El ‘caníbal de Ventas’ confesó que mató a su madre “porque le hacía la vida imposible”

Los agentes que participaron en la detención de Alberto Sánchez narran la falta de emoción con que admitió el asesinato de su progenitora y el desmembramiento e ingesta de su cadáver

El policía nacional E., en el número 50 de la calle de Francisco Navacerrada, donde detuvieron a Alberto Sánchez.
El policía nacional E., en el número 50 de la calle de Francisco Navacerrada, donde detuvieron a Alberto Sánchez.VÍCTOR SAINZ

La tarde del jueves 21 de febrero de 2019, los agentes policiales del Indicativo Salamanca 23 entraron en la vivienda de María Soledad Gómez sin saber qué iban a encontrar. “Empezamos a tocar a la puerta. El chico abrió, pero con la cadena de seguridad. Le insistimos en que abriera bien. Quitó la cadena, abrió y se echó a correr al fondo del pasillo. Regresó y le preguntamos por su madre, nos dijo que estaba dentro y que estaba muerta”.

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Esta es la narración del policía que detuvo al homicida conocido como el caníbal de Ventas. “Entramos al domicilio para ver si necesitaba ayuda. En la segunda habitación encontramos algunos restos humanos; y en la cocina, un caldero con otros”. Los policías que participaron en la detención de Alberto Sánchez Gómez han testificado la mañana de este miércoles en el juicio en el que se juzga por homicidio y por profanación de cadáveres al hombre, de 28 años, que mató a su madre, descuartizó el cadáver y lo ingirió en ocasiones para hacerlo desaparecer, según la fiscalía. En poco menos de una hora, los agentes han descrito la macabra escena que encontraron en la vivienda de la víctima y la frialdad con la que Sánchez confesó el crimen. Por sendos delitos la fiscalía pide 15 años y cinco meses de prisión.

“Él estaba muy tranquilo, yo no vi ninguna emoción ni nada. Era muy calmado, muy frío”, ha contado el agente recordando el momento de la detención. El policía ha declarado que aquella tarde iba con su compañero a revisar la vivienda de la víctima, de 69 años, a raíz de una denuncia presentada por una amiga que llevaba casi un mes sin verla. “Habíamos intervenido en otras ocasiones en su domicilio. Tenía una orden de alejamiento porque la agredía verbalmente”, ha recordado el agente. Después de entrar brevemente al domicilio y contemplar la escena, solicitó el apoyo inmediato de sus compañeros para trasladar al detenido e inspeccionar el lugar.

Los policías que llevaron a Sánchez a la comisaría en el barrio madrileño de Tetuán han contado la frialdad con la que confesó el crimen. Una pregunta detonó su silencio. “Le preguntamos si había estado con alguien más en el piso. Ahí confesó todo”, ha explicado un agente. “Dijo que había atacado a su madre por la espalda, y que la descuartizó con un serrucho”. Mientras admitía el homicidio a los policías, la mente de Sánchez parecía estar en otra parte: “Nos decía que estaba preocupado por su perro”. Lo que les sorprendía era la forma en que narraba los hechos, “como una conversación casual”. Cuestionado en la comisaría por otro agente que le tomó la declaración sobre los motivos que lo llevaron a cometer el crimen, el presunto homicida le contestó de forma escueta: “Dijo que porque le hacía la vida imposible”.

Vestido con la misma ropa del día anterior y la capucha de la sudadera puesta sobre su cabeza, Alberto Sánchez se ha retirado de la sala con la mirada al suelo. El jueves se continuará con la exposición de los agentes que realizaron la inspección ocular. Ya el viernes testificará, por videollamada, su hermano.

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