PRIMARIAS PSOE ANDALUZ
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Sánchez gana la última batalla

El alcalde de Sevilla, Juan Espadas, ha ganado la partida en estas primarias para satisfacción de la dirección federal del PSOE y de su secretario general

Pedro Sánchez charla con Susana Díaz durante un mitin en Córdoba en 2019. En vídeo, las declaraciones de Díaz tras su derrota este domingo.ALEJANDRO RUESGA / VÍDEO: EUROPA PRESS

Dos años y medio después de empezar la operación para apartar a Susana Díaz de la primera línea política, el trabajo ha concluido. La secretaria general del PSOE de Andalucía no podrá optar a encabezar la candidatura a la presidencia del Gobierno andaluz por decisión de los militantes. El alcalde de Sevilla, Juan Espadas, ha ganado la partida en estas primarias para satisfacción de la dirección federal del PSOE y de su secretario general, Pedro Sánchez. Nunca manifestaron su apoyo a Espadas, nunca señalaron que era el candidato de la dirección federal y, ahora, no tienen por qué declararlo. Ya pueden ampararse en el socorrido “ha hablado la militancia”.

Pedro Sánchez ha vuelto a ganar a Susana Díaz. La onda expansiva de las primarias en el PSOE andaluz para elegir al candidato a la presidencia de la comunidad llega hasta el presidente del Gobierno de España. La victoria de Juan Espadas no solo aparta a Susana Díaz, sino que da un respiro a Pedro Sánchez, en medio de una campaña muy dura de la derecha por la cercana concesión de indultos a los condenados independentistas catalanes, y tras la amargura del pésimo resultado electoral en Madrid el 4 de mayo. El PP estaba muy pendiente de este proceso interno de los socialistas para calibrar el apoyo a Sánchez en un territorio clave para el PSOE.

Pero este 13 de junio va a ser una fecha amarga sobre todo para Susana Díaz, que condicionará su vida profesional y personal. La cuenta atrás para la secretaria general de los socialistas andaluces —que la noche de este domingo ha anunciado que dará un paso al lado y no se presentará a la secretaría— comenzó la noche del 2 de diciembre de 2018. Su victoria electoral en las elecciones andaluzas no le sirvió para nada. Nadie dudó de que el PP y Ciudadanos formarían una mayoría con la imprescindible ayuda de Vox.

Hubo prisas en la cúpula socialista por derribar a Susana Díaz antes de las elecciones municipales de seis meses después, pero Sánchez mandó parar. No quería una guerra cuando había que centrarse en esas elecciones y optó porque todos los candidatos estuvieran a lo suyo. El relevo de Díaz lo dejaron para tiempo después. No lo olvidaron a pesar de los esfuerzos de la política andaluza por echar tierra a la historia de su enfrentamiento descarnado con Pedro Sánchez. Si se mira atrás, al principio de las desavenencias, es imposible negar que Díaz fue a por él, sumó apoyos y consiguió que Sánchez tuviera que dejar la política. Ni el olvido ni el perdón han estado en el ánimo de Sánchez y los suyos, aunque intentaron una salida airosa. Hubo ofertas para que Díaz facilitara el relevo con la aceptación de cargos de gran calado institucional. No las aceptó.

Pues a ganar, fue el objetivo de Sánchez, en todos los terrenos. Y el sueño de disponer de una mayoría próxima a sus intereses en Andalucía se ha cumplido. Se trata de política, pero en este caso, también había algo personal. En el entorno del presidente del Gobierno, entre los que le apoyaron desde su primera hora, rememoran los embates de Díaz contra él, hasta echarle en un primer combate de la política. Con sus posteriores victorias, en el partido y en las elecciones, la sentencia de Díaz estaba firmada. Solo la hubiera salvado haber continuado con la presidencia de la Junta. A los que ostentan el poder no se les molesta en ningún partido. O que los militantes de base la hubieran indultado. No ha sido el caso. Cuenta saldada.

Sobre la firma

Anabel Díez

Es informadora política y parlamentaria en EL PAÍS desde hace tres décadas, con un paso previo en Radio El País. Es premio Carandell y Josefina Carabias a la cronista parlamentaria que otorgan el Senado y el Congreso, respectivamente. Es presidenta de Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP).

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