Interior vuelve a fletar de “emergencia” ferris para expulsar a argelinos en situación irregular

España, que ya aplicó una medida similar en diciembre, solo devuelve a inmigrantes de este país magrebí a cuentagotas y por procedimientos de urgencia

Llegada al puerto de Motril (Granada), de 65 inmigrantes de origen argelino rescatados por Salvamento Marítimo el pasado mes de mayo.
Llegada al puerto de Motril (Granada), de 65 inmigrantes de origen argelino rescatados por Salvamento Marítimo el pasado mes de mayo.ALBA FEIXAS (EFE)

El Ministerio de Interior adjudicó el pasado agosto de manera urgente un contrato para fletar, al menos, cuatro ferris con el fin de expulsar, durante ese mes, a decenas de argelinos en situación irregular que habían llegado en patera a las costas españolas, según confirmaron fuentes conocedoras del proceso.

Los barcos salieron del puerto de Almería con rumbo al de la ciudad argelina de Ghazaouet. La contratación de cada nave a Transmediterránea, que según el contrato era la compañía que tenía “disponibilidad y la capacidad logística necesaria para ejecutar” el encargo, costó 75.000 euros, IVA incluido. En total, 300.000 euros, incluida la manutención de los repatriados y de los agentes que los acompañan, así como el viaje de regreso de estos, según se detalla en la documentación de la adjudicación a la que ha tenido acceso EL PAÍS.

En la misma se refleja que todo el proceso de contratación de los barcos se hizo en tan solo cuatro días, entre el 6 y el 9 de agosto, para que se pudiera ejecutar de manera inmediata. Para ello, la licitación se tramitó por el procedimiento de “emergencia”, reservado para los casos en los que “la Administración tenga que actuar de manera inmediata a causa de acontecimientos catastróficos, de situaciones que supongan grave peligro o de necesidades que afecten a la defensa nacional”, según la ley de 2017 que los regula. La norma permite, además, tramitarlos sin la obligación de iniciar un expediente de contratación y, por tanto, sin la necesidad de publicitar con carácter previo la licitación ni otros requisitos a los que sí están sometidos los contratos ordinarios. En este caso, la adjudicación y formalización del mismo se hicieron públicas en la Plataforma de Contratación el pasado martes, casi dos meses después de ejecutarse el contrato.

Interior ha declinado explicar por qué ha vuelto a utilizar este procedimiento excepcional de contratación: “No damos detalles de retornos”. Sin embargo, fuentes conocedoras del proceso señalan que la tramitación por la vía de emergencia “viene forzada por la naturaleza de este tipo de retornos. Dependen de contactos diplomáticos que son complejos y que obligan a activar el operativo policial de repatriación en un muy corto espacio de tiempo a partir de que se desbloquea la situación y, como en este caso, Argelia acepta recibir a sus nacionales en situación irregular”. Fuentes diplomáticas argelinas añaden que, en la actualidad, el tránsito marítimo de pasajeros entre la Península y el país norteafricano sigue suspendido por la pandemia, por lo que admiten que el flete de ferris es la única fórmula para ejecutar estas devoluciones.

Interior ya realizó una contratación similar el pasado diciembre. Entonces, fueron tres barcos los alquilados para trasladar desde Alicante a Orán a 120 argelinos en situación irregular y a los 240 policías que los custodiaban. Cuando contrató estos, Interior justificó la utilización del procedimiento de emergencia en la contratación por “el cierre de las fronteras y la ausencia de transporte regular”, aunque ya dejó abierta la puerta a futuros alquileres de barcos “de persistir en el tiempo” las llegadas de argelinos a las costas españolas. No obstante, entonces se comprometió en ese caso a utilizar “los procedimientos de contratación ordinarios contemplados en la Ley de Contratos del Sector Público”. Finalmente no lo ha hecho, según refleja la documentación de la licitación.

El procedimiento de contratación por “emergencia” utilizado refleja las dificultades que está encontrando Interior para ejecutar las devoluciones de africanos que llegan a España de manera irregular. El engranaje estaba más o menos engrasado con Marruecos y Argelia antes de la pandemia y ambos países aceptaban cupos semanales de sus nacionales, pero la covid-19 y las rígidas restricciones de movilidad que adoptaron todos los países bloquearon aquellos viajes de devolución. El pasado diciembre, Interior consiguió reactivar las repatriaciones con Marruecos, pero solo desde Gran Canaria, y el trato con la Royal Air Maroc, opaco en su logística y coste, duró poco. En marzo Marruecos cerró su espacio aéreo con España y, aunque lo ha vuelto a abrir, fuentes policiales aseguran que los vuelos de deportación no se han retomado. En el caso de Argelia, que tradicionalmente colabora más que su vecino en las repatriaciones, solo hay constancia de que se hayan fletado los tres barcos de diciembre y, ahora, los cuatro del pasado agosto.

Aumento de las pateras desde Argelia

Argelia es, en la actualidad, el principal emisor de inmigración irregular vía marítima con destino a la Península. No es una situación inédita, pero no es lo habitual: los marroquíes suelen ser los primeros en el ranking y la llegada de argelinos no era porcentualmente tan relevante. Sin embargo, desde comienzos de año y hasta el 19 de septiembre, según datos de la agencia europea de control de fronteras (Frontex) a los que ha tenido acceso EL PAÍS, habían llegado a la Península 6.464 argelinos, el 64% del total de los que emprendieron la ruta del Mediterráneo occidental. Actualmente superan a los casi 5.000 marroquíes que han llegado a la Península y a las islas de Tenerife y Gran Canaria, donde Frontex actúa.

El aumento del número de pateras que parte de Argelia rumbo a las costas españolas es motivo de preocupación para las autoridades europeas desde 2019. “Teniendo en cuenta el patrón estacional de esta nacionalidad en particular, es probable que el aumento continúe y deben tomarse medidas”, rezaba un informe interno de la Comisión Europea elaborado ya en octubre de aquel año. En diciembre, cuando se fletaron los tres ferris con este fin, Interior ya destacaba en un documento interno que, “por su ubicación geográfica, Argelia es un país clave para las rutas empleadas por las redes de crimen organizado dedicadas al tráfico de inmigrantes que llegan a España, lo que convierte a ese país no solo en país de origen de inmigrantes, sino también en país de tránsito”. La emigración desde el país magrebí tiene como destino principal las costas de Almería, Murcia, Baleares y Alicante.

La Delegación del Gobierno de Baleares, uno de los destinos de las pateras que parten de Argelia, defendió que la dificultad para repatriar era la principal causa de que se hubieran incrementado las llegadas de argelinos. El análisis, sin embargo, no tiene en cuenta otros factores como la situación socioeconómica del país, la represión que denuncian los críticos con el régimen argelino o que la ruta que conecta ambos países comenzó a crecer de forma inédita ya en 2019, cuando las repatriaciones funcionaban normalmente, pero se cocinaba en Argelia una crisis social, económica y política.

En uno de los barcos fletados en agosto fue expulsado Mohamed Abdellah, un exgendarme argelino que había denunciado una supuesta trama de corrupción en su país, según publicó La Voz de Almería. Abdellah había llegado a España en 2018 y pidió asilo, pero Interior le denegó la protección internacional al considerar que no cumplía los requisitos. Vivía en Logroño con su familia cuando, a mediados de agosto, fue detenido e ingresó en un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), desde el que fue embarcado para su expulsión. El Gobierno de Argel, mantienen fuentes argelinas, considera que este antiguo policía desertó, lo que se considera crimen en el país. Según la red de apoyo a Abdellah, que lleva denunciando su expulsión desde entonces, Argel habría pedido a España su detención y expulsión en represalia a su activismo contra el régimen. Según miembros de esta misma red el exgendarme fue encarcelado sin garantías legales nada más pisar suelo argelino.

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