Una investigación para desmontar el ‘edén ruso’

La Policía Nacional detiene a 23 personas, incluidos concejales y funcionarios, en Alicante e Ibiza en una operación contra el blanqueo de la mafia

Una de las armas incautadas por la Policia Nacional en la operación Testudo contra la mafia rusa.
Una de las armas incautadas por la Policia Nacional en la operación Testudo contra la mafia rusa.

A Alexéi Sirokov no le sorprendió demasiado que el pasado lunes la Policía Nacional entrase en su mansión de Altea Hills (Alicante) y le pusiera las esposas a él y a su mujer. Tan solo hace unos meses le había llegado el queo de que los agentes de la Brigada Central contra el Crimen Organizado estaban a punto de detenerle. Pero como no era la primera vez que le advertían, este abogado de origen ruso de “unos 50 años”, que estudió en los jesuitas y se licenció en Derecho en la Universidad de Alicante, siguió con su vida y sus negocios inmobiliarios y de asesoría empresarial en esa urbanización bunkerizada y de superlujo, convertida en el “edén ruso”, donde —según fuentes policiales— tiene su residencia uno de cada cuatro rusos afincados en España.

Con Sirokov han caído otras 22 personas, la mayoría rusos —empresarios y algunos de sus asesores y socios—, pero también —y aquí radica la dificultad y la importancia de esta investigación de siete años— un policía y dos guardias civiles, dos concejales de seguridad (”el actual de Benidorm y el anterior de Altea”, apuntan las mismas fuentes), funcionarios (“técnicos de urbanismo, sobre todo”, señalan otras fuentes policiales) y varios abogados españoles que hacían las veces de testaferros. Todos los miembros de esa presunta “red clientelar” fueron posteriormente puestos en libertad a la espera de juicio, salvo Sirokov y sus tres socios principales, que ingresaron directamente en prisión.

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Con la caída de Sirokov se ha desmontado un imperio ruso levantado en España en forma de casas de lujo, apartamentos, hoteles, discotecas, negocios de hostelería de alto nivel por toda la costa levantina e Ibiza, sustentados con el dinero del crimen proveniente de su país, aseguran fuentes policiales.

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Sirokov, simpático, filántropo (“hacía muchas donaciones aparentemente desinteresadas”, comenta un investigador), padre de dos niños pequeños, promotor y defensor de la iglesia ortodoxa que corona esa colina del lujo alicantina, y hasta televisivo —en 2019 hablaba de la lujosa vida de los rusos en Alicante en el programa Fuera de Cobertura, de Cuatro—, se convirtió a lo largo de los años en el rey del blanqueo.

Este miércoles ingresó en prisión, según fuentes policiales, junto con sus dos fieles colaboradores y uno de los principales empresarios rusos, “en cuyas empresas, casi siempre de ocio, la mafia rusa invertía presuntamente el dinero del crimen: del tráfico de armas o de drogas, del dinero procedente de la privatización forzosa de empresas públicas y sectores estratégicos de la antigua Unión Soviética monopolizados por oligarcas a base de extorsiones”, explican los investigadores.

Amistades peligrosas

“Algunos de los funcionarios detenidos se definían como amigos de Sirokov”, señala uno de los investigadores. “No eran conscientes de que los favores que le prestaban les convertían a ellos también en parte de una organización criminal”, aseguran. Sí lo eran, en cambio, el inspector de policía de Extranjería en Alicante, que “les facilitaba el acceso documentación y permisos de residencia”, señalan fuentes de la investigación; o los guardias de Altea y Benidorm, “que les hacían la vida mucho más fácil porque, en concreto, la urbanización Altea Hills es demarcación de la Guardia Civil”, apuntan las mismas fuentes.

Los cargos públicos corrompidos “les facilitaban el acceso a información así como facilidades para las promociones urbanísticas en los terrenos donde querían construir”, explican fuentes policiales. “Por eso entre los detenidos también hay algún técnico de urbanismo”, apostillan.

La operación Testudo, como ha sido bautizada por la Policía Nacional, “es la más importante desarrollada contra las organizaciones del Este en los últimos diez años”. Desde mucho antes el nombre de Alexéi Sirokov sonaba en algunas investigaciones policiales “sin que se hubiese podido nunca demostrar sus conexiones con el crimen organizado ruso”, aseguran. “Daba el perfil de persona de confianza, criada y educada en España, un ruso de toda la vida, la llave maestra perfecta para abrir las puertas que necesitaban para colocar su dinero”, señalan los investigadores que, desafiando a las filtraciones e incluso teniendo que interrumpir en más de una ocasión las pesquisas durante varios meses, persistieron durante siete años “hasta constatar que todos los empresarios rusos que venían a ‘invertir’ sus millones de euros de dudosa procedencia acababan en él, en Sirokov, en sus casas, en sus coches de alquiler, acompañados por sus socios”.

Los empresarios rusos empezaban a venir a España pasando primero un periodo vacacional en Ibiza o Alicante, volvían después y ampliaban sus estancias y finalmente colocaban su dinero: “Intentaron comprar, por ejemplo, el nombre de la discoteca Space de Ibiza o el hotel Ushuaïa Ibiza Beach del empresario Abel Matutes; siempre buscaban el lujo”, apunta un investigador.

En los 18 registros realizados, los agentes han encontrado 300.000 euros en metálico en cajas de seguridad, un millón en una de las cuentas bloqueadas, seis armas de fuego cortas, dos escopetas de combate, un fusil de asalto, un rifle de francotirador con silenciador y miles de cartuchos de distintos calibres, algunas de ellas en posesión de Sicorov, que tan solo contaba con “un carné de tiro olímpico”. Además, se intervinieron monederos virtuales con criptomonedas, diamantes y 16 vehículos de lujo, y se procedió al bloqueo de activos patrimoniales por valor de millones de euros. Los investigadores han podido comprobar también que todos los empresarios “asesorados” por Alexéi Sirokov y sus socios tenían cuentas y cajas de seguridad en la misma sucursal bancaria de Altea, donde las pesquisas continúan.

Sobre la firma

Patricia Ortega Dolz

Es reportera de EL PAÍS desde 2001, especializada en Interior (Seguridad, Sucesos y Terrorismo). Ha desarrollado su carrera en este diario en distintas secciones: Local, Nacional, Domingo, o Revista, cultivando principalmente el género del Reportaje, ahora también audiovisual. Ha vivido en Nueva York y Shanghai y es autora de "Madrid en 20 vinos".

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