La negociación interna de Presupuestos se alarga: Yolanda Díaz dice que se cocerán “a fuego lento”

PSOE y Unidas Podemos buscan un acuerdo global con el 15% del impuesto de sociedades y el control de los alquileres como grandes hitos

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz; la responsable de Política Territorial y portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez; y el ministro de Inclusión, José Luis Escrivá, tras la reunión del Consejo de Ministros, este martes en La Moncloa.
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz; la responsable de Política Territorial y portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez; y el ministro de Inclusión, José Luis Escrivá, tras la reunión del Consejo de Ministros, este martes en La Moncloa.J.J. Guillén (EFE)

La negociación interna de los Presupuestos no será tan rápida como pensaba el sector socialista. Nadia Calviño dijo que estarían listos esta semana o la próxima, pero el acuerdo de momento está lejos. La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, ha dicho este martes que de momento “no hay acuerdo” y que este asunto “se cocerá a fuego lento”, rechazando así los tiempos que trataba de marcar el sector socialista. De momento, las negociaciones no avanzan, y todo indica que tendrán que desbloquearlas Pedro Sánchez y la propia Díaz en una conversación esta semana o la próxima. Los cálculos que manejan en La Moncloa apuntan ya a la semana del 11 de octubre, para no dejarlos para la segunda quincena de este mes como el año pasado, cuando hubo que estirar el reglamento del Congreso para acelerar al máximo los trámites. En teoría, los Presupuestos tendrían que estar listos a finales de septiembre.

Declaraciones de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, este martes sobre las negociaciones presupuestarias.EFE

El PSOE y Unidas Podemos, con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, a un lado de la mesa y el responsable económico de Unidas Podemos, Nacho Álvarez; y el jefe de Gabinete de Yolanda Díaz, Josep Vendrell, al otro, llevan varias semanas intentando un acuerdo global con varios hitos, entre ellos el del mínimo del 15% de tipo efectivo en el impuesto de sociedades, algo que solo afecta a las grandes empresas —las pequeñas ya pagan más—, pero supone un cambio importante en la línea de la “recuperación justa” de la que habla el Ejecutivo.

Aunque este hito del 15% aún no se ha pactado entre los negociadores, fuentes del sector socialista dan por hecho que Sánchez finalmente concederá esta baza a Díaz, porque es un asunto que el propio presidente ha respaldado internacionalmente y que incluyó en su discurso en la ONU la semana pasada. El presidente dejó de hecho la puerta abierta, en una rueda de prensa en Nueva York, y la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, también la abrió en una entrevista en EL PAÍS.

Si los socialistas aceptan incluir este 15% en los Presupuestos de este año, lo que implicaría una subida de impuestos para las grandes empresas ya en 2022, el acuerdo se acercaría bastante, porque hasta ahora La Moncloa rechazaba de plano tocar los impuestos de forma importante este año, antes de que se pronuncie el comité de expertos que se ha creado para estudiar la reforma fiscal. Sin embargo, el 15% no es el único escollo para el acuerdo, aunque sí supone una importante baza negociadora para Sánchez si finalmente acepta incluirlo este año.

Vivienda y precios del alquiler

El otro gran hito es la vivienda y la negociación, que viene ya desde los Presupuestos del año pasado, de un mecanismo para limitar el aumento de los precios del alquiler. La ley de vivienda lleva ocho meses de retraso y la presión al alza de algunos alquileres por la recuperación económica vuelve a ponerla en primera línea. Para Unidas Podemos es fundamental, y de hecho esta es una negociación particular que lleva directamente la ministra de Servicios Sociales, Ione Belarra, con su interlocutor habitual en el Gobierno antes y después de la remodelación, el ministro de Presidencia, Félix Bolaños.

Las posiciones siguen alejadas, aunque hay muchos documentos y alternativas encima de la mesa para intentar encontrar una posición intermedia. En el trayecto ha cambiado el ministro responsable, José Luis Ábalos, y hasta el secretario de Estado que llevaba más directamente la negociación, Pedro Saura. Este acuerdo es básico para cerrar los Presupuestos.

Otra de las cuestiones complicadas en la negociación son las pensiones. Unidas Podemos reclama una revalorización de las pensiones mínimas y no contributivas muy por encima del crecimiento de las demás, y también hay discusión sobre la propia revalorización de todas las pensiones que aprobará para 2022, en un momento en el que la inflación se está disparando después de años prácticamente estancada. También reclaman una “prestación por crianza” universal de 100 euros al mes para todas las madres con niños de 0 a 3 años, tengan o no trabajo, además de ampliar los permisos de paternidad y maternidad a seis meses.

Esta negociación será especialmente compleja no solo con Unidas Podemos, sino también con ERC o el PNV porque en el mundo político está instalada la idea de que estos podrían ser los últimos Presupuestos de la legislatura. Ahora todos los interlocutores consultados dan por hecho que habrá Presupuestos, y nadie romperá la baraja, ni siquiera ERC, porque hay incentivos para todos con el enorme caudal de dinero para hacer inversiones y tomar decisiones políticas de fondo. “Estamos trabajando para tener los Presupuestos en tiempo y forma. No nos podríamos perdonar no ser capaces de ejecutar los fondos que nos hemos dado. Son los Presupuestos que dan respuesta a la recuperación justa. Confiamos en los trabajos de la ministra de Hacienda”, ha sentenciado la portavoz, Isabel Rodríguez.

Sin embargo, en 2022 las cosas serán más difíciles para aprobar las Cuentas de 2023, porque las elecciones estarán muy cercanas en el caso de que no se adelanten. Así que todos los grupos, desde Unidas Podemos a ERC o el PNV, quieren apretar al máximo en la negociación porque puede ser la última antes de las próximas elecciones. Fuentes de UP ven con “preocupación” el bloqueo y consideran que el PSOE se ha “acomodado” y ha descuidado tanto la coalición como la mayoría que la sostiene en el Parlamento. El entorno de Sánchez, por el contrario, transmite mucha tranquilidad e incluso asegura que habrá Cuentas también para 2023. Díaz sí dejó claro que su grupo trabaja con el escenario de un acuerdo. “Es evidente que no hemos llegado a un acuerdo. Estoy segura de que va a haber acuerdo. Tranquilidad y paciencia, pero es evidente que no hay acuerdo”, sentenció la vicepresidenta segunda. Esta semana y la próxima son pues las más relevantes para el gran acuerdo político de lo que queda de legislatura, que marcará la senda de los próximos meses.

Poco después llegará otro trascendental: la reforma laboral. Díaz y José Luis Escrivá, ministro de Inclusión, que comparecieron conjuntamente, reivindicaron el sexto acuerdo de prórroga de los ERTE con patronal y sindicatos. Pero los empresarios se han quedado fuera del acuerdo de la subida de 15 euros del salario mínimo. “Me siento muy orgullosa de formar parte de un Gobierno que no solo sale de esta crisis recortando derechos y bajando los salarios, sino subiéndolos”, planteó Díaz al comparar esta salida de la crisis con un Ejecutivo progresista al frente con la de 2012 con uno del PP. Pero este precedente de sacar el salario mínimo sin acuerdo de los empresarios abre una pregunta: ¿estará dispuesto el Gobierno a llevar adelante la reforma laboral sin acuerdo con la patronal? Ni el PSOE ni Unidas Podemos desea ese escenario, pero mientras el grupo de Díaz sí parece dispuesto a seguir adelante con o sin empresarios, los socialistas tienen muchas más dudas y apretarán al máximo para que esté la CEOE. Después de los Presupuestos, es la negociación más difícil y relevante de las próximas semanas.

Escrivá se revuelve contra las críticas: “No leyeron mi entrevista”

No es la primera vez que el ministro de Inclusión, José Luis Escrivá, provoca un incendio político por sus declaraciones en particular sobre las pensiones. Sin embargo, el ministro está convencido de que el problema no es suyo, sino de quienes lo critican, porque en su opinión no se han leído sus declaraciones y hablan de oídas. Ya contestó así en otras ocasiones antes varias polémicas y hoy lo ha hecho de forma rotunda y por dos veces en la rueda posterior al Consejo de Ministros con Yolanda Díaz al lado, una de las personas que le pidió “prudencia” y por tanto criticó indirectamente sus declaraciones. Escrivá fue contestado incluso por la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra. Pero el ministro no cambia una sola de sus palabras y sostiene que el único problema es de quien le critica por no saber interpretar ben lo que dijo. ”Quien haya leído la entrevista, que creo que han sido pocos, lo entenderá. Yo estaba hablando de las personas en torno a 55 años que pierden su empleo por la jubilación anticipada. Tenemos que cambiar la mentalidad para que nadie esté en una situación de precariedad e incertidumbre y sin tener vida activa plena a esas edades. Es lo que dije. Y en este tema todos tenemos que ser más que cautelosos beligerantes”, contestó cuando le preguntaron si compartía las palabras de Díaz de que había que ser cautelosos.

La vicepresidenta segunda sonreía mientras se le hacía la pregunta al ministro. Ella misma quiso dar por zanjada la polémica después de que Escrivá insistiera en que “se mantiene todo el marco actual de la edad de jubilación” en la reforma que se aprobará este jueves. “El ministro ha sido claro”, cerró Díaz. Escrivá trató de centrar el tiro en el PP, y en especial en las palabras del expresidente Mariano Rajoy, que el día anterior había señalado que a Pablo Casado, cuando llegue al Gobierno, le tocará cambiar la reforma de pensiones actual. “Supongo que la tendrás que cambiar tú. Entonces, igual te hacen otra huelga pero es que no te va a quedar otra”, le dijo Rajoy a Casado. Escrivá reclamó al PP que apoye la reforma actual, mucho menos lesiva para los pensionistas que la de Rajoy en 2013, y pactada con empresarios y sindicatos.

Pero cuando se le volvió a preguntar por sus palabras sobre la jubilación voluntaria a los 75 años, Escrivá recuperó su tesis de que el problema es que no le han leído bien: “Algunas reacciones se han manifestado sin conocer exactamente lo que yo había dicho”. Díaz seguía sonriendo a su lado.

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