Los equipos de rescate deben retirar más de siete metros de lodo para llegar al trabajador sepultado en la cantera de Jaén

La complejidad de las labores retrasa la localización de la retroexcavadora que conducía Manuel Jesús Moral

Efectivos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil (GEAS), este domingo trabajando en las tareas de rescate de Villanueva de la Reina (Jaén).
Efectivos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil (GEAS), este domingo trabajando en las tareas de rescate de Villanueva de la Reina (Jaén).Guardia Civil

Los trabajos para la búsqueda de Manuel Jesús Moral, el hombre de 36 años sepultado en la cantera familiar de Villanueva de la Reina (Jaén), continúan las 24 horas del día, por la noche con ayuda de los focos habilitados para iluminar la zona. La complejidad que requieren las labores, primero de acceso a la enorme balsa y después de extracción del lodo, van a dificultar y retrasar más de lo previsto la localización de la retroexcavadora que conducía Moral y que el pasado jueves quedó sumergida entre el inmenso lodazal de la cantera Añoreta de este municipio de la Campiña jiennense.

Solamente dos máquinas pueden trabajar simultáneamente en la retirada de fango de la cantera, pero el nivel de la balsa apenas se ha reducido un metro y medio en las últimas 24 horas. Teniendo en cuenta que los técnicos han estimado en más de siete metros la profundidad de la balsa, todavía parece lejana la localización de la excavadora enterrada bajo el cenagal de una superficie similar a la de un campo de fútbol. “Ojalá que en tres o cuatro días se pueda rebajar el nivel hasta el punto de encontrar la máquina”, ha admitido Juan Cámara, jefe de los bomberos de Andújar (Jaén).

Este domingo se han cumplido tres días desde la desaparición de Manuel Jesús Moral, que trabajaba con su retroexcavadora cargando camiones de grava cuando una de las paredes de contención de la balsa, de piedra y grava, se vino abajo. El acceso a la cantera sigue cortado por la Guardia Civil, aunque en las inmediaciones del recinto hay un continuo ir y venir de camiones, maquinaria, personal sanitario y efectivos que trabajan en las labores de rescate. A los bomberos de Andújar se han sumado miembros del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil (GEAS) y empresas de maquinaria pesada de las provincias de Jaén, Córdoba y Sevilla. Un ingeniero de minas ha asumido la coordinación de las tareas de rescate. Unos trabajos en los que colaboran muy activamente también los otros miembros de la empresa familiar Áridos Hermanos Moral, en especial sus hermanos José Luis y Pedro, copropietarios de la cantera junto a Manuel Jesús.

Hasta ahora, ni las bombas de extracción utilizadas para solucionar desatranques ni las pértigas metálicas de seis metros usadas por los submarinistas de la Guardia Civil han permitido localizar el lugar exacto donde se encuentra la retroexcavadora, una máquina de unas 30 toneladas de peso anegada entre el inmenso volumen de lodo. “Se emplean todas las estrategias posibles para intentar agilizar la búsqueda, pero las dificultades por la orografía son máximas”, ha explicado Blas Alves, alcalde de Villanueva de la Reina, el municipio de donde proceden los tres hermanos que regentan esta cantera, aunque residen en la vecina localidad de Bailén. La balsa donde desapareció el trabajador es una de las dos que hay en la finca y se usa para lavar la grava y los productos que comercializa la empresa.

Mientras que la maquinaria pesada trabaja sin cesar en la retirada de lodo, efectivos del Grupo de Especialistas de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil siguen inspeccionando en una lancha la zona. Los profesionales que conforman el dispositivo de búsqueda también barajan emplear bombas de extracción utilizadas en empresas de extracción de minas.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

Regístrate gratis para seguir leyendo

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS