Casado se niega a contestar a las preguntas sobre la imputación de Cospedal

Asistentes a un acto del PP en Ceuta abuchean a los periodistas cuando interpelan sobre corrupción al líder popular

El líder del PP, Pablo Casado, evita a la prensa durante la visita a Ceuta, este jueves. En vídeo, Casado se niega a responder a las preguntas de la prensa sobre la imputación de Cospedal.JOAQUÍN SÁNCHEZ | VÍDEO: EUROPA PRESS

Pablo Casado mantiene su silencio sobre los casos de corrupción del PP. El líder del PP se ha negado a contestar este jueves a las preguntas sobre la imputación de la ex secretaria general de su partido María Dolores de Cospedal en el caso Kitchen, la causa que investiga el espionaje ilegal al extesorero del PP Luis Bárcenas en 2013, durante el Gobierno de Mariano Rajoy. Casado sigue la estrategia que definió el pasado febrero tras el fiasco de las elecciones catalanas. Entonces anunció que no volvería a hablar sobre los problemas de corrupción pasados del PP y que el partido vendería la sede de Génova, 13, marcada por esas investigaciones. El PP opta de momento por no actuar disciplinariamente contra la exministra de Defensa, que sigue siendo afiliada, a diferencia de lo que hizo con el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz cuando fue imputado en la misma trama Kitchen en septiembre de 2020.

El líder del PP defiende que no le corresponde hablar sobre la operación Kitchen porque es una etapa pasada del partido y que a los españoles les preocupan otros asuntos. “Yo hace cuatro meses dije que no iba a volver a hablar de cuestiones que no me corresponde valorar, que nada tienen que ver con mi responsabilidad como presidente del PP y mucho menos tienen que ver con las preocupaciones que ahora tienen los españoles y la necesidad de soluciones que hoy hemos venido a aportar”, ha afirmado Casado en Ceuta, donde se ha desplazado para reunirse con el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, del PP, en plena crisis diplomática con Marruecos. El PP quiso centrar este jueves el foco en esta crisis en la que ha responsabilizado al Gobierno pidiendo la dimisión de la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, pero la corrupción volvió a estropearle los planes.

La visita de Casado a Ceuta ha estado marcada, además, por el comportamiento contra los periodistas de un grupo de simpatizantes del partido, que se congregaron en torno a la comparecencia del líder del PP y abuchearon a los reporteros cuando preguntaron por el caso Kitchen. Los informadores querían saber si el PP va a abrir expediente a Cospedal por su imputación, ya que la exministra de Defensa es militante del partido, pero este ha evitado responder, mientras los asistentes al acto han increpado a los informadores con gritos de “¡hablad de Ceuta!”. Casado ha mostrado complicidad con esa protesta. “Estoy bastante de acuerdo con estos caballeros”, ha expresado. Los simpatizantes le han aplaudido cuando ha afirmado que no hablaría del tema.

Los abucheos han subido de tono cuando otra periodista ha insistido en la pregunta de si se abriría ese expediente a Cospedal, como estipulan los estatutos del PP para el caso de que un afiliado resulte imputado por conductas contrarias al código ético del partido. “Le agradezco la pregunta y respeto muchísimo que insista, pero de verdad que mi compromiso con los valores que representa el PP en su servicio público siempre han estado vinculados a hablar de lo que yo puedo valorar y a mí me corresponde valorar, y no de cuestiones de las que no tengo ninguna información”, ha respondido de nuevo Casado, sin mencionar en ningún momento a Cospedal. “Le agradezco la pregunta, pero no le puedo responder nada más”, ha remachado, mientras los congregados volvían a aplaudir.

El PP se ha querido desvincular de la protesta contra los periodistas en Ceuta afirmando que en ningún caso se trataba de un mitin , sino de una rueda de prensa abierta a los medios al aire libre, “por lo que el público que haya podido presenciar la rueda eran ciudadanos que se han parado espontáneamente”. “Las quejas escuchadas ante las preguntas de algunos medios no se han producido por parte de ningún militante del PP, sino por ciudadanos anónimos que se han parado a presenciar las intervenciones de ambos presidentes”, han insistido fuentes del PP.

A pesar de su imputación, el PP no ha abierto un expediente informativo a la ex secretaria general, a diferencia de como operó con la imputación de Jorge Fernández Díaz, exministro del Interior, cuando fue imputado en la misma trama Kitchen. Entonces, en septiembre del año pasado, el PP abrió de forma inmediata expediente informativo a Fernández Díaz. Lo hizo en aplicación del artículo 22 de sus estatutos. Este precepto establece que el Comité de Derechos y Garantías abrirá un “expediente informativo” en los siguientes supuestos: cuando “un afiliado” incurra “en cualquier forma de corrupción en el ejercicio de un cargo público o representativo”; cuando “realice conductas (...) incompatibles con las obligaciones o deberes éticos” que marca el partido; o cuando “se tenga conocimiento que ha sido llamado a declarar como investigado en una instrucción judicial”.

El PP sostiene que en el caso de Cospedal los estatutos no serían de aplicación . “El reglamento disciplinario del partido dice que si es cargo público aplica el reglamento. En el caso de Cospedal no era un cargo público y, por tanto, no aplica el reglamento. Jorge Fernández Díaz en ese momento ocupaba responsabilidades públicas”, ha defendido la presidenta del Comité de Garantías, Andrea Levy. “Hay que ver las diferencias, no poner a todo el mundo en el mismo saco y, sobre todo, hacer juicios paralelos, intencionados para cargarse al PP”. Cospedal era cargo público ―presidenta de Castilla- La Mancha― cuando sucedieron los hechos por los que se la investiga: en el auto dictado el martes, conocido ayer, el juez Manuel García-Castellón atribuye a hasta tres delitos a la que en 2013 era secretaria general del PP y presidenta de Castilla-La Mancha: cohecho, malversación y tráfico de influencias. Para no aplicar el estatuto, el PP se agarra a que Cospedal no habría estado implicada en los hechos investigados ―el espionaje ilegal a Bárcenas― en el ejercicio de su cargo de presidenta autonómica, sino solo como secretaria general del PP. Una interpretación muy restrictiva de la normativa interna, que el Comité de Garantías sigue estudiando.

La imputación de Cospedal ha torpedeado la estrategia de oposición del PP, centrada en la batalla contra los indultos a los líderes del procés, un asunto que los populares creen que despierta un rechazo transversal en la sociedad española y puede desgastar mucho al PSOE. Cospedal, secretaria general del PP durante 10 de los 14 años de mandato de Mariano Rajoy, ha aparecido en la agenda del PP devolviendo la corrupción a primer plano, por más que el partido hace esfuerzos por pasar página. Después de la campaña de las elecciones catalanas ―en las que el PP obtuvo solo tres de los 135 escaños―, Casado llegó a la conclusión de que Bárcenas había sepultado sus expectativas electorales y que debía dejar de hablar de ello, y hasta ahora mantiene esa estrategia de silencio.

Un mutismo que en el partido solo ha sido interrumpido por el presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, que está “convencido” de que Cospedal “es una persona limpia” y confía plenamente en su honorabilidad. Los adversarios políticos del PP le recuerdan a Casado que ganó su liderazgo en el Congreso del PP gracias a Cospedal. La portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, ha subrayado hoy que si el líder popular calla es “porque tiene mucho que callar”, mientras la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas ―que comparte varios Gobiernos con el PP― ha reprochado a los populares que no den la cara. “Tienen que ser algo más contundentes que decir que no valoran estas cuestiones. El PP tendrá que dar explicaciones”.

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