crisis diplomática con marruecos

Mohamed VI ordena que se resuelva la cuestión de los menores marroquíes en situación irregular en la UE

Rabat reitera que acepta el retorno de sus migrantes de menor edad tras la llegada masiva a Ceuta de niños no acompañados a mediados de mayo. Son muy pocos los que son repatriados desde España

Un grupo de menores migrantes, sentados en la playa tras llegar a nado a Ceuta, espera en la arena rodeados de dos agentes de la Guardia Civil, el 19 de mayo.
Un grupo de menores migrantes, sentados en la playa tras llegar a nado a Ceuta, espera en la arena rodeados de dos agentes de la Guardia Civil, el 19 de mayo.Bernat Armangue / AP

Los ministerios de Exteriores y de Interior en Marruecos han emitido este martes un comunicado en el que indican que el rey Mohamed VI “ha reiterado sus altísimas instrucciones” para que “se resuelva definitivamente la cuestión de los menores marroquíes no acompañados, que se encuentran en situación irregular en algunos países europeos”. La reiteración de las instrucciones se produce después de que, entre el 17 y el 19 de mayo, entraran en Ceuta alrededor de 10.000 personas, entre las que podría haber hasta 3.000 menores, según cálculos aproximados de las autoridades.

La situación de estos menores ha tenido un gran eco en la prensa internacional. Y, sobre todo, en medios de comunicación de Francia, aliado clave de Marruecos en la Unión Europea y ante la ONU. En Francia, el asunto de los menores extranjeros no acompañados ha adquirido gran importancia ante las elecciones presidenciales de 2022. Pero más allá de los comicios, la llegada masiva de niños marroquíes a Ceuta a mediados del mes pasado ha provocado gran repercusión en la opinión pública francesa. Le Monde recordaba el 24 de mayo que cerca de mil menores no acompañados se encuentran aún en Ceuta. Le Courrier International se hacía eco, días antes, de la misma noticia. Le Figaro relató cómo “padres [marroquíes] asustados ponían anuncios en las redes sociales para intentar encontrar a sus hijos”. Y el diario Libération describía cómo “cientos de menores” deambulaban por las calles de Ceuta sin saber adónde ir. “Muchos de ellos duermen al raso, en una plaza, sobre un banco, sobre la acera. Son los menores marroquíes, las personas más frágiles de esta avalancha humana (...)”, contaba el reportero de Libération.

Marruecos lamenta en su comunicado el hecho de que “una vez más” la cuestión migratoria, “incluida la de los menores no acompañados, se utilice como coartada para eludir las verdaderas causas de la actual crisis política con España”. La verdadera razón, “cuyos orígenes y fundamentos son bien conocidos”, remitía, según las declaraciones del ministro de Exteriores marroquí, Naser Burita, a la acogida por parte de España del líder del Frente Polisario, Brahim Gali. Sin embargo, en un comunicado emitido este lunes, la diplomacia marroquí vinculó la salida de la crisis a un cambio de la postura española respecto al Sáhara Occidental. “La crisis no está limitada al asunto de un hombre. No comienza con su llegada ni terminará con su partida”, reconoció el Gobierno marroquí en su escrito.

En cuanto a la cuestión de los menores, el comunicado emitido este martes por Marruecos señala que el monarca “ha subrayado en varias ocasiones, incluso ante jefes de Estado extranjeros”, el compromiso de Marruecos de aceptar el retorno de los menores no acompañados “debidamente identificados”. El Gobierno marroquí añade que se han establecido mecanismos de cooperación con algunos países, “en particular Francia y España”, que han permitido el retorno a Marruecos de varias decenas de menores. Y objeta que “la lentitud” en la aplicación de estos acuerdos “se debe esencialmente a los complejos procedimientos de algunos países europeos”.

En el caso de España, la repatriación de los menores marroquíes está amparada por un convenio bilateral, pero sigue un procedimiento legal que prioriza el interés superior del menor y que se garantice su bienestar. El cumplimiento de la legislación, pero también la falta de colaboración de los países de origen, han reducido este procedimiento a algo anecdótico en España. Especialmente con los menores marroquíes, que, dependiendo del año, suponen alrededor de dos tercios de todos los menores extranjeros no acompañados acogidos en España. Los últimos datos del Ministerio del Interior, de diciembre de 2020, apuntan que las comunidades autónomas tutelan alrededor de 9.000 menores extranjeros.

Las memorias de la Fiscalía General del Estado, el órgano que vela por las garantías del proceso, dan buena cuenta de cómo la reagrupación de los menores en sus países es complicada y no es por falta de voluntad de las autoridades españolas que, independientemente del signo político, han recurrido a la diplomacia con Marruecos para activar los diferentes acuerdos de repatriación que se han firmado desde 2003.

De 2004 a 2019, España repatrió alrededor de 300 menores, entre los que había al menos 158 marroquíes, según datos de la Fiscalía. Más de dos tercios de las devoluciones se ejecutaron entre 2004 y 2006. Pero a partir de ese año, los informes del miinisterio público reflejan la frustración de los fiscales, que lamentan cómo las repatriaciones de menores extranjeros son una figura “ornamental”. Los fiscales culpan a las autoridades consulares de los países de origen por su “escasa colaboración” y en algunas memorias, como la del año 2010, algunos fiscales apuntan directamente a la “nula colaboración de las autoridades diplomáticas y consulares del Reino de Marruecos”.

La última vez que España intentó reactivar este procedimiento fue en abril de 2019, tras la llegada de más de 5.000 menores, la mayoría marroquíes, a las costas andaluzas. Se realizaron varios encuentros bilaterales encaminados a identificar e intentar repatriar a 23 adolescentes tutelados por la Comunidad de Madrid, pero la iniciativa acabó en nada. Francia, que ha abordado esta cuestión en numerosas ocasiones ante el desafío que le supone la exclusión social de decenas de menores marroquíes que viven en las calles de París, también lleva años viendo frustradas sus aspiraciones de reagrupación.

Tras la crisis de Ceuta, centenares de menores retornaron voluntariamente o fueron devueltos en caliente, pero aún quedan en la ciudad algo más de un millar de chiquillos cuya tutela es competencia de la ciudad autónoma. Estas cifras no incluyen un número indeterminado de menores de edad que permanecen en las calles escondidos de la policía para evitar ser deportados. El objetivo de las autoridades locales es desde el primer día reagruparlos con sus familias siguiendo los cauces legales (filiación, entrevistas individualizadas, consentimiento del interesado y sus progenitores...), pero se ha chocado con la poca colaboración de Rabat, según fuentes del Gobierno local. El Área del Menor ha intentado hasta ahora devolver a cuatro niños marroquíes a sus familias, pero en todos los casos Marruecos ha frustrado el proceso.

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