Marlaska escenifica con su homólogo marroquí la nueva relación con Rabat en plena crisis con Argelia

Los ministros de Interior de ambos países abordan la inmigración irregular, la reapertura de las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla, y el inicio de la Operación Paso del Estrecho

Reunión de las delegaciones de España y Marruecos, encabezadas por Grande-Marlaska y su homólogo marroquí, Abdelouafi Laftit, celebrada este miércoles en Madrid.
Reunión de las delegaciones de España y Marruecos, encabezadas por Grande-Marlaska y su homólogo marroquí, Abdelouafi Laftit, celebrada este miércoles en Madrid.Miguel J. Berrocal (Ministerio del Interior/EFE)

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se ha reunido este miércoles durante tres horas con su homólogo marroquí, Abdelouafi Laftit, para escenificar, en plena crisis con Argelia, el nuevo estado de las relaciones entre Madrid y Rabat tras la decisión española de abandonar su tradicional postura de neutralidad en el conflicto del Sáhara y apoyar la propuesta de Marruecos de autonomía para la antigua colonia. Este es el segundo encuentro entre ambos ministros desde que el pasado marzo se plasmara el giro español en el tema saharaui. El anterior tuvo lugar el pasado 29 de marzo, en Dubái (Emiratos Árabes Unidos), durante una reunión de la Alianza Internacional para la Seguridad en la que participaban Grande-Marlaska y Laftit. Antes de la crisis diplomática, ambos ministros habían mantenido ocho encuentros bilaterales.

El puerto de Algeciras (Cádiz) en la Operación Paso del Estrecho de verano de 2019.

Tras la reunión de este miércoles, celebrada en la sede del ministerio en Madrid, han emitido un comunicado conjunto en el que subrayan “la importancia estratégica de las relaciones entre los dos países” y sitúan “la ejemplaridad de la cooperación” entre sus departamentos como la materialización de “la nueva dinámica” entre Madrid y Rabat tras el fin de la crisis diplomática.

El comunicado destacaba también “la ejemplar cooperación hispano-marroquí en los ámbitos migratorio y de la seguridad, especialmente en la lucha contra el terrorismo y la criminalidad transnacional”. Poco antes, en una nota de prensa, Interior incidía en esta idea al alabar “el trabajo conjunto diario” de las Fuerzas de Seguridad de ambos países y destacar “el intercambio de información operativa” en “la lucha contra la inmigración irregular y en la desarticulación de las organizaciones criminales dedicadas al tráfico de migrantes”, uno de los temas más sensibles en la relación entre ambos países.

De hecho, la última crisis diplomática entre ambos países, y que se extendió durante 10 meses, fue provocada por la entrada irregular de más de 10.000 inmigrantes en Ceuta, los días 17 y 18 de mayo de 2021, ante la pasividad de las autoridades marroquíes. Informes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) de aquellos días enmarcaban aquella entrada masiva de inmigrantes dentro del “discurso agresivo” con el que Rabat pretendía que Madrid cambiara de posición en la cuestión del Sáhara Occidental, como finalmente ocurrió en marzo pasado.

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Ambos ministros han abordado también el proceso de normalización de la frontera terrestre entre ambos países, que se inició el pasado 17 de mayo con la reapertura parcial de los pasos de Beni Enzar, en Melilla, y de El Tarajal, en Ceuta, pero que aún está lejos de completarse. Aquel día, tras más de dos años cerrados a cal y canto, los puestos fronterizos solo se reabrieron para los ciudadanos de la Unión Europea y extranjeros con permiso de residencia y visado Schengen. Dos semanas después, el 31 de mayo, se reabrió al tránsito de los trabajadores transfronterizos residentes en las poblaciones vecinas de Marruecos, aunque solo pudieron hacerlo las pocas personas que tenían la documentación en vigor, menos de 300 entre ambas ciudades. El comunicado conjunto, sin embargo, no hace referencia a este punto.

Desde entonces, la situación sigue estancada pese a que delegaciones de ambos países han mantenido varios encuentros para acordar nuevos pasos en la reapertura. El Gobierno español consideraba que el acuerdo con Rabat incluiría la reapertura de la aduana comercial con Melilla y la instalación de una nueva en Ceuta, pero aún no se ha materializado. Pese a ello, el comunicado conjunto recalcaba que se sigue “la hoja de ruta acordada tras el encuentro mantenido por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el rey de Marruecos, Mohamed VI” el pasado abril, sin dar más detalles.

El encuentro ha servido también para tratar la Operación Paso del Estrecho, que este miércoles se ha iniciado formalmente en España después de dos años suspendida a causa de la decisión de las autoridades marroquíes de cerrar las fronteras para dificultar la propagación del coronavirus y, posteriormente, mantener la medida como un método de presión más para que España modificase su postura respecto al Sáhara Occidental. El año pasado, Rabat solo permitió el atraque en sus puertos de los barcos procedentes de Sète (Francia) y Génova (Italia).

La Operación Paso del Estrecho, que en Marruecos se conoce como Marhaba, fue concebida en 1986 y suele desarrollarse entre el 15 de junio y el 15 de septiembre. En su última edición, la de 2019, la misma facilitó el paso desde Europa a Marruecos de 3.340.045 pasajeros y 760.215 vehículos. En la actual, cuyos detalles terminaron de concretar el pasado 5 de mayo delegaciones de ambos países en una reunión celebrada en Rabat, participan por parte española cerca de 16.000 agentes de las Fuerzas de Seguridad. El movimiento de personas supone cerca de 500 millones de euros solo en billetes de barco, según estimaciones efectuadas en años anteriores por las navieras. A ello se suman las ventas de tiendas de comestibles, gasolineras, hoteles y puestos de trabajo para desempleados que participan durante esos tres meses como asistentes.

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Sobre la firma

Óscar López-Fonseca

Redactor especializado en temas del Ministerio del Interior y Tribunales. Llego a EL PAÍS en marzo de 2017 tras una trayectoria profesional de más de 30 años en Ya, OTR/Press, Época, El Confidencial, Público y Vozpópuli. Es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid.

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