El 14-F resucita la Mesa catalana

PSOE y Unidas Podemos se comprometen con ERC a reactivarla tras los comicios. Pese a todo, Montse Bassa, de Esquerra, asegura: “Nunca gobernaremos con el PSC. Nunca, nunca”

El socialista José Zaragoza (izquierda) charla con la diputada de la CUP Mireia Vehí, durante el pleno del Congreso de los Diputados,
El socialista José Zaragoza (izquierda) charla con la diputada de la CUP Mireia Vehí, durante el pleno del Congreso de los Diputados,EUROPA PRESS/M.FERNÁNDEZ. POOL (Europa Press)

Si la pandemia impide hacer mítines electorales al uso, siempre nos quedará el Congreso de los Diputados. Desde hace dos semanas, la Cámara se ha convertido en una caja de resonancia de la campaña en Cataluña. Algunos no tienen empacho en reconocerlo, como hizo este martes, durante el pleno del Congreso, el diputado del PSC José Zaragoza: “No nos llamemos a engaño: esto es un debate electoral. No estamos discutiendo soluciones a los problemas, aquí cada uno viene con su discurso electoralista”. Y para no ser menos, el parlamentario socialista se entregó a continuación a su propio discurso electoral.

La contaminación del ambiente político nacional por la disputa en Cataluña había complicado las cosas al Gobierno en el Congreso durante los últimos días por la actitud de ERC. Los republicanos cortaron súbitamente amarras y dejaron tan en precario al Ejecutivo que, la semana pasada, PSOE y Unidas Podemos tuvieron que encomendarse a la abstención de Vox para salvar el crucial decreto que detallaba el plan de ejecución del multimillonario fondo de ayuda europea. Las hostilidades se cerraron este martes con un gesto hacia Esquerra de los dos partidos del Gobierno, que anunciaron su apoyo a una moción de los republicanos para reabrir “urgentemente” la Mesa de Diálogo y Negociación con la Generalitat una vez se constituya un nuevo Ejecutivo catalán tras el 14-F. La iniciativa restableció el equilibrio de fuerzas habitual: el Gobierno y sus aliados de casi siempre frente a una derecha escandalizada porque ERC anuncia que en esa Mesa planteará sus demandas de “amnistía y autodeterminación”, y, del otro lado, el independentismo duro de Junts y la CUP, que desdeña lo que entiende como una “operación de marketing”.

Adriana Lastra, portavoz del PSOE en el Congreso, anuncia que el PSOE apoyará a ERC para reabrir la Mesa de Diálogo en Cataluña.FOTO: LUIS SEVILLANO | VÍDEO: EPV

Tampoco es que la diputada defensora de la iniciativa, Montse Bassa, pusiese demasiado empeño en ocultar el carácter de su discurso. No llegó a tanto como pedir el voto directamente, pero sí quiso dejar claro que para encontrar una vía de solución al conflicto catalán “es imprescindible que Esquerra gane las elecciones”. Esa apuesta por el diálogo no significa que su formación vaya a abandonar el bando independentista. Es más, para disipar las dudas que sus posiciones puedan suscitar entre el electorado secesionista, Bassa deslizó críticas a los socialistas y concluyó de forma muy enfática: “Nunca haremos Gobierno con ellos. Nunca, nunca”.

La disputa por el liderazgo del independentismo también se había trasladado en los últimos meses al Congreso, donde ha sido habitual contemplar a ERC y Junts per Catalunya intercambiarse ya no solo pullas maliciosas, sino descalificaciones en toda regla. Pero en campaña nadie quiere aparecer como responsable de la ruptura de esa entente que comandó el procés y en esta ocasión todo se desarrolló con maneras mucho más florentinas. Por Junts intervino Laura Borràs, que es también la candidata a la Generalitat, sin abandonar de momento la plataforma que le brinda su escaño en Madrid. Borràs evitó cualquier crítica directa a Esquerra, lo que no le impidió despreciar la Mesa como un mero recurso que el Gobierno de Pedro Sánchez “se sacó de la chistera para obtener apoyos políticos”. “Nunca han tenido voluntad de diálogo”, afirmó. En eso, Junts no se diferencia mucho de la CUP, cuya diputada Mireia Vehí sostuvo que la Mesa solo sirve “para hacerle un favor al PSOE”. Los estacazos a Borràs provinieron de otro lugar, del líder catalán de Unidas Podemos, Jaume Asens, quien le reprochó que en sus listas le acompañen candidatos “machistas, racistas y xenófobos”.

El casi juramento de Bassa de que Esquerra nunca gobernará con el PSC no surtió el menor efecto en Ciudadanos. Su diputado José María Espejo —también catalán, como todos los que intervinieron, excepto en el caso de Vox— interpretó que el apoyo de PSOE y Unidas Podemos a la moción de ERC solo tiene una lectura: “Está todo atado y bien atado: habrá tripartito en la Generalitat”. Por esos mismos derroteros especulativos transcurrió la intervención de la diputada del PP Llanos de Luna, que aprovechó para denunciar que Cataluña “es el único lugar de España donde está impedido el libre ejercicio de los derechos constitucionales”.

En ardor contra el independentismo nadie puede competir con el secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, que no solo reiteró su petición de ilegalizar a esas formaciones, sino que abogó por la cadena perpetua para los líderes del procés. “Solo le ha faltado pedir para ellos 100 azotes y que paseen sus cabezas en una pica”, bromeó el socialista Zaragoza.


Sobre la firma

Es corresponsal parlamentario de EL PAÍS. Anteriormente ejerció como redactor jefe de España y delegado en Brasil y Galicia. Ha pasado también por las secciones de Deportes, Reportajes y El País Semanal. Sus primeros trabajos fueron en el diario El Correo Gallego y en la emisora Radio Galega.

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