La izquierda fía su suerte a una movilización histórica

El bloque progresista se fotografía unido el Primero de Mayo y busca una participación inédita. El PP, que ve una cómoda victoria, apela a las esencias de los toros y el Dos de Mayo. Los encuestadores detectan mucha movilización pero sobre todo en la derecha

Los candidatos a la presidencia de la Comunidad de Madrid Pablo Iglesias (Unidas Podemos), Ángel Gabilondo (PSOE) y Mónica García (Más Madrid), durante la marcha por las calles de Madrid el 1 de mayo.
Los candidatos a la presidencia de la Comunidad de Madrid Pablo Iglesias (Unidas Podemos), Ángel Gabilondo (PSOE) y Mónica García (Más Madrid), durante la marcha por las calles de Madrid el 1 de mayo.Olmo Calvo

La política moderna se hace con imágenes. Al bloque de la izquierda le quedaba una traca final para llamar a ese espíritu en el que aún confían los más optimistas para darle la vuelta a una victoria del bloque de la derecha que casi todas las encuestas dan por segura: la movilización masiva del voto del sur, del cinturón industrial madrileño, ese que en 1979 trajo los primeros gobiernos de izquierdas en España que abrirían paso a la victoria del PSOE en 1982 y que en Madrid fue desapareciendo en los noventa hasta quedar en la mínima expresión.

Y esa traca final era el Primero de Mayo. La fotografía era especialmente simbólica. Todos los referentes de la izquierda unidos en la capital marchando en el día de los trabajadores: los candidatos del PSOE, Unidas Podemos y Más Madrid, los líderes de los sindicatos, y medio Gobierno de coalición —por primera vez una ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, estuvo en la marcha organizada por las centrales— caminaron juntos para lanzar un mensaje claro: estamos unidos, esta vez no puede quedarse ni un solo voto en casa y si salen todos se puede ganar, al contrario de lo que pasó en 2019, cuando se perdió la capital y no se logró la comunidad por la división de la izquierda y la desmovilización en los barrios del sur.

Pero el PP no se amilana. Si la izquierda tiene su Primero de Mayo, ellos tienen su Dos de Mayo. Desde que la popular Esperanza Aguirre tomó esta fiesta de Madrid como una referencia del nacionalismo español, de las esencias de la españolidad en la conmemoración de la lucha contra los franceses, esta fecha es muy especial para la derecha madrileña. Isabel Díaz Ayuso y su equipo han decidido cuidarla para que sea su propia traca final, con un regreso a las esencias. No solo ha medido cada paso de la ceremonia del Dos de Mayo, la fiesta oficial de la comunidad, para ser la gran protagonista, hasta el punto de que le ha quitado la producción del acto a Telemadrid para tener controladas las imágenes con una empresa contratada directamente por el Gobierno madrileño. También ha preparado para este día una polémica corrida de toros de reapertura de Las Ventas —con un 25% de aforo— cargada de mensajes: por un lado el final de la pandemia, por otro la pelea con el Gobierno central que no la veía oportuna, y por último los toros, una de las esencias de las reivindicaciones de la derecha y de Vox, que se queda así sin otra bandera suya que se lleva Ayuso.

El PP transmite una enorme tranquilidad. El bloque de la izquierda insiste hasta el último momento en que hay movimientos de fondo en esta semana final que podrían llevar a una sorpresa. Pero ni los datos que maneja el PP ni los encuestadores más conocidos detectan ese movimiento tan radical.

Lo que sí están notando prácticamente todos es una movilización importante, pero no necesariamente a favor de la izquierda. Porque en Madrid hay mucha derecha y este grupo puede también tener una movilización masiva que podría deparar sorpresas.

En la comunidad, el bloque de la derecha, en las múltiples formas que ha adoptado en los últimos años, gana prácticamente siempre desde que llegó al poder, en 1995. Solo perdió en 2003, el año del tamayazo. Fue cuando dos tránsfugas del Partido Socialista Madrileño cooptados por el PP hicieron fracasar la investidura del socialista Rafael Simancas, se repitieron los comicios y la desmoralización de la izquierda hizo que ganara la derecha.

Victoria en 2008

Con una victoria clara del socialista José Luis Rodríguez Zapatero en toda España en 2008, en Madrid volvió a ganar la derecha y desde entonces no ha parado. En 2015 hubo empate entre los bloques, pero IU no llegó al 5% y eso dio la victoria a la derecha. Incluso en el mejor momento de Sánchez e Iglesias, en las elecciones generales de abril de 2019, el PSOE ganó, pero el bloque de la derecha volvió a sumar más. El PP además va a absorber ahora todos los escaños de Ciudadanos como hizo en 1991 con los del CDS —se llevó 15 de los 17 que tenía el partido de Adolfo Suárez—, aunque entonces no le bastó para gobernar. Fue la última vez que lo hizo la izquierda, con PSOE e IU.

Los encuestadores consultados sí detectan en los últimos días un movimiento de mayor movilización en el bloque de la izquierda, pero no suficiente para dar el vuelco porque la desventaja de la que parte es muy alta.

Conscientes de esta dificultad de darle la vuelta no solo a las encuestas, sino a la historia política reciente de Madrid, los candidatos de la izquierda aprovecharon el sábado ese ambiente de unidad en el Primero de mayo para reforzar el mensaje de la movilización.

Ángel Gabilondo, el cabeza de lista del PSOE, se quejó del día no festivo de la votación: “Es tremendo que se convoquen elecciones en un día laboral. Por eso pedimos y agradecemos ese esfuerzo a todos los trabajadores para que en esas cuatro horas de las que disponen vayan a votar. Necesitamos esa voz para lograr esa mayoría, su palabra, su presencia. Estamos muy cerca de lograr ese cambio”. Pablo Iglesias, candidato de Podemos, confió en que “la clase trabajadora marcará la diferencia” en las elecciones del martes, y hará que sean “históricas” con un vuelco a favor de la izquierda. La candidata de Más Madrid, Mónica García, también confió en esa movilización masiva para tener en la Puerta del Sol “un Gobierno decente”, dijo, que cuide a los trabajadores. García cree que si se logra romper el récord de participación será posible el cambio.

Mientras, Isabel Díaz Ayuso seguía con su batalla ideológica contra todo lo que huela a izquierda: “¿A quiénes vamos a tener delante? ¿A esos sindicalistas liberados que durante los meses más complicados de la pandemia nunca fueron a su puesto de trabajo, pero bien que iban a sabotear un hospital público con pacientes dentro?”. Las opciones están muy claras. Ahora solo queda saber cuál de los dos bandos se moviliza más.

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