El juez que investigó la trama Gürtel temía que le estuviesen espiando

El inspector Manuel Morocho relata cómo Pablo Ruz le pidió buscar micrófonos en su despacho

El inspector de la Policía Manuel Morocho se dirige a la Audiencia Nacional para declarar como testigo, este martes.
El inspector de la Policía Manuel Morocho se dirige a la Audiencia Nacional para declarar como testigo, este martes.Óscar del Pozo (E. Press)

El contundente relato de Manuel Morocho, inspector jefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional, ha continuado este viernes. El principal investigador de la trama Gürtel ha regresado a la Audiencia Nacional para ofrecer más detalles del boicot que sufrió para tratar de frenar las pesquisas sobre la red de corrupción que lideraba Francisco Correa y afectó a dirigentes del PP. El agente, que ha llegado al edificio casi 20 minutos antes de la cita, ha añadido esta mañana que dichas maniobras alcanzaron tal dimensión que, para hablar con el magistrado que instruía Gürtel, Pablo Ruz, tuvieron que quedar fuera del despacho del juez ante el temor de que los estuviesen espiando. Es más, ha apostillado, Ruz le pidió que hiciese un barrido de aparatos de escuchas en su oficina, según confirman varias fuentes jurídicas presentes en el interrogatorio. Fuentes próximas al juzgado de Ruz han confirmado este extremo.

Morocho, que ya contestó el martes a las preguntas del juez Manuel García-Castellón y de la Fiscalía, ha vuelto a la Audiencia para responder este viernes a las cuestiones que se le quedaron pendientes al ministerio público y a las del resto de partes personadas dentro de la causa que investiga el espionaje ilegal al extesorero del PP Luis Bárcenas, también conocida como caso Kitchen. Así, el inspector jefe de la UDEF ha desgranado más pormenores de las irregularidades que detectó, y que atribuye a la cúpula policial del Gobierno de Mariano Rajoy y al Ministerio del Interior que encabezó Jorge Fernández Díaz. Según ha insistido este viernes, le instaban a modificar sus informes para proteger al PP y le obligaron, incluso, a quitar una frase que decía: “El flujo de dinero genera una propensión de favores”.

Según el relato del agente, hasta el propio Fernández Díaz estaba pendiente de sus pesquisas y, a través de la cúpula policial, se le transmitió que el ministro ordenó en una ocasión que terminase cuanto antes uno de sus informes sobre las constructoras implicadas en el caso. Morocho cree que el objetivo era que se cerrase inmediatamente una de las líneas de investigación para que no llegase a nada. También, según las mismas fuentes, Morocho ha dicho que sus superiores le reprochaban que escribía muy duro y que buscaba titulares periodísticos.

Este viernes, además, ha vuelto a salir la figura del comisario José Luis Olivera. El inspector jefe ha asegurado que este le pidió en una ocasión el teléfono de la esposa de Luis Bárcenas, Rosalía Iglesias. Según la versión del inspector Morocho, Olivera es también la persona que trató de comprarlo ofreciéndole el traslado a alguna embajada, a un puesto mejor pagado. El juez imputó este jueves a este comisario, jefe de la UDEF hasta 2012 y posterior responsable del Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado (CICO), que después se renombraría como Citco. De este puesto fue cesado en 2018, tras llegar Fernando Grande-Marlaska a Interior.

El relato de Morocho ha revolucionado la instrucción del caso Kitchen. “Me deja usted un panorama desolador”, le llegó a decir el juez Manuel García-Castellón durante la primera parte de su declaración, que se suspendió para continuar con ella este viernes. Este martes, a lo largo de casi tres horas, el inspector jefe de la UDEF contó todas las irregularidades, “anomalías” y “presiones” que sufrió para sacar adelante la investigación del caso Gürtel. Detalló cómo le instaban a modificar sus informes, cómo le conminaban a eliminar los nombres de los dirigentes del PP, cómo trataron de comprarlo, cómo quisieron colocarle un topo en su grupo y cómo lo sobrecargaban de trabajo para frenar los avances de las pesquisas. “Trabajamos en unas condiciones penosas”, resumió ante el magistrado.

Esta nueva ronda de interrogatorios continuará el próximo 28 de junio. Ya con las declaraciones de varios imputados. Según está previsto, el primero en sentarse ante el juez será el comisario José Luis Olivera, a quien Morocho ha señalado como la persona que verbalizó los intentos de comprarle ofreciéndole destinos mejor remunerados. El plato fuerte llegará el 29 de junio, cuando se encuentra citada María Dolores de Cospedal, ex secretaria general del PP y exministra de Defensa. El 30 de junio llegará el turno del empresario Ignacio López del Hierro, marido de la exdirigente popular; y de José Luis Ortiz, asesor de la expolítica. Finalmente, el magistrado ha reservado la mañana del 1 de julio para escuchar otra vez al comisario jubilado José Manuel Villarejo; y a Francisco Martínez, secretario de Estado de Seguridad durante la etapa de Fernández Díaz, también imputado en Kitchen.

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