Sánchez cree que se abre una “gran oportunidad para redefinir las relaciones” con Marruecos

El presidente celebra el último gesto de distensión de Mohamed VI y afirma que el Gobierno “dará respuesta a cualquiera de los requerimientos que planteen los tribunales” sobre la devolución de menores marroquíes en Ceuta

Pedro Sánchez (en el centro), con Ursula Von der Leyen y Charles Michel, en su visita a la base de Torrejón de Ardoz (Madrid).
Pedro Sánchez (en el centro), con Ursula Von der Leyen y Charles Michel, en su visita a la base de Torrejón de Ardoz (Madrid).Olmo Calvo
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El rey de Marruecos expresa su deseo de abrir una nueva etapa “inédita” en la relación con España

El Gobierno cree que se ha abierto una nueva etapa en las relaciones con Marruecos, que en mayo pasaron su peor momento en años por la crisis migratoria en Ceuta, tras el último gesto de distensión de Mohamed VI. “Es una gran oportunidad para redefinir las relaciones y los pilares sobre los que se sustentan”, ha afirmado Pedro Sánchez al término de la visita que ha realizado al campamento para refugiados afganos en la base de Torrejón de Ardoz junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. Sánchez ha decidido aplazar el viaje que tenía previsto el miércoles y jueves a Egipto y Kenia por la crisis en el país centroasiático.

Mohamed VI anunció este viernes en su discurso anual por la fiesta de la Revolución del Rey y del Pueblo que quiere “inaugurar una etapa inédita” en las relaciones entre ambos países que se debe basar en “la confianza, la transparencia, la consideración mutua y el respeto a los compromisos”. “Lo primero que tenemos que reconocer y agradecer son las palabras del rey de Marruecos. Desde el Gobierno siempre hemos considerado a Marruecos un aliado estratégico de España y del conjunto de la UE. Somos aliados, vecinos, hermanos, y por tanto damos la bienvenida a esas palabras. Sobre la confianza, el respeto y la colaboración podemos construir una relación sobre bases mucho más sólidas de las que hemos tenido hasta ahora. De toda crisis surgen oportunidades, y creo que esta es una gran oportunidad”, ha expresado Sánchez.

El presidente ha asegurado que el Gobierno “dará respuesta a cualquiera de los requerimientos que nos planteen los tribunales” después de la paralización de la devolución de los menores que permanecen en Ceuta. El Ejecutivo autónomo, del PP, ha suspendido “por cautela” las repatriaciones de 700 jóvenes marroquíes hasta que los tribunales decidan sobre la legalidad del procedimiento. La Fiscalía, el Defensor del Pueblo y ONG consideran que se estaba llevando a cabo sin las debidas garantías jurídicas. “Lo que hemos hecho en todo momento es atender a los menores en colaboración con la ciudad autónoma, también con las ONG, y con el Reino de Marruecos. Ahora lo que tenemos que hacer es dar respuesta a una doble dimensión de esta crisis: la de los más de mil menores en Ceuta y al complejo equilibrio de convivencia en Ceuta. El Gobierno está colaborando con Ceuta y Marruecos para responder a esta doble realidad. Lógicamente, al ser una democracia plena, estaremos atentos”, ha manifestado.

La crisis en la ciudad autónoma la desató la acogida en abril del líder del Frente Polisario, Brahim Gali, en un hospital de Logroño para tratarse de la covid. El malestar de Rabat por no haber sido informado previamente de la llegada de Gali a España en un avión argelino alcanzó su cénit en mayo con la relajación de la seguridad en la frontera con Ceuta, cuando más de 10.000 inmigrantes irregulares, entre ellos cientos de menores, aprovecharon la permisividad de las fuerzas de seguridad marroquíes para acceder de forma irregular a la ciudad autónoma. Gali dejó España el 2 de junio tras 44 días ingresado en el Hospital San Pedro de la capital riojana con destino a Argelia, pero su salida no puso fin al conflicto diplomático con Marruecos. La razón de fondo era la posición de España sobre el Sáhara.

“Las buenas relaciones con Marruecos son tan importantes para España como para la UE y muestran esa estrecha relación que tenemos”, ha subrayado Von der Leyen en la base de Torrejón. “El diálogo es algo muy útil para ambas partes”, ha reafirmado a su vez Michel. Sánchez ha destacado el apoyo y las “palabras de aliento” durante la crisis migratoria en Ceuta de la presidenta de la Comisión Europea y del presidente del Consejo Europeo. Fuentes gubernamentales interpretan, dentro de la prudencia, que las palabras de Mohamed VI son la constatación de que la relación estratégica con el país vecino se ha encauzado, aunque oficialmente la crisis no se dará por cerrada hasta que la embajadora de Rabat en Madrid, Karima Benyaich, regrese a su puesto tras ser llamada a consultas el pasado 18 de mayo.

“Dije en mis primeras palabras cuando tomé posesión como ministro que Marruecos es un gran país y un gran amigo. Evidentemente, para cualquier ministro de Exteriores Marruecos es una prioridad absoluta y mucho más en estos momentos. España y Marruecos están llamados a tener una buena relación”, ha observado esta semana José Manuel Albares. El titular de Exteriores tiene pendiente un primer viaje a Rabat y normalizar la relación. Albares se estrenó con un viaje a Londres con el objetivo de suavizar el rechazo del Reino Unido al mandato negociador de la Comisión Europea sobre el futuro tratado que debe regular las relaciones entre Gibraltar y la UE. Posteriormente acompañó a Felipe VI a la toma de posesión de Pedro Castillo como presidente de Perú.

El relevo de Arancha González Laya en Exteriores, dentro de la remodelación del Gobierno que Pedro Sánchez ejecutó en julio, fue el primer gesto claro del interés del Gobierno en reconducir la relación. Los gestos se han sucedido las últimas semanas mientras ambos países mantenían conversaciones discretas. El 31 de julio, en su mensaje anual con ocasión de la fiesta del trono, Mohamed VI obvió la tensión con España y centró su intervención en tratar de limar las tiranteces con Argelia. La decisión no pasó inadvertida en La Moncloa, al tiempo que Felipe VI felicitaba a su homólogo del reino alauí por el 22º aniversario de su coronación.

El 5 de agosto el Ministerio de Exteriores marroquí levantó el veto que mantenía a la Embajada española en Rabat e invitó a varios representantes a una visita a la sede del servicio antiterrorista. En los primeros días de agosto las fuerzas de seguridad marroquíes han cooperado con la Guardia Civil para impedir el salto de la valla de Melilla a cientos de inmigrantes. La Marina del país magrebí ha participado también en el rescate de varias pateras. Pero han sido las palabras de Mohamed VI las que abren una nueva fase en las siempre complejas relaciones entre los dos países.

Punto de inflexión

La prensa marroquí ha dedicado un amplio espacio a la cobertura del discurso de Mohamed VI y ha destacado la parte dedicada a las relaciones con España. Los rotativos del país vecino coinciden en interpretar las palabras del monarca como un punto de inflexión en la crisis bilateral. Ahora bien, más que un punto de llegada, representan un punto de partida, pues aún hay varios contenciosos abiertos que podrían hacer que pronto las cosas se volvieran a torcer, como la posición de España en la cuestión del Sáhara Occidental, o la clausura de la frontera marroquí con las ciudades de Ceuta y Melilla, que ahoga sus economías.

El cambio de postura de Rabat se ha producido sin que, aparentemente, España haya cambiado su posición de neutralidad en la cuestión del Sáhara, que era el objetivo último de las presiones marroquíes, sobre todo después de que el pasado diciembre el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump reconociera la soberanía marroquí sobre el territorio en disputa. Eduard Soler, investigador del think tank catalán CIDOB, considera que el hecho de que España consiguiera implicar a la UE es clave para entender el cambio de actitud de Marruecos. Además, el giro en la posición marroquí se produce cuando aún no ha solucionado su conflicto con Alemania, y experimenta durante los últimos días una escalada de tensión con Argelia.

“Creo que [Marruecos] se ha dado cuenta de que no se puede enfadar con todos a la vez”, apunta en alusión a los conflictos diplomáticos que Rabat mantiene con Alemania o Argelia, además de con España. Además, Estados Unidos no lo ha apoyado tanto como se pensaba. La erosión en términos de reputación era grande. Pero solo Mohamed VI estaba en posición de hacer el giro... Y parece que es así”, comenta Soler. De hecho, en su discurso, al mismo tiempo que tendía la mano a España, el rey de Marruecos lanzó velados ataques a Alemania y a Argelia. El monarca advirtió que el país se enfrenta a un ataque deliberado por algunos países, incluidos europeos, que se contaban entre sus socios tradicionales, y que “temen por sus intereses económicos, sus mercados y sus áreas de influencia en la región del Magreb”.

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