Exreclusos de la ‘vía Nanclares’ exigen a la izquierda ‘abertzale’ que asuma su responsabilidad por la violencia de ETA

Siete exmiembros de la banda, entre ellos Joseba Urrusolo y Carmen Gisasola, creen “inaceptable” que todo el peso recaiga en los autores de los atentados

Pasillo de uno de los módulos de la cárcel de Nanclares de Oca (Álava).
Pasillo de uno de los módulos de la cárcel de Nanclares de Oca (Álava).Pradip J Phanse

Siete exmiembros de ETA acogidos a la vía Nanclares, entre los que figuran exdirigentes como Joseba Urrusolo Sistiaga y Carmen Gisasola, han vuelto a mostrarse muy críticos con la gestión que la banda y los dirigentes de la izquierda abertzale han realizado del final de la violencia. Es “inaceptable” que no hayan asumido aún la responsabilidad política por el daño causado por ETA, dicen los exreclusos en una carta publicada en el diario Berria: “No es lícito esconderse como los topos y dejar todo el peso sobre los autores de los atentados”, afirman en la misiva.

Los exmilitantes de ETA Kepa Pikabea, Andoni Alza, Rafael Caride, Andoni Díaz Urrutia, Ibon Etxezarreta, Carmen Gisasola y Joseba Urrusolo Sistiaga afirman —en la misiva titulada Desde la vía Nanclares, pasados diez años— que la mayoría de los militantes de ETA y la izquierda abertzale no han hecho aún una “reflexión crítica del pasado”, como hicieron los reclusos de la vía Nanclares cuando decidieron dejar de apoyar la lucha armada, reconocieron el daño causado y se acogieron a beneficios penitenciarios; un paso que “diez años después están empezando a hacer la mayoría de los presos”. La carta fue consensuada por los citados exmiembros de ETA días antes de hacerse pública, el lunes, la conocida como Declaración del Dieciocho de Octubre que leyeron Arnaldo Otegi y Arkaitz Rodríguez, en la que la izquierda abertzale muestra su “pesar” a las víctimas de la banda y reconoce que su sufrimiento “nunca debió haberse producido”. Por esta razón, en el escrito no se hace ninguna referencia al pronunciamiento solemne de los líderes de EH Bildu y de Sortu con motivo del décimo aniversario del fin de la violencia.

Transcurrida una década del fin de la banda terrorista, denuncian que “se ha perdido demasiado tiempo, dando paso a la mera escenificación del desarme y desaparición de ETA, aunque se supiera que lo urgente era una reflexión sobre el dolor causado”. Y añaden: “Del dolor causado por los demás, tendrán que responder los que lo han causado, pero del causado por ETA, tenemos que responder los que fuimos militantes y los dirigentes políticos del entorno de ETA”.

Los exreclusos de ETA consideran inadmisible que no se asuma ninguna responsabilidad de lo ocurrido” y creen que “no es lícito” imputar toda la culpa a los autores de los atentados terroristas. Reprochan que se quiera “responsabilizar de lo ocurrido” a los que fueron “castigados” con la prisión y “a los que aún siguen presos”. “Es lo que queda por hacer 10 años después”, remarcan.

La reflexión crítica que siguen pidiendo al mundo de la banda la realizaron los miembros acogidos a la vía Nanclares “sin esperar la decisión de nadie”, en un contexto en el que ETA, “con gran frivolidad”, dicen en la carta, decidió continuar con la lucha armada tras fracasar las conversaciones de Loyola, en 2006. “Más de uno no se atrevió a dar ese paso por miedo a lo que podrían padecer en sus pueblos sus familias”, pero en cambio ahora “se les pide que den esos pasos porque nadie los descalificará en sus pueblos. ¡Cómo cambian las cosas!”, afirman los antiguos militantes en su escrito.

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En la misiva también señalan que cuando ETA anunció el fin de la lucha terrorista ellos se habían reunido la víspera con víctimas de la banda: “Nos juntamos como grupo con dos víctimas de la violencia en el taller para la convivencia y nos dieron más certeza para seguir por el camino emprendido. Posteriormente, nos reunimos con otras víctimas y amenazados”.

Sobre la firma

Mikel Ormazabal

Corresponsal de EL PAÍS en el País Vasco, tarea que viene desempeñando durante los últimos 25 años. Se ocupa de la información sobre la actualidad política, económica y cultural vasca. Se licenció en Periodismo por la Universidad de Navarra en 1988. Comenzó su carrera profesional en Radiocadena Española y el diario Deia. Vive en San Sebastián.

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