CRISIS DIPLOMÁTICA CON MARRUECOS

España rebaja la tensión con Marruecos ante sus socios de la Unión Europea

El presidente Pedro Sánchez agradece el respaldo ante la crisis migratoria en Ceuta y evita reclamar sanciones o más presión

El presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, durante la rueda de prensa de este martes tras participar en la reunión extraordinaria del Consejo Europeo en Bruselas. En vídeo, sus declaraciones sobre Marruecos.FOTO: HORST WAGNER / EFE | VÍDEO: EUROPA PRESS

España quiere rebajar la tensión de la crisis con Marruecos. Pedro Sánchez llegaba al Consejo Europeo extraordinario en Bruselas de este lunes y martes después de la mayor crisis diplomática con el país africano desde la de Perejil, en 2002. El Gobierno español recabó desde el estallido de este choque el apoyo de la Comisión y el Consejo europeos frente a Marruecos, tras decidir el país norteafricano abrir la frontera y permitir que más de 8.000 personas se colaran en Ceuta por el mar. La reacción fue inmediata, y Sánchez podía haber buscado una declaración o una presión expresa del Consejo Europeo en esta cita en Bruselas, solo una semana después del peor momento de la crisis. Sin embargo, el presidente planteó el asunto de manera informal en el Consejo y recibió el respaldo de sus socios, según explicaron él mismo y el presidente del Consejo, Charles Michel. Pero no quiso ir más allá porque, según fuentes diplomáticas, España busca ahora reconducir la crisis y evitar un choque de trenes entre la Unión Europea y Marruecos.

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Sánchez rechazó la posibilidad de reclamar sanciones o condicionar las cuantiosas ayudas que la UE brinda a Marruecos a que se resuelva la crisis de la frontera en Ceuta. “El primer ministro italiano y otros plantearon la cuestión de la inmigración en el Consejo y eso hizo que pudiera explicar lo sucedido la semana pasada en la ciudad española de Ceuta”, señaló Sánchez este martes en una comparecencia ante los periodistas tras el Consejo Europeo. “Agradezco el apoyo que recibió España de todas las instituciones comunitarias, del Consejo Europeo, del Parlamento, de la Comisión, que defendieron la integridad territorial de nuestro país. No solo hablamos de fronteras españolas, también son europeas”.

El presidente español encontró en la cumbre el respaldo de todos los socios europeos. Alemania, el país más influyente en la UE, tiene un problema con Marruecos incluso superior al de España por el mismo motivo de fondo: su posición sobre el Sáhara occidental. La canciller Angela Merkel es sensible a la reclamación española, ya que Marruecos tiene suspendidas las relaciones con Alemania. Sin embargo, la posición francesa, un amigo histórico del régimen marroquí, era más dudosa. Fuentes españolas insisten en que también el presidente francés, Emmanuel Macron, apoya a España en este trance porque la reacción de Marruecos ha sido tan extemporánea —enviando a sus ciudadanos, muchos de ellos niños, a jugarse la vida en el mar para presionar a España— que ha perdido cualquier tipo de legitimidad.

Sin embargo, España quiere reconducir la crisis y evitar en lo posible un choque UE-Marruecos que sin duda podría forzar, pero que entiende que sería contraproducente. Fuentes del Ejecutivo español dan por hecho que el conflicto va para largo, porque Marruecos no va a dar marcha atrás fácilmente y España no va a cambiar su posición sobre el Sáhara. Lo que sí podría resolverse más rápido es la situación del líder del Frente Polisario, Brahim Gali, ingresado en un hospital de Logroño por coronavirus. Fuentes cercanas a Gali confirmaron ayer que declarará ante la Audiencia Nacional por vía telemática. El Ejecutivo confía en que cuando se recupere pueda abandonar el país como entró, hacia Argelia, el otro gran aliado español al que se atendió cuando pidió ayuda para acoger al líder del Polisario. Pero la solución del problema de Gali no acabará con el conflicto de fondo, según varias fuentes del Gobierno español. Marruecos seguirá presionando para lograr que la posición europea gire hacia la de EE UU, que se ha movido hacia el reconocimiento de la soberanía marroquí del Sáhara occidental. Por eso España trata de rebajar la tensión y volver a tejer poco a poco las relaciones.

“A lo largo de todos estos años hemos tenido nuestras dificultades [con Marruecos] pero siempre ha primado por parte del Gobierno de España una mirada positiva con Marruecos”, dijo Sánchez este martes. “Queremos preservar esa relación entre Marruecos y la Unión Europea basada en la confianza y en el respeto a las fronteras. Tenemos la mejor de las disposiciones para resolver esta crisis con Marruecos”. La noche anterior, después de la primera cena de la cumbre, en la que se habló de esta crisis, el presidente del Consejo, Charles Michel, había sido rotundo en el respaldo a España. “Reafirmamos la solidaridad total europea con el Gobierno y las autoridades españolas en la cuestión migratoria. La protección y la seguridad de la frontera española es también la de las fronteras de la Unión Europea”, remató Michel. El apoyo es pues indiscutible, pero ahora España buscar bajar la espuma y negociar de forma discreta. Ambos países están condenados a entenderse al compartir una frontera tan delicada.

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