'CASO BÁRCENAS'

Bárcenas afirma que encargó desde prisión a otro recluso destruir el supuesto audio que incriminaba a Rajoy en la caja b

El extesorero declara al juez del ‘caso Kitchen’ que lo hizo como gesto de buena voluntad hacia el PP y que a cambio vio suavizada su situación penitenciaria

El extesorero del PP, Luis Bárcenas, en el inicio del juicio en la Audiencia Nacional, en Madrid, el pasado 8 de febrero.
El extesorero del PP, Luis Bárcenas, en el inicio del juicio en la Audiencia Nacional, en Madrid, el pasado 8 de febrero.JUAN CARLOS HIDALGO / AFP

El extesorero del PP Luis Bárcenas contó el pasado 18 de diciembre al juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón, instructor del caso Kitchen, que a comienzos de 2014 encargó a un recluso con el que compartía encierro en la cárcel de Soto del Real (Madrid) que destruyera unos supuestos archivos de audio que guardaba en la nube [almacenaje virtual informático] y cuyo contenido incriminaba al entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y al también dirigente popular Javier Arenas en la financiación irregular de la formación. Bárcenas, que declaraba como perjudicado en la investigación sobre la trama parapolicial financiada con fondos públicos que le espió a partir de 2013, afirmó que pretendía así tener un gesto “de buena voluntad” hacia su partido, con el que había empezado a negociar la entrega de una cantidad de dinero y unos beneficios penitenciarios a cambio de no facilitar información al juez Pablo Ruz, que entonces investigaba la caja b del PP dentro del caso Gürtel.

Escrito incautado con la orden de Bárcenas.
Escrito incautado con la orden de Bárcenas.

Barcenas, que ha cambiado varias veces de versión sobre esta grabación de Rajoy —en otras ocasiones ha asegurado que no existía—, afirma ahora que intentó destruirla a través de un recluso colombiano con conocimientos informáticos y que disfrutaba de permisos para que lo hiciera durante una salida. “Le dije si podría tener acceso a esos audios. Él me dijo que sí, que con determinados parámetros que yo le tenía que proporcionar y que tenía que hacerlo con un equipo, con un equipo absolutamente nuevo”. El extesorero afirma que le entregó, a través de su chófer, 2.500 euros para comprar ese equipo. “El objetivo de recuperar esa información no era utilizarla, sino en aquel momento al contrario, era destruirla, porque había habido una aproximación hacia mí por parte de personas vinculadas al PP”, dijo. Siempre según el extesorero, esa aproximación había consistido en el ofrecimiento de la entrega “extraoficial” de 500.000 euros por parte del partido y una serie de mejoras en su situación penitenciaria, que entonces aseguró que era un “calvario”. De hecho, afirma que, durante dos meses, obtuvo más vis a vis [comunicaciones íntimas en prisión] con su esposa.

Declaración de Bárcenas el pasado 18 de diciembre en la Audiencia Nacional sobre la destrucción del audio.

El extesorero asegura que, finalmente, el recluso no cumplió el encargo y fue detenido en esa salida y dejó de disfrutar de permisos. También, que en un cacheo que hicieron a este preso en su celda le intervinieron la nota que Bárcenas le había entregado con las instrucciones escritas por una tercera persona para que no identificaran su letra. “Alex, hay que destruir todos los audios de M. R. cuando yo te dé la orden. No debe de quedar nada. Es mi compromiso. Haz el favor de ir recuperándolos. Abrazo”, recogía la nota, ahora incorporada a la causa. Bárcenas detalla que el miembro del partido que hacía de enlace con el PP le dijo entonces que “las personas que están gestionando ese tema se desmarcan de la palabra dada de buena voluntad de no hacernos daño”. El extesorero identificó a ese intermediario como el exsenador Javier Sánchez Lázaro.

En esta declaración, que ha permanecido bajo secreto de sumario hasta ahora, Bárcenas detalla que en el audio con el entonces presidente del Gobierno se recogía la conversación que mantuvieron ambos cuando él dejó el partido y le entregó a Rajoy en un sobre el dinero “remanente” de la contabilidad paralela y una hoja con los últimos movimientos de esta. Bárcenas asegura que en esta grabación se escuchaba cómo el líder del PP destruía en una trituradora ese papel. “La [grabación] del señor Rajoy me la sé de memoria porque la habré oído 800 veces”, le dijo al juez.

De esta supuesta grabación, apunta en su testimonio que tenía dos copias. Una guardaba en un pendrive que, afirma, escondió en un arcón, junto a otros documentos, en el estudio de restauración de su esposa, Rosalía Iglesias, también condenada por el caso Gürtel. El extesorero asegura que esos documentos y la memoria informática le fueron sustraídas, pero que no se dio cuenta de ello hasta el año 2015, cuando obtuvo la libertad provisional. El comisario Enrique García Castaño, que ha confesado al juez haber entrado en el local de manera ilegal buscando información, niega que encontraran nada.

En su interrogatorio, el fiscal cuestiona la nueva versión de Bárcenas y le pregunta por qué, hasta ahora, había asegurado que el encargo que le había hecho al recluso era recuperar la documentación de una de las cuentas que tenía en el banco suizo Lombard Odier a nombre de la sociedad pantalla Sinequanon, y no hacía citado en ningún momento que existieron esos archivos de audio. “¿Cuál es la verdad de las dos versiones para la que usted quería la ayuda de este preso colombiano?”, le pregunta el representante de Anticorrupción. “La verdad, la verdad, son las dos cosas”, insiste Bárcenas, que recalca que “lo importante” era acceder a los archivos de audio para destruirlos.

Bárcenas también asegura que, antes de entrar en prisión en 2013, mantuvo dos conversaciones y envió un mensaje al entonces ministro Fernández Díaz, pero que este “se quitó de en medio”. El extesorero asegura que lo hizo porque estaba muy preocupado por la insistencia de la Policía en identificarle en sus informes como Luis el Cabrón, una persona que según la contabilidad de la trama Gürtel había recibido una comisión ilegal de 70.000 euros. “Estaba obsesionado con eso”, reconoce el extesorero. Finalmente, la sentencia no consideró acreditado que Bárcenas fuera la persona que se ocultaba tras ese apodo.

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