El Congreso consuma su desautorización a Sánchez por el giro sobre el Sáhara

Solo los socialistas se oponen al texto que reprueba a “una parte del Gobierno” por asumir la solución marroquí para la antigua colonia

El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, durante la sesión de control al Gobierno, este miércoles en el Congreso de los Diputados.
El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, durante la sesión de control al Gobierno, este miércoles en el Congreso de los Diputados.Emilio Naranjo (EFE)

Pedro Sánchez viaja este jueves a Rabat lastrado con una carga sin efectos prácticos, pero muy simbólica: el rechazo mayoritario del Congreso de los Diputados al viraje de la posición española sobre el Sáhara Occidental. La Cámara ha votado una resolución que ratifica la apuesta por una salida negociada en el marco de la ONU y que, en su parte expositiva, desaprueba con contundencia la decisión tomada “a espaldas del Parlamento” por “una parte del Gobierno”. La propuesta solo ha contado con el rechazo de los socialistas y la abstención de Vox y Ciudadanos. Ha cosechado 168 votos a favor —el PP se ha situado junto a los grupos a la izquierda del PSOE y con nacionalistas y regionalistas—, 118 en contra y 61 abstenciones.

El texto, una proposición no de ley, carece de carácter vinculante para el Gobierno. Su valor es político y simbólico, ya que plasma en una votación y en un texto lo que ya se había revelado en los intensos debates de los últimos días sobre la cuestión saharaui: la absoluta soledad del PSOE, frente al resto del Congreso, incluidos sus socios, aliados y la oposición, en la defensa de sus cesiones a Marruecos para restablecer plenamente las relaciones entre ambos países.

Los socialistas habían intentado en los últimos días hallar una salida para evitar lo que supone una reprobación parlamentaria en toda regla. El PSOE llegó a anunciar que estaba dispuesto a apoyar la propuesta de Unidas Podemos, ERC y EH Bildu porque en su parte estrictamente dispositiva se limita a expresar el respaldo a la doctrina de la ONU sobre el conflicto del Sáhara. El Gobierno sostiene que no se ha separado de las resoluciones de Naciones Unidas por haber reconocido ante Marruecos que su oferta de una autonomía para el Sáhara es la salida “más seria, realista y creíble” al contencioso. Las demás fuerzas políticas, en cambio, argumentan que sigue vigente la antigua resolución de la ONU que reconoce el derecho de autodeterminación de la antigua colonia española.

Al final, el PSOE ha desistido de apoyar la propuesta, lo que hubiese equivalido a avalar también la exposición de motivos que la acompaña y que contiene una inequívoca desautorización al Gobierno. Su portavoz parlamentario, Héctor Gómez, ha acusado a los firmantes de la iniciativa, sus socios de Gobierno y dos de sus habituales respaldos parlamentarios, de falta de “voluntad real de negociar” y de verter durante el debate, el pasado miércoles, “críticas que va mucho más allá de la exposición de motivos que este partido no puede ni compartir ni apoyar”. A los socialistas les han molestado especialmente las intervenciones del portavoz de Exteriores de Unidas Podemos, Gerardo Pisarello, y las comparaciones entre la ocupación rusa de Ucrania y la marroquí del Sáhara.

El PSOE, en cualquier caso, minimiza el acuerdo del Congreso. “La política exterior del país la fija el presidente del Gobierno”, ha dicho Gómez. No es lo mismo que piensa Unidas Podemos, cuyo portavoz parlamentario, Pablo Echenique, ha afirmado en su cuenta de Twitter: “Aunque el mandato parlamentario no es administrativamente vinculante para el Gobierno, políticamente sí lo es”.

El portavoz socialista se ha mostrado molesto con sus socios de Gobierno, a los que ha acusado de no actuar de buena fe, aunque no ha querido entrar en la cuestión de si este episodio puede abrir una crisis en la coalición. Gómez ha dado todo su respaldo a la posición que Sánchez ratificará este jueves en Rabat y ha sostenido que los promotores de la desautorización parlamentaria no han sido capaces de aportar soluciones para un conflicto enquistado desde hace 47 años. El diputado socialista Odón Elorza ha salido públicamente a manifestar que no comparte la postura de su grupo, aunque haya acatado la disciplina de voto. Elorza ha intentado explicarlo en el hemiciclo, pero la presidenta de la Cámara, su compañera Mertitxell Batet, ha alegado que el reglamento no se lo permitía. Otra diputada socialista, Beatriz Carrillo, ha votado a favor por equivocación, según fuentes de su grupo.

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Representantes de las tres formaciones impulsoras de la iniciativa han comparecido después ante la Puerta de los Leones del Congreso junto al delegado en España del Frente Polisario, la organización independentista saharaui, Abdullah Arabi. Allí, Pisarello ha hablado “en nombre de una parte del Gobierno” para deplorar: “El PSOE rompe con sus principios y con la lealtad a nosotros y a sus propias bases”. Tanto Marta Rosique, de ERC, como Jon Iñarritu, de EH Bildu, han subrayado la idea de que Sánchez carece de respaldo parlamentario para las gestiones que tiene previstas en su viaje a Rabat. Rosique ha denunciado además la expulsión de Marruecos de un activista y un fotoperiodista catalanes que acudían a interesarse por la situación de un preso saharaui. El representante del Frente Polisario ha pedido al PSOE que reconsidere su posición y no se coloque del lado del “opresor” en el conflicto de la antigua colonia.

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