La principal ONG marroquí señala que la violencia policial causó una veintena de muertes en la valla de Melilla

La Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) lamenta la colaboración de las fuerzas españolas con las marroquíes el 24 de junio en el puesto fronterizo que conecta Nador con la ciudad autónoma

El presidente de la sección de la AMDH en Nador, Amín Abidar (izquierda); el responsable de migraciones en la AMDH, Said Tbel (centro), y el activista de la ONG en Nador, Omar Nayi, este miércoles en Rabat.Foto: MOHAMED SIALI (EFE) | Vídeo: EPV

La ONG de mayor relevancia en Marruecos, la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), señala la violencia ejercida por las fuerzas del orden marroquíes, y la colaboración de los agentes españoles, como la causa principal de la muerte de más de una veintena de personas el pasado 24 de junio en Nador, en la frontera con Melilla. El Ministerio del Interior marroquí sitúa la cifra de muertos en 23, mientras que los representantes de la AMDH sostuvieron este miércoles, durante la presentación en Rabat de su informe sobre los hechos ocurridos en el puesto fronterizo, que los muertos fueron 27.

Omar Nayi, miembro de esta ONG en Nador, aseguró que la fuente en la que su organización se basa para cifrar los fallecidos tiene una solvencia contrastada: “Cuando las autoridades decían que solo había cinco muertos, nosotros ya dijimos que eran 27. Después, aumentaron la cifra a 18 y finalmente a 23. Pero nosotros siempre hemos hablado de 27 muertos”.

Nayib indicó también que hasta el pasado 15 de julio su organización había contado hasta 64 desaparecidos, emigrantes en su mayoría procedentes de Sudán y Sudán del Sur, que participaron en el intento de cruzar la frontera de forma irregular. Sus familiares y amigos han perdido el contacto con ellos desde aquel día.

La AMDH achaca seis decisiones graves a las autoridades marroquíes. La primera consiste en haber “atacado” casi a diario los campamentos de migrantes y refugiados situados en las afueras de Nador. La organización vincula estas operaciones a la normalización de las relaciones entre España y Marruecos. Esta nueva etapa se produjo una vez que el presidente Pedro Sánchez imprimió un giro histórico a la política española durante 47 años respecto al Sáhara Occidental.

La segunda decisión “grave”, según la AMDH, es la de no haber dispersado a los 1.500 emigrantes que partieron aquel 24 de junio desde el bosque de Izenoudene, próximo al Gurugú, durante los seis kilómetros que los separaban de la frontera. La tercera es la de concentrar a 2.000 agentes en la valla de Nador e impedir que los emigrantes se batieran en retirada hacia el monte Gurugú. La cuarta es el uso “excesivo” de gases lacrimógenos en un lugar “estrecho y casi cerrado”. La quinta es la de haber transportado a los muertos en ambulancias de protección civil, mientras que los heridos “permanecieron horas tendidos en el suelo sin ningún socorro”. Y la sexta atañe también a las fuerzas españolas. La ONG se pregunta por qué ni las autoridades marroquíes ni las españolas socorrieron sobre el terreno a gente que “agonizaba delante de sus ojos”.

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La AMDH concluye que este balance “nunca visto” de muertes en la frontera solo se explica por el papel de “gendarme” que juega Marruecos para España y la Unión Europea, sobre todo, tras la normalización de las relaciones entre los dos países.

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La ONG critica el hecho de que las autoridades marroquíes movilizaran “más rápidamente que las ambulancias y los medios de socorro”, hasta nueve autobuses para trasladar a cientos de emigrantes hacia ciudades del centro y sur del país, alejadas de las fronteras. Añade que a partir de las cuatro de la tarde de aquel 24 de junio, cerca de 500 demandantes de asilo, “entre ellos muchos heridos”, fueron trasladados a varias regiones del país. Y asegura que al menos uno de esos heridos, Abdenacer Mohamed Ahmed, murió en el autobús que lo transportaba, según diversos testimonios.

El informe subraya que en los cinco días previos al intento de cruzar la valla, los enfrentamientos con las fuerzas del orden se volvieron violentos, con decenas de heridos. Nayi relató que los agentes detuvieron a migrantes y refugiados y estos también retuvieron a miembros de las fuerzas del orden. “Finalmente, hubo negociaciones entre ellos y cada uno soltó a sus detenidos”.

Los agentes usaron por primera vez, según la ONG, un bloqueo alimentario sobre los emigrantes y el uso de gases lacrimógenos en el campo. “Se llegó incluso a pedir a los comerciantes próximos a los campamentos que no vendieran nada a los emigrantes”, subraya el informe.

Esos gestos de “crueldad”, según la organización, marcaron los días previos al intento de asalto de la valla: “En esas condiciones inhumanas, tras varios días de ataques y enfrentamientos, agotados, perseguidos, mal alimentados, a causa de la destrucción de los pocos alimentos que tenían, unos 1.500 migrantes se dirigieron hacia la valla de Melilla el 24 de junio”.

A las ocho de la mañana el grupo, refugiado ya en el monte Gurugú, emprendió su camino de seis kilómetros hacia la frontera con Melilla sin que nadie les bloqueara el acceso, según la ONG. “Los demandantes de asilo”, señala el informe, “llegaron a las nueve de la mañana al puesto fronterizo del Barrio Chino e intentaron abrir la puerta principal y escalar la valla sin que se registrara hasta entonces ninguna escena de pánico ni avalancha”.

La causa principal de las muertes

La AMDH sostiene que las autoridades marroquíes permitieron que el grupo se acercara hasta el puesto fronterizo para beneficiarse de la ventaja que ofrecía el terreno en ese punto cercano a la valla. “Así, [las autoridades marroquíes] podía mostrar al socio español hasta qué punto estaban dispuestos a llegar para detener el flujo migratorio cuando se es socio”. La ONG señala que la “causa principal” de las muertes se debió a la decisión de las autoridades marroquíes de “atacar violentamente a los demandantes de asilo cuando llegaron a la valla y ya se habían desprovisto de palos y piedras”.

Omar Nayib relató que muchos de los emigrantes llevaban las mochilas cargadas de piedras, que también iban armados con palos y algunos de ellos llevaban pequeños cuchillos. Pero recalcó que nadie les impidió acercarse a la valla y que “no hubo enfrentamientos”. Sin embargo, algunos minutos después, según la ONG, las autoridades marroquíes comenzaron a lanzar piedras y gases lacrimógenos. “Es en ese momento es cuando se produjeron las primeras víctimas y cayeron al suelo varios demandantes de asilo, ya fuera por asfixia o golpeados por las piedras”. Hasta entonces, las fuerzas del orden actuaban desde la distancia, sin entrar en el cuerpo a cuerpo, según el informe.

La ONG afirma que dispone de 20 grabaciones de vídeo, de las que asegura haber publicado solo una parte, en las que se aprecia el “trato cruel, inhumano y degradante”, de los agentes marroquíes hacia los demandantes de asilo. La AMDH no escatima críticas tampoco hacia la Guardia Civil: “Ciertos pasajes de vídeo muestran sin ninguna duda que la policía española y la Guardia Civil han utilizado los gases lacrimógenos y las balas de caucho contra los demandantes de asilo cuando ellos estaban aún en el lado marroquí, atrapados en el paso de entrada del Barrio Chino”.

La ONG sostiene que las fuerzas del orden españolas devolvieron “en caliente” a 100 demandantes de asilo que ya habían penetrado en territorio español, un número que fuentes policiales españolas elevan a 102.

El pasado 13 de julio, un organismo oficial, el Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH) de Marruecos, presentó también los resultados preliminares de su investigación sobre el 24 de junio. Esta institución, cuya presidenta, Amina Bouayach, fue designada por el rey Mohamed VI en 2018, no tiene nada que ver con la AMDH. Mientras la Ong es muy crítica contra la política estatal en relación a los derechos humanos, el CNDH está encargado de hacer recomendaciones al Gobierno marroquí y se cuida mucho de no criticar a las fuerzas del orden del país. No es de extrañar, por tanto, que las conclusiones que han extraído sobre las muertes del 24 de junio sean muy distintas. Resulta mucho más crítico con las autoridades marroquíes el informe de la ONG. Pero uno y otro coinciden en señalar que el papel de las fuerzas del orden españolas no es ajeno a la tragedia que se vivió aquel día en la frontera. Mientras el CNDH culpó a las autoridades españolas de no socorrer a los emigrantes sudaneses, la AMDH añade que las fuerzas marroquíes dejaron sin posibilidad de escape a los demandantes de asilo.

Sobre la firma

Francisco Peregil

Redactor de la sección Internacional. Comenzó en El País en 1989 y ha desempeñado coberturas en países como Venezuela, Haití, Libia, Irak y Afganistán. Ha sido corresponsal en Buenos Aires para Sudamérica y corresponsal para el Magreb. Es autor de las novelas 'Era tan bella', –mención especial del jurado del Premio Nadal en 2000– y 'Manuela'.

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