conflictos diplomáticos

Marruecos reconoce que la raíz de la crisis con España es el Sáhara Occidental y lo equipara con el independentismo catalán

El Ministerio de Exteriores marroquí advierte que el conflicto diplomático no comenzó con la llegada del líder del Frente Polisario a España ni terminará con su partida

Brahim Gali, líder del Frente Polisario, en una imagen del pasado febrero.
Brahim Gali, líder del Frente Polisario, en una imagen del pasado febrero.RYAD KRAMDI / AFP

El Ministerio de Exteriores marroquí ha emitido este lunes un comunicado en el que asegura que el “fondo de la crisis” diplomática con España no radica en la acogida del líder del Frente Polisario, Brahim Gali, en un hospital de Logroño, sino en las “segundas intenciones hostiles de España con respecto al Sáhara”. Rabat ha detallado algo que no había aclarado hasta el momento: “La crisis no está limitada al asunto con un hombre. No comienza con su llegada ni terminará con su partida”.

Marruecos equipara el conflicto del Sáhara Occidental con la crisis desatada en Cataluña. “No podemos luchar contra el separatismo en casa y fomentarlo en casa del vecino”. Rabat señala que durante “la crisis catalana”, Marruecos “no optó por la neutralidad” y “fue uno de los primeros en ponerse del lado de la integridad territorial y la unidad nacional de su vecino del norte de forma clara y contundente”. Sin embargo, Marruecos elude precisar que, a diferencia de Cataluña, el Sáhara Occidental está reconocido por la ONU como un territorio “no autónomo”.

La diplomacia marroquí ha emitido este comunicado, que solicita sea difundido de forma íntegra, justo un día antes de que comparezca Gali ante la Audiencia Nacional. Aclara que esa comparecencia, que tantas veces había reclamado Rabat, es solo “una evolución de la cual Marruecos toma nota”. Pero precisa que “no representa el fondo de la grave crisis entre los dos países vecinos”.

Las expectativas de Marruecos van más allá de la mera comparecencia de Gali ante un juez. “Comienzan con una aclaración, sin ambigüedades, por parte de España de sus elecciones, sus decisiones y sus posiciones”. O sea, sobre la posición de Madrid respecto al Sáhara Occidental. Esa cuestión siempre ha estado vinculada para el Gobierno español a la mediación de la ONU. Pero desde que el pasado 10 de diciembre el entonces presidente Donald Trump decretase el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, Rabat dio un paso más en sus presiones diplomáticas respecto a España y a la Unión Europea.

Nunca hasta el día de hoy Marruecos había dicho de forma explícita cuáles son sus pretensiones respecto a España y al Sáhara Occidental. Pero con este mensaje queda claro que la cuestión de la acogida del líder del Frente Polisario solo es un capítulo dentro de lo que Rabat exige a Madrid. “Se trata, ante todo, de una cuestión de confianza y de respeto mutuo rotos entre Marruecos y España. Es una prueba para la fiabilidad de la asociación entre Marruecos y España”, precisa el escrito.

El escrito de Rabat insiste en que Gali entró en España “con un pasaporte falso, bajo una identidad argelina falsa”. Frente a esta afirmación, las autoridades españolas han precisado en varias ocasiones que Gali accedió mediante su pasaporte diplomático y solo se registró con otro nombre en el hospital como medida de seguridad.

La diplomacia marroquí señala que la acogida de Gali “ha revelado las actitudes hostiles y las estrategias perjudiciales de España” respecto al Sáhara “marroquí”. Acusa al Gobierno español de actuar en “connivencia” con los adversarios de Marruecos para “socavar” su integridad territorial.

La diplomacia marroquí, que actúa siempre bajo las “altas instrucciones” del rey, Mohamed VI, se pregunta en su comunicado: “¿Cómo, en este contexto, puede Marruecos volver a confiar en España? ¿Cómo podemos saber que España no volverá a conspirar con los enemigos del Reino? ¿Puede realmente Marruecos contar con que España no actuará a sus espaldas? ¿Cómo restablecer la confianza después de un error tan grave? ¿Qué garantías de fiabilidad tiene Marruecos hasta hoy? De hecho, esto equivale a plantear la siguiente pregunta fundamental: ¿Qué busca realmente España?”.

El escrito no hace ninguna referencia a la entrada de 8.000 emigrantes irregulares entre el 17 y el 18 de mayo, de los cuales más de 2.000 eran menores. Cuatro días después de la entrada masiva, el ministro de Exteriores marroquí, Naser Burita, declaró que la oleada se debió “a un contexto de fatiga del dispositivo policial marroquí tras las fiestas del fin de Ramadán”, y a “la inacción total de la policía española”.

Comunicado de Marruecos. Si no puede leerlo, pinche aquí.

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