Los partidos piden firmeza y más implicación de la UE en la solución de la crisis con Marruecos

Casado llama al presidente del Gobierno y mantiene una conversación con él ante la “gravedad” de la situación

El líder del PP, Pablo Casado, este martes en las jornadas del IV Congreso Iberoamericano en Madrid.
El líder del PP, Pablo Casado, este martes en las jornadas del IV Congreso Iberoamericano en Madrid.Isabel Infantes (Europa Press)

La palabra y la reclamación casi unánime ha sido “firmeza” por parte de la práctica totalidad de los partidos políticos representados en el Congreso, ante la gravedad de la crisis que encara el Gobierno español con Marruecos por la situación y la avalancha de miles de inmigrantes llegados en las últimas horas a Ceuta. Y esa fue la demanda generalizada, aunque con matices sobre su significado, tanto desde los socios de coalición, en Unidas Podemos, como en aliados habituales, como Más País, pero también desde la oposición de centroderecha y derecha, por parte del PP, Ciudadanos o Vox. El líder del PP, Pablo Casado, habló con el presidente, Pedro Sánchez, para transmitirle su preocupación y para reclamarle que “garantice la soberanía nacional”. Vox llegó a demandar todas las medidas necesarias ante “el ataque y la invasión a España de una nación extranjera”. Otras formaciones pusieron más el acento en buscar una solución en el ámbito europeo.

Casado mantuvo primero una conversación con el presidente de la ciudad autónoma de Ceuta, Juan Vivas, de su partido, para recoger de primera mano sus impresiones sobre la urgencia y “la máxima gravedad” de la situación, que calificó de “crisis diplomática” advertida desde hace un mes por su partido e “incomprensiblemente ignorada y ocultada” por el Gobierno de España. Y luego reveló que había hablado por teléfono con Pedro Sánchez para plantearle cinco medidas para afrontar y solucionar este conflicto.

Las cinco medidas que Casado le comentó este martes al jefe del Ejecutivo fueron la necesidad de implementar un refuerzo de efectivos de la Policía Nacional y Guardia Civil; también de la presencia del Ejército en las dos ciudades autónomas para que no se vulnere la integridad territorial; el restablecimiento y fortalecimiento de las relaciones diplomáticas con Marruecos para proceder a la devolución inmediata de los inmigrantes que han entrado de manera irregular; una mayor cooperación con Europa —por lo que envió una comunicación oficial a la Comisión Europea para solicitar que la vertiente migratoria se trate con Frontex y otras instituciones europeas— y la elaboración de un Plan Estratégico para aumentar el desarrollo económico en Ceuta y Melilla, así como la creación de una zona de libre comercio, que incluya también al Campo de Gibraltar, con una mayor presencia inversora del Estado.

La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, también compareció ante la entrada principal del Congreso para exigir a Sánchez que lidere una respuesta de la Unión Europea ante el “ataque a las fronteras” por la crisis en Ceuta. Arrimadas concluyó que lo que está ocurriendo “no es solo una crisis migratoria, es un desafío a la integridad territorial de España y a las fronteras europeas, una afrenta sin precedentes que hay que atajar como se merece”. Arrimadas también se puso en contacto con el Gabinete de la Presidencia del Gobierno para exponer la necesidad de “una respuesta coordinada en España” con la “unidad de las fuerzas políticas”. Pero también requirió una mejor actuación europea: “Debemos hacer valer que somos un país que tiene fronteras con terceros países y que las fronteras de España no solo son fronteras de España, son fronteras de la Unión Europea”.

El portavoz de Más País, Íñigo Errejón, abundó en la idea de que ahora las respuestas a esta “crisis diplomática y humanitaria” deberían producirse en el ámbito europeo, incluso al plantear que los países de la Unión deberían actuar contra las cuentas bancarias del rey Mohamed VI en Europa y “no lavarse las manos”. Errejón pidió también “firmeza y responsabilidad” para cumplir las resoluciones de Naciones Unidas sobre el Sáhara y menos actuaciones que tildó de “racistas y chapoteando en el estercolero moral” como las del líder de Vox, Santiago Abascal, al anunciar su presencia en Ceuta “para tirar gasolina al incendio”.

La respuesta a esas declaraciones las formuló desde el Congreso el portavoz de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, que arremetió contra los que él descalificó como los últimos 16 años de política exterior “endeble, errática” y sin autoridad de todos los últimos gobiernos de España. Espinosa de los Monteros comenzó su exposición con lo que buscaba como un golpe de efecto dialéctico propio en muchas ocasiones de los dirigentes de Vox para sus simpatizantes: “España está siendo atacada, una nación extranjera ha invadido España”. Luego llegó a defender que el Gobierno debía aplicar una “respuesta contundente” y “todas las medidas” que fuesen necesarias para restablecer la situación, pero no quiso concretar a cuáles se refería.

Eso sí, el portavoz parlamentario de Vox señaló que el presidente y los ministros de Interior, Defensa y Exteriores “tienen todos los instrumentos”, medios y expertos para saber qué deberían hacer en este contexto. Y, sobre todo, que debería “hacerse respetar” porque Vox entiende que “solo la firmeza y la claridad” ante “una invasión ofensiva” de este tipo es “la respuesta adecuada”. Vox registró seis peticiones de comparecencias de altos cargos del Gobierno para requerirles explicaciones y su líder, Santiago Abascal, se precipitó a anunciar en redes sociales que viajaría este mismo martes a Ceuta, como harán también el presidente y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

El portavoz parlamentario de Unidas Podemos, Pablo Echenique, se sumó a la demanda generalizada hacia el Gobierno de más “firmeza”, aunque matizó que “diplomática” y también recalcó que “la cuarta economía de la zona euro” tendría que pensar en plantear respuestas para “proteger la dignidad” de las miles de personas abocadas ahora a esta situación de riesgo humanitario, especialmente los miles de niños afectados por esta nueva crisis migratoria.

Sobre la firma

Javier Casqueiro

Es corresponsal político de EL PAÍS, donde lleva más de 30 años especializado en este tipo de información con distintas responsabilidades. Fue corresponsal diplomático, vivió en Washington y Rabat, se encargó del área Nacional en Cuatro y CNN+. Y en la prehistoria trabajó seis años en La Voz de Galicia. Colabora en tertulias de radio y televisión.

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