Temporal Filomena

La ola de frío paraliza media España tras el paso de ‘Filomena’

Madrid suspende clases hasta el lunes. Las heladas, muy extensas e intensas de lunes a viernes, amenazan con colapsar las comunicaciones

Madrid pasa de la gran nevada del temporal 'Filomena' a las heladas de la ola de frío.GTRES | VÍDEO: EUROPA PRESS/ATLAS/EFE

La ola de frío extremo que ha relevado al temporal de nieve más feroz en lo que va de siglo someterá a una prueba de estrés sin precedentes a la mitad del país. Las extensas heladas nocturnas, con mínimas inferiores a los 10 grados bajo cero, convirtieron en hielo la nieve que no había sido retirada y multiplicó el riesgo de colapso. El aeropuerto de Barajas seguía sin recuperar la actividad mientras 116 carreteras continuaban cortadas y en 210 era obligatorio el uso de cadenas. Madrid suspendió las clases hasta el lunes. El Gobierno pidió a la población que se quedara en casa. “Esto no ha terminado”, advirtió Fernando Grande-Marlaska.

La pandemia sigue ahí y ha causado 401 fallecidos desde el viernes, pero la virulencia de la borrasca Filomena ha forzado que, al menos durante los próximos días, la prioridad del Gobierno y de las comunidades autónomas no sea la covid. El descenso acusado de los termómetros, con registros de 12 grados bajo cero en el interior y el este de la Península, ha reemplazado momentáneamente al coronavirus como el principal enemigo a corto plazo. Castilla-La Mancha, Castilla y León, Madrid y Aragón encaraban este martes en alerta roja.

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“Probablemente nos enfrentemos a la madrugada más gélida de los últimos años”, pronosticó Rubén Del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), que ha activado para este martes la alerta roja —riesgo extremo— en 11 provincias de Castilla-La Mancha —Albacete, Cuenca, Guadalajara y Toledo—, Comunidad de Madrid, Castilla y León —Ávila, Burgos, Segovia y Soria— y Aragón —Teruel y Zaragoza—. Hasta 41 de las 50 provincias tienen activos avisos por frío de distinta gravedad hasta las diez de la mañana, incluidos los territorios más templados del país, como Comunidad Valenciana, Barcelona, Sevilla y Murcia.

“Es imprescindible mantener todas las medidas de precaución y no dejarnos engañar por los cielos despejados. La nieve se puede convertir en una trampa para vehículos y ciudadanos”, fue el mensaje que reiteró este lunes el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

A la crisis sanitaria, económica, social, política e institucional se le ha sumado una crisis meteorológica que, como han reconocido desde ministros a presidentes autonómicos, ha hecho saltar por los aires los escenarios más pesimistas. Mantener en funcionamiento las infraestructuras críticas y garantizar el abastecimiento de los productos más esenciales se ha convertido en el nuevo reto para los gestores públicos. Los datos abruman: 598 carreteras seguían afectadas, 116 continuaban cortadas —dos de la red principal, ambas en Toledo— y en 210 no se podía circular sin cadenas tres días después de que la borrasca Filomena se asegurase un hueco en la memoria colectiva de una potencia media como España, la cuarta economía de la UE y una de las pocas democracias plenas del planeta.

Una de las pocas noticias positivas fue que a última hora de la tarde ya no quedan embolsados camiones salvo los 638 camiones con destino a Madrid que, por voluntad propia según el Gobierno, decidieron esperar a que remitiese el temporal en Burgos y Cuenca en las áreas acondicionadas y dotadas con equipos de Protección Civil y de la Guardia Civil. Para hacerse una idea de la dimensión del temporal, el domingo por la noche aguardaban su turno a ser desembolsados 7.100 vehículos articulados.

Las expectativas no eran tan buenas en el aeropuerto de Barajas, el gran centro de comunicación aéreo español y que juega un papel clave en las conexiones con América. “No es sencillo reiniciar una infraestructura de estas dimensiones”, reconoció el ministro de Transportes, José Luis Ábalos. Las labores de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en la retirada de la nieve contribuyó a que dos de las cuatro pistas del aeródromo estuvieran despejadas. Aun así, la recuperación seguía siendo muy gradual. Si todo iba bien, el Gobierno confiaba en que al cierre de esta edición hubiese algunos vuelos desde la Terminal 1.

“Nuestro esfuerzo está en asegurar el abastecimiento de bienes básicos como alimentos y medicamentos, en despejar accesos a centros logísticos y en recuperar el tráfico de mercancías”, sintetizó Ábalos. La carga y descarga de alimentos se retomó en Mercamadrid, el segundo supermercado más grande del mundo. La intención era que este martes pudiera abrir con relativa normalidad.

El desplome de las temperaturas provocó cortes de luz en Madrid y Toledo, pero también caídas de tensión en líneas ferroviarias a 500 kilómetros de distancia, como en León o Asturias. El remedio de Renfe fue combinar unidades eléctricas con trenes híbridos, alimentados con diésel, para evitar que los convoyes quedasen atrapados en zonas de difícil acceso. Sin embargo, otro motivo de alegría llegó a las 14.00, cuando se volvió a abrir la conexión de AVE entre Madrid y Barcelona: 72 horas después, todas las líneas de larga y media distancia de alta velocidad estaban de nuevo operativas.

Los avances en la red ferroviaria eran mucho más modestos en la de carreteras, que es precisamente por donde se transporta la mayor parte del tráfico de mercancías. El hielo obligaba a un esfuerzo titánico, casi más propia de una realidad distópica. Un ejemplo: solo en las últimas 24 horas se retiró nieve en 12.100 kilómetros. Las 1.300 máquinas quitanieves desplegadas desde el inicio de la crisis seguían a pleno rendimiento en Aragón, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Valencia, Extremadura, La Rioja y Madrid. Este lunes ya habían esparcido 246.000 toneladas de fundentes en 30.000 kilómetros para tratar de impedir que se formaran placas de hielo.

Militar de Emergencias (UME) y la Brigada Paracaidista (BRIPAC) del Ejército de Tierra, desplegados en Toledo para efectuar trabajos de limpieza.
Militar de Emergencias (UME) y la Brigada Paracaidista (BRIPAC) del Ejército de Tierra, desplegados en Toledo para efectuar trabajos de limpieza.Ángeles Visdómine / EFE

El Ejército también se volcó en el despeje de vías e incluso trasladando a pacientes a hospitales en ambulancias 4x4. De los 1.100 efectivos desplegados, 600 pertenecían a la UME. La unidad militar creada durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se volcó principalmente en Madrid, como resaltó Margarita Robles. La ministra de Defensa señaló además que había otros 200 efectivos de la UME en Aragón y 120 soldados del Ejército de Tierra participando en las labores de mantenimiento de las redes de comunicaciones en la provincia de Toledo.

A lo largo del día las autoridades del Gobierno central y Ejecutivos autonómicos insistieron una y otra vez en el siguiente mensaje: que los ciudadanos se quedasen en sus hogares y evitasen todos los desplazamientos que no fueran inevitables. Robles advirtió de que en las urgencias del hospital Gómez Ulla de Madrid habían aumentado los pacientes con “problemas de traumatología” por “caídas importantes”.

Un país a medio gas por la nieve congelada

Las comunicaciones comenzaban este lunes a recuperar lentamente el pulso tras la colosal nevada del fin de semana:

Red de carreteras. En la red principal de carreteras, 598 vías presentaban dificultades por la nieve y las placas de hielo. De ellas, 116 se encontraban cerradas al tráfico. En 210 solo se podía circular con cadenas. Anoche quedaban embolsados 638 camiones con destino a Madrid en áreas habilitadas en las provincias de Burgos y Cuenca.

Ferrocarriles. Este lunes quedó reabierta la línea de alta velocidad entre Madrid y Barcelona, aunque algunos tramos de vía continuaban afectados por el temporal. Renfe llevó a cabo 133 de las 183 salidas programadas.

Cercanías de Madrid. Se restablecieron los servicios en el norte y el noroeste de la región, aunque todavía seguía cortada ayer la línea con El Escorial. En Valencia, Renfe restableció todos los servicios, aunque con retrasos.

Aeropuerto Madrid-Barajas. El aeropuerto de Madrid recuperó la actividad en la Terminal 4 y se esperaba que la normalidad regresara ayer de manera gradual a la Terminal 1. Iberia dio prioridad a los vuelos de larga distancia y a aquellos que unen Canarias y Baleares con la Península.

Colegios. Los centros escolares de Madrid, Castilla-La Mancha y Comunidad Valenciana permanecieron cerrados. También se suspendió la actividad lectiva en Ávila y Soria; y en Lleida y Tarragona se paralizó el transporte escolar. En la Comunidad de Madrid, las clases presenciales no se reanudarán, como pronto, hasta el 18 de enero.

Hospitales. Ya saturados por el aumento de casos de covid-19, la presión se vio aumentada por la llegada de pacientes con lesiones por caídas en la nieve y el hielo. En el hospital Gregorio Marañón, de las 130 urgencias atendidas en la mañana de este lunes, 85 fueron por caídas, de las cuales el 40% acabaron provocando algún tipo de fractura, informa Efe.

Juicios suspendidos. La inmensa mayoría de los juicios y señalamientos judiciales previstos para este lunes y martes en Madrid capital y municipios de la comunidad quedaron suspendidos. Hoy se decidirá si se retoma la actividad presencial en los juzgados a partir de mañana.

Cárceles. En la prisión de Soto del Real, el temporal de nieve dejó sin agua caliente a todo el centro penitenciario, aunque este lunes se recuperó el suministro. Y en la de Aranjuez se registraron cortes de luz en las garitas de vigilancia, aunque no comprometieron a la seguridad, según fuentes penitenciarias. En las prisiones de Valdemoro, Alcalá-Meco y Navalcarnero se consiguió efectuar el relevo de los funcionarios tras limpiarse los accesos.

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