Fallece José María Aldaya, el industrial secuestrado por ETA 341 días

El empresario del sector del transporte fue secuestrado en mayo de 1995 y liberado en abril de 1996

José María Aldaya sale de su casa de Hondarribia (Gipuzkoa), acompañado de su hijo Txetxo, para hacerse un reconocimiento médico tras ser liberado de su secuestro de ETA.
José María Aldaya sale de su casa de Hondarribia (Gipuzkoa), acompañado de su hijo Txetxo, para hacerse un reconocimiento médico tras ser liberado de su secuestro de ETA.JESÚS URIARTE

El empresario vasco José María Aldaya ha fallecido este martes a los 80 años en Urdanibia, en su domicilio familiar de Irún (Gipuzkoa). El industrial, que sufrió un secuestro de 341 días, el segundo más largo de ETA tras el de José Antonio Ortega Lara (532 días) no ha superado una larga enfermedad.

El empresario del sector del transporte fue secuestrado por ETA en Irún el 8 de mayo de 1995. La banda terrorista le liberó el 14 de abril de 1996, vestido con un pantalón azul marino, un jersey gris y una camisa oscura, cerca del caserío de los propietarios del Asador Kurutzeta. “Soy José María Aldaya”, le dijo entonces al otro lado de la puerta al propietario del caserío, que estaba temeroso de abrir de madrugada. “Y yo Felipe González”, le respondió al principio, incrédulo, quien poco después dio la voz de alarma de que el industrial estaba sano y salvo en su casa.

En su declaración ante el juez Javier Gómez de Liaño y el fiscal, Aldaya explicó tres días después de su liberación que temió por su vida durante su cautiverio y que se sintió “muy humillado”. Describió también cómo solo podía hablar con sus secuestradores 15 minutos diarios. “El quinto mes de secuestro me dijeron que se habían roto las negociaciones” pero que iban a hacer “un esfuerzo” antes de matarme. Aldaya aseguró entonces que nunca había recibido amenazas antes del secuestro, “ni peticiones de impuesto revolucionario”, y que la organización terrorista ETA nunca se había puesto en contacto con él. Además, afirmó que “en ningún momento” miembros del Gobierno central o del Ejecutivo vasco establecieron contacto con él para informarle sobre posibles amenazas. Describió el secuestro de la siguiente manera: “Tres individuos me abordaron cuando volvía a casa, me colocaron una capucha, me tumbaron en el asiento trasero del coche y me pusieron una inyección. Después me desperté en un colchón”, dijo.

Gracias al ADN y a las huellas, los investigadores lograron identificar a dos de los terroristas. José Javier Arizkuren Ruiz, Kantauri, y Dolores López Resina, Lola, fueron condenados el 18 de diciembre de 2008 por la Sección Primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional a 17 años de cárcel a cada uno por la comisión de un delito de detención ilegal. Uno como inductor y la otra como autora material.

En enero de 2001 volvió a declarar como testigo en el tercer juicio que se celebró en la Audiencia Nacional por su secuestro. Aldaya afirmó: “341 días encerrado en un agujero de tres metros yo creo que da para llorar mucho y para muchas cosas más”. Era la tercera vez que tenía que relatar cómo vivió su secuestro. Por esos mismos hechos también fueron condenados los etarras Francisco José Ramada y su esposa, Sagrario Yoldi, a 17 y 8 años de prisión, respectivamente, como autor y cómplice del secuestro del empresario. En el tercer juicio se vinculó con el secuestro a Gregorio Vicario Setién, al que el fiscal y la acusación particular atribuyeron la autoría material del secuestro y le pidieron otros 17 años de cárcel.

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Sobre la firma

Pedro Gorospe

Corresponsal en el País Vasco cubre la actualidad política, social y económica. Licenciado en Ciencias de la Información por la UPV-EHU, perteneció a las redacciones de la nueva Gaceta del Norte, Deia, Gaur Express y como productor la televisión pública vasca EITB antes de llegar a EL PAÍS. Es autor del libro El inconformismo de Koldo Saratxaga.

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