Ayuso ya avisó a Casado tras el 4-M de que quería presidir el PP de Madrid

La presidenta madrileña copia el modelo de Aguirre y persigue apuntarse el éxito de las elecciones locales de 2023

La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, esta semana en un acto oficial.
La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, esta semana en un acto oficial.Isabel Infantes (Europa Press)

Esperanza Aguirre es más que un referente para Isabel Díaz Ayuso. Es su modelo a seguir. Cada vez más. Y ahora la maestra se ha puesto a trabajar en favor de su alumna más aventajada. Son un tándem. La actual presidenta de la Comunidad recogió casi el 45% de los votos de los madrileños para el PP el pasado 4-M, se convirtió en un fenómeno electoral para su partido y tardó pocos días en presentarse ante el líder de su partido, Pablo Casado, para advertirle de que quería más. “Ayuso ya le anunció a Casado en mayo que se iba a postular y hasta Teodoro García Egea dijo entonces que él la apoyaría, no se entiende ahora todo este ruido”, sostienen en el entorno de la presidenta madrileña. Ayuso quiere tomar el control del PP de Madrid para confeccionar las listas de los grandes ayuntamientos de la región a su gusto, reportar una gran victoria en las elecciones municipales de 2023 al partido y apuntarse directamente ese tanto, como hizo Aguirre en los comicios de 2011.

La dirección del PP está intentando por todos los medios aguar la crisis abierta por Ayuso al defender su candidatura para el partido en Madrid, pedir que el congreso previsto para el primer semestre de 2022 se adelante y reconocer públicamente que necesita ese tiempo para aplicar sus particulares métodos e ideas a esa formación. Sin modestia, estos días ha defendido que al PP “le va la marcha” al discutirle sus pretensiones y se catalogó como una marca electoral de éxito. Quiere un carrera “rápida y explosiva”.

Casado no debería hacerse el sorprendido ante las demandas de Ayuso. Las conocía. Le habían llegado por varios frentes y la propia Ayuso entendió que el líder la respaldaba al leer en varias informaciones en abril pasado que Casado apostaba por ella.

El 4-M Ayuso capitalizó totalmente el resultado electoral y subió de 30 a 65 escaños. Tras revalidar su presidencia en la Comunidad, a los pocos días se entrevistó con Casado y le adelantó que también quería ser la presidenta del partido en la región. Casado no la refutó, según fuentes conocedoras de la conversación. Un mes más tarde, durante una entrevista en TVE, el número dos y secretario general del PP, Teodoro García Egea, le expresó “su total apoyo”. Ayuso y su equipo entendieron que su deseo estaba concedido. Egea ha matizado ahora, varios meses después, que habría dicho lo mismo si le hubieran preguntado por la hipotética candidatura del alcalde de Madrid, Alcalá o Boadilla. Esa equiparación ha sentado fatal en la Puerta del Sol, donde trabaja Ayuso y donde constatan que desde Génova 13 les miran con creciente recelo.

El culebrón no amaina. Ayuso mantiene que “la normalidad” en el PP es que los presidentes autonómicos dirijan el partido en sus regiones. Ha habido precedentes de otras opciones en el pasado, especialmente en Madrid. Pero ahora, hasta el presidente gallego, Alberto Nuñez Feijóo, tildó este viernes de “normal” ese interés de Ayuso e intentó enfriar la disputa al señalar que no la considera un “enfrentamiento”.

En el equipo de Ayuso no cejan y aseguran que haga o diga lo que diga Génova 13 “ella va a ser presidenta del PP de Madrid, porque lo contrario no tiene sentido”. Y auguran que la trifulca, que achacan a “un ataque frontal de Génova 13”, acabará cuando Casado y Ayuso se sienten. Esa cita aún no se ha producido.

La reunión que sí se concertó y resultó fatal para estos dos bandos del PP fue la que se produjo tras el verano entre Esperanza Aguirre y Egea. La expresidenta leyó una información en la que desde la dirección del PP se concluía que había que apostar por una tercera vía para controlar el partido en Madrid porque la consideraban aún una organización “enferma” de las corrupciones que la asolaron en la etapa que presidió Aguirre.

La propia expresidenta ha contado estos días que escribió a Casado indignada exigiendo explicaciones. Que Casado la derivó a una cita con Egea, que la llamó y acudió a su casa. El aperitivo duró dos horas y el vino no apaciguó sus ánimos. Egea reafirmó que “el PP de Madrid era un partido enfermo que había que curar”. Y Aguirre dice que le replicó: “¿Pero qué dices?”. Y rememoró que en las elecciones de 2011 sacó 72 diputados y ganó en 174 de los 179 ayuntamientos de la región. Egea le avanzó que el alcalde de la capital, José Luis Martínez Almeida, se presentaría a esas elecciones internas del PP y Aguirre, que llama al regidor “Pepito”, lo negó.

El jefe de gabinete de Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez, gestionó a los pocos días la entrevista de Aguirre en El Mundo en la que llamaba “niñatos” y chiquilicuatres” a cargos cercanos al alcalde y a Génova 13. Egea respondió refrescándole casos de corrupción.

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