Vox sigue a Polonia y rechaza la primacía de la justicia europea

Abascal pide “recuperar la soberanía judicial” frente a la UE

Santiago Abascal, en el acto de Vox en Madrid este domingo.
Santiago Abascal, en el acto de Vox en Madrid este domingo.Andrea Comas

Vox rechaza la preeminencia de los tribunales europeos sobre los nacionales, uno de los fundamentos de la UE, y propone “recuperar la soberanía judicial” y “proclamar la primacía del derecho nacional sobre el europeo en cuestiones que afecten al bien común de España y los intereses generales del Estado”. Así figura en la Agenda España que este domingo presentó el líder del partido, Santiago Abascal, en el multitudinario mitin con el que culminaron las dos jornadas de fiesta celebradas en el recinto ferial de Madrid bajo el título Viva 21.

Abascal se suma así al órdago lanzado por Polonia contra la Unión Europea, que le ha situado en rumbo de colisión con las instituciones comunitarias y ha abierto una crisis sin precedentes desde el Brexit. El líder del partido ultraconservador polaco Ley y Justicia, Jaroslaw Kaczynski, fue uno de mandatarios extranjeros que intervino en el mitin de Vox, en su caso por videoconferencia. Kaczynski no aludió a su enfrentamiento con Bruselas, pero rechazó la “utopía” europea y abogó por una Unión basada en la cooperación entre estados soberanos.

La denominada Agenda España es la alternativa de Vox a la Agenda 2030 y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) aprobados por la Asamblea General de la ONU en 2015, aunque en realidad se trata de una puesta al día de los 100 puntos que Vox presentó como programa electoral en octubre de 2018.

El documento alinea a Vox con los negacionistas del calentamiento global. Aunque el partido se presenta como defensor del medioambiente, descalifica los estudios científicos, tachándolos de “religión climática”, rechaza las “políticas destinadas a reducir las emisiones de CO₂” y propone como alternativa la interconexión de todas las cuencas hidrográficas, y la reforestación. Igualmente aboga por “suspender toda norma climática impuesta por las élites globalistas que afecte gravemente al interés y prosperidad de los españoles”. Es decir, no reducir emisiones sino buscar sumideros de CO₂.

El discurso de Abascal no se centró, sin embargo, en presentar su programa sino en atacar a Pablo Casado, al que calificó de “gafe”, por la condena del expresidente francés Nicolas Sarkozy y la dimisión del canciller austriaco, Sebastian Kurz, tras intervenir en la convención del PP. Abascal vaticinó que Casado “no derogará nada ni llegará a ningún gobierno porque a los españoles no se les puede mentir” y le advirtió de que no puede dar por descontado el apoyo de Vox. “Igual se encuentra obligado a votarnos a nosotros”, apostilló.

La fiesta de Vox concluyó sin cumplir lo que se había anunciado como uno de sus platos fuertes: la quema de una falla que representaba a la Agenda 2030, con una feminista, un ecologista y un magnate de izquierdas. El Ayuntamiento de Madrid no autorizó que se quemara.

Sobre la firma

Miguel González

Responsable de la información sobre diplomacia y política de defensa, Casa del Rey y Vox en EL PAÍS. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en 1982. Trabajó también en El Noticiero Universal, La Vanguardia y El Periódico de Cataluña. Experto en aprender.

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