que se nombran en cualquier medio local estas ciudades van acompañadas de los adjetivos “ocupada” o “usurpada”. El Gobierno marroquí cerró en octubre el paso fronterizo del Tarajal 2 a las operaciones que en Ceuta se conocen como “comercio atípico” y en Marruecos como “contrabando”. Marruecos no quiere más “contrabando”. Y eso implica, en principio, un perjuicio para la “ciudad usurpada”, pero también para los 77.000 habitantes de Castillejos, la ciudad marroquí más próxima a Ceuta, así como Tetuán y alrededores.

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Tras el descalabro económico que ha supuesto la pandemia tanto para España como para Marruecos, ¿mantendrá Rabat la intención de erradicar por completo el contrabando? No hay ninguna declaración oficial al respecto, pero todo apunta a que Ceuta tendrá que ir renunciando al que ha sido durante décadas su principal fuente de ingresos, al margen de los sueldos de los funcionarios.

El Gobierno marroquí prometió hace meses que instalaría una zona de actividad comercial en Castillejos, llamada Fnideq en árabe, dotada de naves industriales, para paliar el cese del contrabando. Y durante la pandemia ha comenzado a construir esa zona que alcanzará una extensión como diez campos de fútbol. “Ahora en Castillejos hay esperanza”, comenta un vecino marroquí que solicita el anonimato. “Aunque se ha notado mucho el cese del contrabando. Muchas porteadoras se han ido a sus pueblos de origen, en el sur y el centro del país. Las que siguen aquí están viviendo de las subvenciones que da el Gobierno por la pandemia. Y en las tiendas ya no hay productos de contrabando. Ahora llegan pagando los aranceles a través de Tánger. Todo el mundo da por hecho que el contrabando ha muerto. Pero hay esperanza”.

Desde Ceuta, el transportista Manuel Sánchez, afectado por el cese del porteo, opina que los mayores perjudicados serán los marroquíes. “Esto nos ha hecho daño, pero yo me reciclo y ahora transporto ladrillos. Pero el que va a perder es el porteador. ¿Es que van a contratar acaso en la zona industrial de Castillejos a las porteadoras? Y está por ver que funcione realmente esa zona industrial. A ver cuántas empresas españolas van a querer llevar ahí su mercancía. La frontera ha sido siempre un comedero para la gente de Ceuta y de Castillejos. Y eso ya se acabó. Pero ya veremos los efectos en Marruecos cuando termine la pandemia”.

Un grupo de españoles regresa a España desde Casablanca en un vuelo especial de repatriación organizado por la Embajada española en Marruecos en mayo.
Un grupo de españoles regresa a España desde Casablanca en un vuelo especial de repatriación organizado por la Embajada española en Marruecos en mayo.Javier Otazu (EFE)

El misterio de los marroquíes con residencia en España

Mientras Marruecos sopesa cuándo abrirá sus fronteras, la embajada de España en Rabat se emplea a fondo para facilitar el retorno no solo de los españoles que se quedaron bloqueados en un primer momento, incluidos los binacionales de origen marroquí. También comenzó a trasladar hacia España a marroquíes residentes en España que se encontraban en Marruecos cuando se cerraron las fronteras. Ahí fue cuando se toparon con un misterio que las autoridades de Madrid tratarán de resolver.

Durante la pandemia, la embajada española en Rabat ha facilitado ya el regreso de 11.000 españoles y 2.000 marroquíes residentes en España. Pero a medida que organizan el flete de barcos en dirección a la península suelen apuntarse más gente para montarse en ellos. Este fin de semana había más de 6.000 personas en lista de espera. Y la cifra no paraba de crecer. La inmensa mayoría de esos 6.000 ciudadanos son marroquíes con residencia en España. Desean regresar a la península a pesar de que en España se alcanzó este sábado las 27.134 muertes y 288.058 contagios, frente a las 208 muertes y 8.151 contagios de Marruecos.

Fuentes próximas al desarrollo de las operaciones de regreso indican: “Ha aflorado una población con la que no se contaba. Resulta muy extraño que haya tantos marroquíes que tienen permiso de residencia en España y se encontraban en marzo en Marruecos. Marzo no era mes de ramadán ni de vacaciones. No sabemos cuántos miles serán finalmente los que soliciten regresar. Pero a medida que vamos fletando barcos se van apuntando más y más gente con la que no contábamos”.

El plan de la embajada es fletar cada semana dos barcos que saldrán desde Tánger con una capacidad de 800 pasajeros cada uno. El objetivo es facilitar la salida en vacaciones de los españoles residentes en Marruecos. “Pero hay muchos españoles que no quieren salir mientras no se les asegure que tienen garantizado cuándo podrán regresar a Marruecos ”, señala una fuente próxima a las operaciones de regreso.

Hoy por hoy, el que salga de Marruecos no tiene garantizado su regreso inmediato. Así será hasta que Marruecos reabra sus fronteras.

Sobre la firma

Francisco Peregil

Es corresponsal para el Magreb desde 2015, con sede en Rabat. Antes ejerció desde Buenos Aires durante tres años como corresponsal para Sudamérica. Comenzó en EL PAÍS en 1989, después de trabajar varios meses en 'El Mundo'. Es autor de las novelas 'Era tan bella', –mención especial del jurado del Premio Nadal en 2000– y 'Manuela'.

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