La incertidumbre impera sobre el proceso de devolución de menores en el lado marroquí

El presidente de Ceuta reafirma que se han cumplido “todas las garantías” para la “reunificación familiar” de los niños y adolescentes repatriados

Menores alrededor del centro de acogida de Piniers, junto a un vehículo de la Guardia Civil, este jueves.
Menores alrededor del centro de acogida de Piniers, junto a un vehículo de la Guardia Civil, este jueves.Joaquín Sánchez

El presidente del Gobierno ceutí, Juan Jesús Vivas, insistió este viernes en que el “retorno se está haciendo de manera asistida” y de acuerdo a los “principios que fundamentan la legislación española en materia de devolución de menores”, aunque no de acuerdo al procedimiento que marca el Reglamento de Extranjería. “Los principios fundamentales del retorno asistido en cuanto al menor, tratamiento individualizado y todas las garantías para que se produzca la reunificación familiar (...) se están cumpliendo”, reafirmó en una entrevista en la cadena SER, donde aseguró que este criterio está informado por la Abogacía General del Estado. Sus declaraciones cargaron sobre las autoridades marroquíes la responsabilidad de realizar parte del procedimiento del que no hay constancia que se haya producido en España, como la elaboración de entrevistas y expedientes individualizados por parte de los servicios sociales. Las devoluciones permanecen suspendidas a la espera de la decisión sobre las mismas de un juzgado de Ceuta.

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En Marruecos no ha habido organizaciones independientes que hayan monitorizado la operación, al menos, desde su inicio. Apenas una entidad ha podido revisar parte del procedimiento en el lado marroquí y solo a partir del martes, cuando ya se habían detenido las devoluciones. Sí existe un comité liderado por L’Entraide Nationale que supervisa el proceso. EL PAÍS ha intentado ponerse en contacto con la entidad de cooperación social marroquí y con las autoridades que participan en la recepción de los niños en el centro de Martil, que han rechazado responder.

No hay constancia de que se produjesen filiaciones de los menores en frontera o en el centro de acogida para confirmar su identidad, como tampoco qué tipo de documentación debían aportar los familiares para recogerlos en Martil. Tampoco consta que se hiciesen en Marruecos expedientes individualizados, más allá de las evaluaciones médica y psicológica realizadas en el centro. No se ha desvelado la existencia de un comité de seguimiento bilateral ni se conoce la composición del comité marroquí.

Según la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), que envió el miércoles una delegación al centro de Martil al que han sido trasladados al menos 55 menores que cruzaron la frontera, las familias fueron avisadas solo cuando los chavales llegaron al centro y no antes. Testimonios recabados por EL PAÍS confirman que las fuerzas de seguridad marroquíes no realizaron en frontera ningún tipo de filiación: no hubo toma de huellas ni entrevistas individualizadas inmediatamente después de materializar el cruce fronterizo. Vivas dejó entrever en una comparecencia el martes que las autoridades marroquíes se habrían encargado de realizar las evaluaciones de los menores. Según la AMDH y agentes conocedores del procedimiento, en el centro dependiente de L’Entraide Nationale en Martil los niños pasaban un examen médico y psicológico antes de ser entregados a sus familias. No se ha constatado que todas las personas que han recogido a los menores fuesen sus progenitores o qué tipo de documentación debían aportar para identificarse ellos y el niño. Más de la mitad de los repatriados contaban con un abogado o abogada que debía haberles asistido, como marca la legislación española.

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