El incendio en el campo de tiro de León vuelve a descontrolarse tras quemar 3.000 hectáreas

La climatología favorable apunta a su próximo control, pese a las dificultades para apagarlo por la presencia de proyectiles

Miembros de una brigada de extinción, en el incendio de Teleeno, este fin de semana.
Miembros de una brigada de extinción, en el incendio de Teleeno, este fin de semana.J.CASARES (EFE)

El campo de tiro del Teleno (Tabuyo, León) va camino de controlarse tras más de una semana ardiendo. Las buenas noticias de este martes, cuando la lluvia permitió reducir la intensidad del incendio, se difuminaron con el paso de las horas debido al aumento de las temperaturas y la reproducción de varios focos, como temían los bomberos. La gran dificultad para acometerlos radica en que están quemándose zonas de ensayos militares, con proyectiles sin estallar que comprometen la seguridad de las brigadas aéreas y terrestres. Las estimaciones apuntan a más de 3.000 hectáreas de terreno afectadas en el recinto del Ejército y más de 500 en las lenguas que se han extendido por el exterior, según las estimaciones de bomberos y residentes. El frescor de la pasada noche del miércoles al jueves ha propiciado avances importantes para acabar con el incendio, aunque las cuadrillas instan a no confiarse ni darlo por dominado.

El departamento de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León mantiene una alerta de nivel 2 sobre 3 ante la proximidad del frente a varias poblaciones, aunque de momento no se han necesitado evacuaciones por riesgo sobre las personas. El origen de las llamas, hace más de una semana, se debió a unos rayos que cayeron sobre esa zona que ya ardió en 1998, en 2005 y en 2021, aunque con menor intensidad que en los dos incendios precedentes, lo cual ha provocado la indignación de los vecinos de estas localidades leonesas por el riesgo que entraña para el patrimonio natural del que muchos viven.

Medio Ambiente ha informado de que las partes activas del incendio se encuentran en los flancos este y oeste, ambas en superficie con obuses, de modo que los operativos apenas pueden hacer más que apagar el fuego que se acerca hacia esa zona exterior del perímetro militar. Una de las claves para acometerlo ha consistido en las labores de remate, en muchos casos con azadas o motosierras, para impedir que los frentes puedan proseguir hacia esos sectores. Los medios aéreos apenas han podido colaborar porque el peligro de estallido de ese armamento también puede afectar al vuelo de los hidroaviones o helicópteros.

La humedad de la noche del miércoles al jueves ha permitido junto a las bajas temperaturas que se pueda abordar con más optimismo este incendio que ronda las localidades cercanas a Tabuyo. Un bombero que ha estado trabajando estos días en la extinción y que había avisado del riesgo de reproducción afirma ahora que “se ha cerrado una parte que iba hacia el pico de Teleno y se actuó cerca de Somoza y la cosa está ahora bastante mejor”.

El brigadista celebra los avances, pero insiste en que los equipos siguen activos para certificar que no vuelven a reproducirse nuevos focos. “Lo que está dentro del campo de tiro ya no tiene zonas por donde controlar porque iría hacia zonas ya quemadas y lo que está fuera se ha rematado bien y no debiera suponer peligros”, informa el bombero desde su posición “a pie de campo”.

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Juan Navarro

Colaborador de EL PAÍS en Castilla y León, Asturias y Cantabria desde 2019. Aprendió en esRadio, La Moncloa, en comunicación corporativa, buscándose la vida y pisando calle. Graduado en Periodismo en la Universidad de Valladolid, máster en Periodismo Multimedia de la Universidad Complutense de Madrid y Máster de Periodismo EL PAÍS.

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