Una bronca por la intervención de Vox contra diputados musulmanes obliga a suspender un pleno en Ceuta

Las acusaciones contra los líderes de Caballas y MPDyL ha provocado la respuesta de otros concejales, que lo han acusado de “sinvergüenza” y “fascista”

Yamal Driss, consejero de Medio Ambiente (PP), increpa a Verdejo llamándolo “sinvergüenza” durante el pleno. En vídeo, el enfrentamiento que se ha producido entre ambos diputados este jueves. ASAMBLEA DE CEUTA

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas (PP), se ha visto obligado este jueves a suspender el pleno ante los enfrentamientos que se han producido entre los diputados a cuenta de las intervenciones del portavoz de Vox en la Asamblea, Carlos Verdejo. El concejal de la formación de ultraderecha ha atacado a varios miembros del pleno, a quienes ha acusado de alinearse con Marruecos por el hecho de ser musulmanes. “Usted no tendrá nunca un diputado en Madrid (Vox ganó en 2019 el escaño por Ceuta en el Congreso, con un 35,54% de los votos)”, ha espetado Verdejo al comienzo de la sesión contra Fátima Hamed, líder de Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDYC), “si acaso, usted lo tendrá en Marruecos”. En ese momento, el presidente de Ceuta ha pedido al diputado ultra que retirase la alusión “por el bien de Ceuta”. La oposición del portavoz de Vox ha provocado un revuelo entre los concejales al grito de “sinvergüenza” y “fascista”. Yamal Dris, diputado popular, se ha levantado antes de abandonar el salón junto a otros compañeros de bancada.

“No vamos a entrar en su estercolero moral”, ha intervenido Fátima Hamed, “estamos muy orgullosos de nuestra patria, que es la guardia civil, voluntarios, el Ejército, los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Todas las personas que se dejan la piel por Ceuta”. “Una cosa es defender una ideología y otra cosa es ser un majara”, ha achacado Mohamed Alí, líder del partido local Caballas, a Verdejo, “no le vamos a permitir que nos diga promarroquíes”. El diputado de la formación que lidera Santiago Abascal ha cargado duramente contra ambos: “Es una fanática de libro, una antisemita y racista”, ha insultado a Hamed; “No criticar al rey (Mohamed VI) demuestra a quién guarda lealtades”, ha respondido a Alí. Después han vuelto los gritos y acusaciones.

La bronca, que se ha recrudecido tras la reanudación de la sesión, es el último capítulo de la escena de crispación que abrió Vox la semana pasada tras desatarse la crisis fronteriza que mantiene a la ciudad desbordada. Entre 8.000 y 9.000 personas cruzaron la frontera de Marruecos a Ceuta en dos días de caos en los que el Ejército se desplegó en la playa. Los números son aproximados aún, pero las autoridades calculan que más de 800 niños permanecen todavía en la ciudad, después de que casi 7.000 personas hayan sido devueltas en caliente, expulsadas a Marruecos o hayan regresado voluntariamente.

Tras las jornadas más tensas de la crisis, Abascal se presentó en Ceuta, donde tachó a los musulmanes de “quintacolumnistas” de Marruecos en España. Un día antes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, fue increpado por varios simpatizantes de Vox que llegaron a aporrear y patear el coche en el que se desplazaba. El líder de Vox regresó este lunes a Ceuta. Su presencia desató una batalla campal en la que varios manifestantes arrojaron piedras contra unos 300 simpatizantes de ultraderecha, pese a que la Delegación del Gobierno, con el apoyo de todos los partidos ceutíes salvo Vox, decidiese no permitir ninguna concentración. En una entrevista con EL PAÍS, el presidente ceutí afeó a Vox su actitud. “Se ha apartado de la solidaridad de los ceutíes”, reconoció sobre Abascal.

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La tensión se repitió en Melilla, donde se han producido decenas de intentos de atravesar el perímetro fronterizo en grupos de hasta 300 personas, la mayoría marroquíes, según la Delegación del Gobierno. Allí, también se ha desplazado el secretario general de Vox, Javier Ortega-Smith, y también han sido prohibidas la manifestación que la formación había planeado y la contramanifestación organizada por la Plataforma Stop Desahucios.

Desde la irrupción del partido de ultraderecha con seis diputados en la Asamblea ceutí en 2019, se han sucedido episodios similares. En varias ocasiones, Verdejo ha cargado con especial virulencia contra el líder de Caballas, Mohamed Alí, y de MDYC, Fatima Hamed, las dos formaciones con representación en la Asamblea y una mayoría de militantes musulmanes. A comienzos de 2020, dos concejales de Vox renunciaron al partido después de que El Foro de Ceuta filtrase unas conversaciones en un grupo interno de Whatsapp en las que el presidente local de la formación, Juan Carlos Redondo, hablaba de la “islamización” de Ceuta y arengaba sobre la posibilidad de “combatir militarmente” tras batallar en el campo electoral. “Esto es una guerra”, llegó a comentar.

Aproximadamente la mitad de los 85.000 habitantes de Ceuta son musulmanes. Lo mismo ocurre en Melilla, donde la formación de ultraderecha obtuvo resultados mucho más modestos tanto en las generales como en las municipales en 2019. En ambas ciudades autónomas, las distintas formaciones políticas insisten en la necesidad de evitar un lenguaje racista y de ataque a los musulmanes para mantener una estabilidad necesaria. En Melilla, el discurso de Vox no ha sido tan incendiario como en Ceuta y sus líderes han llegado a ser recriminados por la dirección nacional tras felicitar, por ejemplo, el Ramadán a parte de la población a través de las redes sociales del partido.

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