Golpe al narco sueco en la Costa del Sol

Policía Nacional y Guardia Civil difunden el resultado de una larga y compleja operación contra 71 personas de una red de tráfico de drogas y blanqueo de capitales

Obras de arte, viviendas de lujo en la Costa del Sol, cuentas en paraísos fiscales, bitcoins, una empresa de mudanzas usada para transportar droga, armas de guerra y un reguero sangriento de ajustes de cuentas son alguno de los elementos de una trama que tiene a una banda de narcotraficantes suecos de la Costa del Sol como protagonistas. Tras dos años de trabajo, la organización quedó desmantelada el pasado febrero, cuando se produjeron los últimos arrestos, gracias a un trabajo conjunto de Policía Nacional, Guardia Civil y las autoridades policiales suecas que ha sido dado a conocer este jueves, tras unos últimos meses dedicados al análisis de documentos. El resultado de la investigación incluye un volumen de activos y bienes por un valor que supera los 55 millones de euros, y la detención de 71 personas. Entre ellas está Chiab Lamouri, uno de los delincuentes más peligrosos de Suecia, y también Lars Gunnar Broberg y Joakim Peter Broberg, respectivamente marido e hijastro de la alcaldesa de Marbella, Ángeles Muñoz.

Lars Gunnar Broberg fue arrestado el pasado mes de febrero, cuando policías de paisano acudieron a una de sus empresas con sede en Marbella. Fuentes de la investigación han confirmado que los agentes le leyeron los derechos y que está investigado por blanqueo de capitales. Mientras, su hijo, fruto de un matrimonio anterior al de Ángeles Muñoz, fue arrestado en julio en Brasil por las autoridades locales después de que España emitiera una Orden Internacional de Detención tras su fuga a aquel país. Se le relaciona con el blanqueo de capitales y el tráfico de drogas. Las mismas fuentes aseguran no haber encontrado ninguna conexión de la actividad de ambos con el Ayuntamiento de Marbella o la alcaldesa. Ángeles Muñoz, por su parte, defendió en febrero la “honorabilidad” y la “trayectoria profesional” de su pareja.

Algunos objetos incautados durante la detención de 71 miembros de una amplia red de narcotraficantes que operaba entre España y Suecia.
Algunos objetos incautados durante la detención de 71 miembros de una amplia red de narcotraficantes que operaba entre España y Suecia.

El grupo se encargaba de todos los pasos. Y lo hacían con creatividad para tratar de sortear la vigilancia policial. Por un lado, introducía distintas sustancias ilegales en España desde Marruecos, especialmente hachís. La droga viajaba escondida en embarcaciones recreativas que, una vez cerca de la costa malagueña, fondeaban los fardos con una baliza para señalar su localización. Días más tarde, los encargados de la recogida acudían al punto indicado a recogerlos. En una de las intervenciones policiales se intervinieron 550 kilos de hachís que estaban flotando en el mar.

La operación policial, denominada Mueble-Candinav y en la que han participado cuerpos como la Udyco, Udev o la Guardia Civil (comandancia de Málaga), ha atacado directamente al corazón de uno de los mayores temores de estos cuerpos de seguridad: el asentamiento de bandas de origen sueco en territorio español. Sobre todo en Barcelona y, especialmente, en la Costa del Sol. A la costa malagueña, de hecho, están trasladando en los últimos años la violencia con la que operan en Suecia, donde la guerra por el narcotráfico provoca frecuentes ajustes de cuentas que dejan unos 50 muertos al año. Fue la policía sueca la que dio el aviso, a finales de 2018, de lo que estaba ocurriendo y, desde entonces, la investigación ha permitido conocer la existencia de una gran organización muy ramificada que traficaba con distintas sustancias estupefacientes desde Málaga hasta el país escandinavo.

Una de las fórmulas elegidas para transportar droga a Suecia era usando una empresa de mudanzas constituida legalmente, con sedes en San Pedro Alcántara (en el municipio de Marbella) y Torrevieja (Alicante). El cargamento ilegal se escondía entre carga legal; muebles, por lo general. Entre tablones y estanterías se llegaron a incautar, en uno de los envíos dirigido a Estocolmo, hasta 55.000 unidades de un fármaco opiáceo utilizado como sustituto de la heroína. En otro se intervinieron 85 kilos de marihuana que habían sido trasladados en camión desde un polígono de Marbella hasta Gotemburgo. En la nave industrial malagueña del que se inició el porte fueron detenidas varias personas cuando preparaban el envío de otros 265 kilos de hachís. Las remesas hasta el país escandinavo también se efectuaban a través de empresas de paquetería o camiones caleteados.

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Entre las numerosas detenciones de esta operación, los investigadores consiguieron arrestar en Madrid a uno de los líderes de la organización de narcotraficantes, Chiab Lamouri. Se trata de un hombre de 32 años que había sido catalogado por la Europol como “objetivo de alto valor” por su alta incidencia criminal en territorio europeo. En paradero desconocido hasta su arresto, las autoridades suecas lo consideraban como uno de los delincuentes más peligrosos del país. Se le considera autor de delitos como conspiración para el homicidio, tráfico de drogas, secuestro y extorsión. El pasado julio fue condenado a 17 años de prisión en su país. Entre los arrestados también hay personas “directamente relacionadas” con distintos grupos criminales suecos que se disputan la venta de drogas en las grandes ciudades de Suecia. La banda se había preparado para la batalla con numerosas armas de fuego, incluyendo subfusiles de guerra Kalashnikov AK-47 o una granada M52.

Lejos de pasar desapercibidos, los líderes de la red de narcotráfico no tenían reparos en mostrar su alto nivel de vida. Uno de ellos contaba con una treintena de obras de arte (“muy bien valoradas, y alguna robada”, según fuentes de la investigación), entre ellas varias réplicas numeradas de obras de Salvador Dalí. Las grandes cantidades de dinero que obtenían con su negocio ilícito les permitía invertir en numerosos inmuebles de lujo en Marbella y otros municipios de la Costa del Sol, y con ello influyeron “muy negativamente en el mercado inmobiliario de la zona”, según el comunicado enviado por las fuerzas policiales. Parte del dinero era invertido también en oro o ingresado en cuentas corrientes para, a través de entramados societarios con conexiones en paraísos fiscales, blanquear capitales, algo para lo que contaban con asesoramiento legal especializado. La investigación ha permitido localizar y bloquear hasta 64 lujosos inmuebles y terrenos en la costa malagueña tras investigar realizar varios registros en inmobiliarias, dos de ellas afincadas en Marbella y pertenecientes a ciudadanos suecos.

En total, durante las cuatro fases que ha constado la operación se detuvo a 71 personas y se recuperaron activos y bienes por un valor superior a los 55 millones de euros. Se han intervenido 1,7 toneladas de hachís, 500 kilos de marihuana, 55.000 unidades de opiáceos y 23 kilos de anfetaminas, así como una veintena de armas de fuego. También se han localizado medio millón de euros en efectivo, 1,8 millones de euros en cuentas bancarias y monederos de bitcoins con un valor estimado de 15.000 euros. Además, han sido interceptadas tres embarcaciones, 15 relojes de lujo, las mencionada treintena de obras de arte. También se han bloqueado 64 inmuebles, intervenido 30 vehículos y embargado otros 23.

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