España devuelve a Marruecos a 125 inmigrantes que habían entrado en un peñón español frente a Alhucemas

El grupo, en el que hay más de 60 mujeres, niños y solicitantes de asilo, fue atendido por los militares destacados en el Peñón de Vélez

Migrantes en el Peñón de Vélez de la Gomera este lunes.
Migrantes en el Peñón de Vélez de la Gomera este lunes.ONG Coordinadora de Barrios

España ha devuelto a Marruecos a un grupo de al menos 125 personas que había cruzado la madrugada de este lunes desde la playa de Alhucemas (Marruecos), al territorio español del Peñón de Vélez de la Gomera, unido al continente africano por una pequeña lengua de arena, según ha comunicado la ONG Caminando Fronteras. Entre los migrantes se encuentran más de 60 mujeres, ocho niños y solicitantes de asilo, ha difundido la red de ayuda a migrantes Alarm Phone. Algunas de las personas proceden de República Democrática del Congo, Senegal, Malí y Guinea. Según la ONG de asistencia legal Coordinadora de Barrios, varias de las mujeres que han llegado ahora al peñón entraron en Ceuta en mayo, durante la crisis fronteriza en la que, en solo dos días, más de 10.000, accedieron a la ciudad autónoma. Tras haber sido acogidas en las naves del Tarajal, fueron devueltas a Marruecos.

Del grupo, más de 90 personas han solicitado asilo a través de Coordinadora de Barrios, señala esta ONG. Varias entidades temían que el Gobierno devolviera a Marruecos a los migrantes, que han permanecido en el Peñón todo el día, como finalmente ha ocurrido.

El Defensor del Pueblo ha remitido este lunes al Ministerio de Interior un recordatorio de deberes legales en el que exhorta al departamento a iniciar el procedimiento acorde con la legislación de asilo que prohíbe la expulsión sumaria de estas personas. Ni la Delegación del Gobierno en Melilla, ni los ministerios de Interior y Defensa han aportado información sobre la situación de los migrantes. La organización melillense Gemdoudou insiste en que la situación de las personas es “límite” tras horas a la intemperie.

En un vídeo difundido en redes sociales por la activista Helena Maleno, del colectivo Caminando Fronteras, se ve a miembros del grupo, sentados y de noche, en una de las entradas al peñón desde la playa, al grito de “¡boza!” [”¡victoria!”, en idioma fula). Desde Alarm Phone se ha informado a los actores responsables del área. Horas después, la entidad ha afirmado que los militares españoles destacados en el terreno han atendido al grupo dándoles agua y anotando los datos de todas aquellas personas que han manifestado su deseo de solicitar asilo.

En el caso de la llegada de migrantes a las pequeñas islas de soberanía española frente a la costa africana, el Gobierno ha recurrido sobre todo desde 2020 a la devolución directa a Marruecos aplicándoles la condición de náufragos. Pero esa medida no estaría justificada para los llegados este lunes al peñón, porque está conectado a la costa marroquí por un pequeño istmo que permite alcanzarlo a pie desde Alhucemas.

El 21 de agosto la llegada de 41 personas que llegaron a Isla de Tierra, en la misma zona, provocó la intervención de la Guardia Civil, un suceso que investiga el Defensor del Pueblo tras la denuncia de Coordinadora de Barrios. En el grupo había personas de Burkina Fasso, Malí o República Democrática del Congo susceptibles de solicitar protección internacional. Según audios difundidos por Maleno, varias mujeres manifestaron su voluntad de pedir asilo, pero sus peticiones fueron ignoradas. La Asociación Marroquí de Derechos Humanos

Tras ser recogidas por las autoridades marroquíes, podrían haber sido trasladadas a centros de detención de migrantes en Nador, según difundió la Asociación Marroquí de Derechos Humanos.

La situación del peñón es extremadamente sensible y no responde siquiera a las condiciones que presentan otros territorios de soberanía española frente a la costa marroquí, como el archipiélago de Chafarinas, junto a Melilla, o los islotes de Tierra y de Mar, frente a Alhucemas. En el territorio, que hasta 1930 era una isla, no existe demarcación ni defensa alguna. En 2012, un grupo de activistas marroquíes accedieron a esta pequeña parte del territorio español con la intención de colocar unas banderas de su país y repetir el suceso del islote de Perejil.

Vías de entrada de migrantes

Las islas y plazas de soberanía constituyen una de las vías de entrada para migrantes y solicitantes de asilo en España. Desde 2012, cuando se abrió este flanco, se ha utilizado de forma intermitente y por personas con distintos perfiles ante la imposibilidad de acceder por vías legales a Ceuta y Melilla, donde sí existen oficinas de asilo, o el riesgo de embarcarse en largos viajes en pateras para cruzar el Estrecho o el mar de Alborán hacia la Península. El pasado sábado, dos jóvenes yemeníes llegaron a Chafarinas, desde donde se comunicaron con el Servicio Jesuita a Migrantes, que ofrece asesoramiento legal. Ante efectivos de la Guardia Civil, ambos habrían manifestado su voluntad de solicitar asilo.

La entrada de estas 125 personas coincide con una de las épocas de mayor tensión fronteriza entre Marruecos y España, y que tuvo su punto álgido con la entrada, a mediados de mayo de más de 10.000 personas a Ceuta ante la total pasividad de las autoridades marroquíes. Desde entonces, la presión sobre el perímetro en Melilla y en menor medida en Ceuta ha sido constante, pese a la recuperación de la buena sintonía entre Madrid y Rabat escenificada por el rey Mohamed VI tras la llegada al Ministerio de Exteriores de José Manuel Albares. Marruecos ha recibido 13.000 millones de euros desde 2007 de la Unión Europea a través o gracias a España y es considerado un socio prioritario para el control migratorio.

Hasta el año pasado, la ruta era utilizada principalmente por mujeres y niños, por ser menos peligrosa que embarcarse hacia Andalucía cruzando el mar de Alborán y porque la legislación internacional les protege de las devoluciones exprés por ser personas especialmente vulnerables a la trata.

En un intento por cerrar esa vía, el Gobierno de Pedro Sánchez ha camuflado devoluciones desde Chafarinas y las islas frente a Alhucemas. Al menos dos rescates el año pasado fueron derivados a las autoridades marroquíes en virtud de los protocolos internacionales de búsqueda y rescate, que considera náufragos a personas en peligro en el mar, pero también en zonas de costa deshabitadas y de difícil acceso. En un principio, se ocultó que las personas varadas hubiesen llegado a tierra y que las fuerzas de seguridad y militares españoles participasen en el dispositivo. Entonces, el Defensor del Pueblo denunció la activación del protocolo de auxilio marítimo para expulsar migrantes desde los islotes de soberanía española.

En enero de 2020, el Ministerio de Interior omitió deliberadamente que efectivos de la Guardia Civil habían recepcionado a los migrantes y los habían entregado a la Marina Real marroquí. En marzo, días antes de que se decretase el estado de alarma, un episodio similar acabó con la recogida por parte de militares marroquíes sin que fuese aclarada si las fuerzas españolas habían efectuado la entrega. Según Defensa, militares españoles solo observaron el rescate, sin participar en él.

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