Los policías ratifican que la caja b que llevaba Bárcenas era del PP

El inspector principal relata ante el tribunal las “presiones” que recibieron para dejar de investigar

Varios de los agentes de la UDEF durante su declaración este miércoles en el juicio sobre la caja b del PP.AUDIENCIA NACIONAL

La irrupción de los primeros investigadores en el juicio sobre la caja b del PP ha resultado nefasta para los intereses del partido presidido por Pablo Casado. Los agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía, que han declarado como peritos ante los magistrados este miércoles, han ratificado que los papeles de Bárcenas evidencian la existencia de una contabilidad paralela dentro de la formación durante casi dos décadas, por donde “fluía” dinero negro que acababa engrosando las cuentas oficiales de los populares. Es decir, esa caja b no era solo una cosa del extesorero popular Luis Bárcenas, sino que se intrincaba dentro de la propia estructura de la organización política, que se beneficiaba de ello.

A lo largo de cuatro horas, más de media docena de agentes —encabezados por Manuel Morocho, inspector jefe e investigador principal de la trama Gürtel— han desgranado todas las evidencias que señalan en esa dirección. El policía ha descrito cómo el partido manejaba “fondos de efectivo ajenos al sistema económico legal” procedentes de empresarios, algunos de la red de corrupción liderada por Francisco Correa, que después hacían “aflorar” mediante las cuentas bancarias de donativos anónimos. “Se fraccionaban [esas cantidades aportadas] para cumplir con la ley, que establecía entonces que el límite era de 60.000 euros”, ha dicho. Así lo “diluían”, ha señalado, “para que el Tribunal de Cuentas no pudiera detectarlos”. “Buscaban dotar de apariencia de legalidad esa entrada de fondos”, ha añadido el inspector, antes de especificar que también se usaron presuntamente esos importes en b para adquirir locales en algún punto de España y para reformar la sede de la calle Génova, un aspecto que abordarán este jueves en profundidad, cuando continuará su declaración.

Todo ello se gestaba en el núcleo de la formación. “Estamos hablando de la sede nacional del PP, de la tesorería y de la gerencia. Y, por tanto, estamos hablando del órgano central del partido”, ha subrayado Morocho durante su intervención, desbaratando así los reiterados intentos de los populares de distanciarse de esa contabilidad paralela. El propio expresidente Mariano Rajoy afirmó hace unos días, durante su declaración como testigo: “No hay ninguna caja b del PP. Habrá unos papeles del señor Bárcenas, que tendrá que explicar”. María Dolores de Cospedal, ex secretaria general y exministra, se pronunció en la misma línea: “La caja b es de esa persona, no del PP”.

Pero este miércoles, Morocho ha hecho varias afirmaciones que marcan un camino distinto: “[Bárcenas] no era el que mandaba en la contabilidad”. A su vez, la sentencia de la Audiencia Nacional sobre la trama principal de Gürtel, conocida como Época I y que condenó al PP como partícipe a título lucrativo a mediados de 2018, ya describió un “sistema de corrupción institucionalizado”, en el que “el propio partido recibía su correspondiente beneficio”. También dio por acreditada la caja b por primera vez.

Las defensas, en especial la del PP, han tratado de desacreditar la veracidad de los papeles de Bárcenas. Pese a que los agentes verificaron hasta 55 de los más de 400 apuntes del extesorero en la instrucción, la letrada del partido ha insistido en que la contabilidad paralela presenta “incongruencias”. Pero el investigador principal de la UDEF ha especificado que esas “inconsistencias” son “puntuales”, “explicables” —por ejemplo, por pasar en un momento determinado de ser manual a digital— y “obedecen a la propia naturaleza casera” de una caja b: “Que presente [algunas] discontinuidades en cambios de cifras es normal”. Otro abogado, incluso, ha afirmado que existen diversas versiones de los papeles del extesorero y que, por tanto, su credibilidad estaría en duda. Pero Morocho se ha mostrado tajante: “La versión es única. Otra cosa es que los soportes sean diversos”. ¿Han visto todos esos papeles? “Sí”, ha afirmado.

No es la primera vez que el PP despliega esta ofensiva contra las pesquisas de los policías. El partido ya ha atacado antes en público a Morocho y a su equipo. Hace apenas unas semanas, durante una comparecencia del inspector en el Congreso, los populares cargaron con dureza contra él. El policía ha vuelto a describir este miércoles ante el tribunal cómo la cúpula del entonces Ministerio del Interior, encabezado por Jorge Fernández Díaz, les puso numerosas trabas para perjudicar la investigación del caso.

—¿Usted ha sufrido presiones para ser apartado de esta investigación? —ha preguntado directamente una abogada de la acusación popular.

—Sí. Yo y varios [agentes] de los que estamos aquí.

Morocho ha contado que han recibido “querellas” de investigados, así como “presiones” dentro de la Policía para que desistieran. Incluso, se abrió una investigación interna dentro del Cuerpo contra ellos. “Se buscaba generarnos una tensión para doblegarnos y que no desarrolláramos nuestra labor”, ha afirmado. El inspector ha detallado también que trataron de comprarlo ofreciéndole un puesto suculento y “bien remunerado” en otro destino. Y que, en un momento dado, se le trasladó a la Dirección Adjunta Operativa —dirigida por Eugenio Pino, nombrado por el Gobierno de Mariano Rajoy—, donde se le sobrecargó con otras funciones para que no pudiera continuar con sus pesquisas sobre Gürtel y la caja b.

Las pruebas acumuladas

Los investigadores han destripado ante el tribunal los ejes de su investigación, así como todas las “estructuras” opacas y los “movimientos de fondos” irregulares que detectaron durante la instrucción. Existen “correlaciones objetivas, subjetivas y temporales” entre la contabilidad oficial del partido y la extraoficial que llevaba Luis Bárcenas de su puño y letra. Morocho ha descrito, por ejemplo, las “coincidencias” detectadas entre las salidas de dinero de la caja b y su entrada “fraccionada” en la cuenta oficial de donaciones de la formación para burlar la ley. O la extracción de parte de ese dinero negro para la adquisición de acciones de la empresa Libertad Digital, encabezada por el locutor Federico Jiménez Losantos.

La sesión de este miércoles —la número 14 desde que arrancó la vista oral el pasado febrero— refuerza enormemente la acusación. Las declaraciones de los policías se suman a la media docena de personas que ya han admitido en el juicio los apuntes contables de Bárcenas. Entre ellos, cinco ex altos cargos del PP y un empresario, que describió cómo llevó diez millones de pesetas en efectivo a la sede de la calle de Génova para aportarlos al partido en nombre de una empresa de un grupo francés. Además, el constructor Alfonso García Pozuelo admitió en otra vista oral que entregó miles de euros en negro con el único objetivo de que le adjudicasen obras públicas allí donde gobernaban los populares. Y la sentencia del Tribunal Supremo sobre Época I ya dio por acreditada la caja b.

Sobre la firma

J. J. Gálvez

Redactor de Tribunales de la sección de Nacional de EL PAÍS, donde trabaja desde 2014 y donde también ha cubierto información sobre Inmigración y Política. Antes ha escrito en medios como Diario de Sevilla, Europa Sur, Diario de Cádiz o ADN.es.

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