El nuevo Toro de la Vega de Tordesillas enciende al animalismo y no convence a los taurinos

La localidad vallisoletana adapta la tradición para que no muera el astado y se le coloquen unas divisas en el lomo

La festividad del Toro de la Vega, en Tordesillas (Valladolid), en 2014.
La festividad del Toro de la Vega, en Tordesillas (Valladolid), en 2014.LUIS SEVILLANO

Quedan más de ocho meses para la celebración del controvertido Toro de la Vega en Tordesillas (Valladolid) y ya se ha encendido la polémica sobre el festejo. El municipio ha acordado una modificación del estatuto de esta tradición centenaria para eliminar la muerte alanceado del animal y así adaptarlo a la resolución del Tribunal Supremo de marzo de 2019. La sentencia refrendó al Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León y a la propia normativa autonómica de 2016, que prohibió las celebraciones taurinas públicas con muerte de los astados. La modificación retira este aspecto, pero no elimina el torneo, que se pretende seguir disputando en los pinares cercanos con un máximo de 50 participantes a caballo con el objetivo de colocar unas divisas en el lomo del mamífero mediante una lanza con un máximo de siete “arponcillos”. El partido animalista Pacma ya ha anunciado movilizaciones si se vuelve a “torturar animales”.

La última edición de esta competición se celebró en 2019, pues la pandemia ha impedido su desarrollo normal en los últimos dos años. Aquella fue la primera vez que se disputaba tras confirmar el Supremo el fin de la muerte del bóvido, una causa que en los últimos años ha encendido los ánimos de los animalistas y de partidos con esta filiación como Pacma. Las concentraciones de detractores provocaron graves incidentes en 2015, cuando decenas de manifestantes se encadenaron en una parte del recorrido y tanto antes como después del festejo hubo desencuentros entre las partes. Miles de personas se congregan habitualmente en las vegas de pinares por donde transcurre esta tradición.

Pacma ha publicado en Twitter que volverán a movilizarse si en septiembre vuelve a tener lugar esta celebración junto al río Duero en esta localidad vallisoletana. “Si el Toro de la Vega regresa a Tordesillas... ¡VOLVEREMOS A LAS CALLES! No consentiremos que se den pasos atrás y se vuelva a torturar animales en Tordesillas como en el pasado. Haremos todo lo posible para impedirlo. #TauromaquiaAbolición”, han escrito en las redes sociales. El alcalde del pueblo, Miguel Ángel Oliveira (PP), ha relatado a Efe los cambios en el torneo: “En ningún momento va a ser una ordenanza para matar al toro, para volver al pasado. No queremos esconder nada ni provocar a nadie. Se trata de recuperar una tradición”. El regidor ha detallado que la orden de la Junta de 2016 “prohibía la muerte del toro, pero nunca del torneo porque la norma no se hizo para el Toro de la Vega sino para todos los espectáculos taurinos tradicionales”. El acuerdo estatutario todavía tiene que pasar unas semanas de exposición pública antes de remitirse a la Junta, donde se prevé su ratificación.

El regreso del Toro de la Vega al debate público coincide con las elecciones anticipadas de Castilla y León, algo que para Luis Martín Arias, miembro del Patronato del Toro de la Vega y uno de sus representantes mediáticos estos años, debería implicar que los partidos se pronuncien “y den abiertamente su opinión”. El integrante de esta entidad de Tordesillas señala que antes de que el Ayuntamiento, del PP con apoyo de Vox, haya certificado esta modificación, se dirigieron a las 30 asociaciones locales para pedirles opinión. Hasta 29 de esas 30 lo validaron, con la excepción del Patronato porque exigen volver al viejo modelo, una negativa que Martín Arias no comparte porque cree que así, “poco a poco”, se puede recuperar la tradición que reivindican.

Este hombre precisa que las nuevas normas implican que solo 50 participantes, a caballo o andando, puedan dirigirse al astado para colocarle una especie de “divisa de los toros tradicionales” con un palo que ya no tendrá punta. Según él, esos “pequeños aguijones” que se clavan en la piel del animal no son dolorosos, “menos que un alfiler en nuestra piel”, y ganará el que clave esa divisa en un “brazuelo” que se habrá colocado en el toro en el punto donde antes se asestaba la lanzada mortal. Martín Arias censura que el animalismo “es una irracionalidad, protestan por todo” y critica la “hipocresía” de que desde 2016 no se dé muerte al toro en público pero luego se le inmovilice “como en todos los festejos taurinos” y sea liquidado en un matadero, en privado. El integrante del Patronato, que ensalza la “lucha” del mamífero, defiende el cambio: “Es de nuevo un torneo con valientes que se juegan la vida, de eso va la tauramaquia”.

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Juan Navarro

Colaborador de EL PAÍS en Castilla y León, Asturias y Cantabria desde 2019. Aprendió en esRadio, La Moncloa, en comunicación corporativa, buscándose la vida y pisando calle. Graduado en Periodismo en la Universidad de Valladolid, máster en Periodismo Multimedia de la Universidad Complutense de Madrid y Máster de Periodismo EL PAÍS.

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