Feijóo regresa a la línea más dura del PP con ETA para atacar a Sánchez

“Esto anima a los más cafeteros del PP, y eso a efectos de la competición con Vox es importante”, analiza un dirigente

El presidente del PP de Aragón y alcalde de la ciudad, Jorge Azcón, y el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, este jueves en Zaragoza.
El presidente del PP de Aragón y alcalde de la ciudad, Jorge Azcón, y el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, este jueves en Zaragoza.Fabián Simón (Europa Press)

En la estrategia de moderación de Alberto Núñez Feijóo para tratar de alcanzar La Moncloa hay algunas excepciones. Una de ellas es ETA. El vínculo con las víctimas del terrorismo etarra está en el ADN del PP ―a pesar de que varias de ellas se han revuelto más de una vez contra lo que han considerado una utilización política de su dolor― y, además, todo lo relacionado con la banda terrorista enfurece a las bases sociales de la derecha. El líder del PP se ha dejado arrastrar por esos condicionantes y ha regresado a la línea más dura del PP con ETA para atacar a Pedro Sánchez. Este jueves, Feijóo acusó al presidente del Gobierno de “aceptar el chantaje de Bildu” con los acercamientos a las cárceles vascas de los exjefes de ETA Txapote y Henri Parot, aunque no hay forma de demostrar la causalidad entre esta decisión ajustada a la ley y los acuerdos del Gobierno con la coalición abertzale para leyes que nada tienen que ver con el terrorismo. El líder popular rememoró además el asesinato del concejal popular Miguel Ángel Blanco en 1997 para criticar el traslado de uno de sus verdugos y de otros presos etarras, 11 años después de que ETA anunciara su disolución.

“No vale todo en política para seguir siendo presidente del Gobierno. Sabíamos que Bildu estaba muy cómodo con el Gobierno, porque siempre lo ha dicho. Lo que no sabíamos cuál era el último precio que el Gobierno iba a pagar a Bildu por su apoyo al último real decreto ley”, criticó Feijóo en Zaragoza, después de un acto programado para hablar del inicio del curso escolar, que quedó eclipsado por sus declaraciones sobre ETA. “Miguel Ángel Blanco murió porque el Gobierno del PP no aceptó el chantaje del acercamiento de los presos de ETA con delitos de sangre, sin que previamente se hubiesen arrepentido o colaborado con la justicia. Ha muerto por eso, y ahora su asesino está en el País Vasco”, censuró el jefe de los conservadores.

Aunque el Gobierno de José María Aznar no aceptó el chantaje de ETA durante el secuestro de Miguel Ángel Blanco para acercar en ese contexto a todos los presos etarras al País Vasco, sí que ordenó acercamientos de presos de ETA a prisiones próximas a Euskadi durante su mandato. En concreto, entre 1996 y 2004, los Gobiernos de José María Aznar ordenaron 574 traslados, todos ellos mientras ETA todavía secuestraba y mataba. Por su parte, entre 2011 y 2018, Mariano Rajoy ordenó traslados en 229 ocasiones. El contexto de los acercamientos de hoy es muy diferente, ya que ETA anunció el cese definitivo de su actividad armada el 20 de octubre de 2011. El PP argumenta que, a pesar de ello, la banda no está colaborando con el esclarecimiento de atentados sin resolver, mientras el Gobierno de Pedro Sánchez subraya que el cumplimiento de la pena cerca del entorno social y familiar no es un beneficio penitenciario, sino un derecho de todos los internos, y que “desaparecida ETA y su actividad terrorista, no se puede vulnerar ese derecho, que además en ningún caso supone reducción de condena ni nada parecido”, apuntan fuentes gubernamentales.

Feijóo sigue el mismo camino transitado muchas veces por el PP, que llegó a arrojar a la cabeza al PSOE los muertos de la banda. Ahí quedó, grabado para la historia, el “Usted traiciona a los muertos” de Mariano Rajoy a José Luis Rodríguez Zapatero en 2005, por las conversaciones del Gobierno socialista con ETA para buscar la paz. Feijóo opta por ese camino, aunque eso implique apartarse de su estrategia de moderación. Pero no es la primera vez que Feijóo sigue esta vía, ya que en el debate sobre el estado de la nación, el pasado julio, el discurso de la portavoz popular, Cuca Gamarra, sorprendió también por su dureza en este asunto y por dedicar un tercio de su tiempo a hablar de ETA.

La clave, interpretan algunas fuentes en el PP, es que Feijóo busca percutir a Sánchez por las alianzas con Bildu “para sacudirse la presión a su vez por los pactos con Vox” y además, en este asunto de ETA está obligado a dar el mensaje que espera el electorado más conservador. “Esto anima a los más cafeteros del PP, y eso a efectos de la competición con Vox es importante”, opina un dirigente popular, que reflexiona: “Aunque no creo que haga ganar o perder elecciones”.

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En el PP argumentan, además, que aunque siempre haya habido acercamientos de presos, la diferencia ahora “es que Sánchez no lo hace con mayoría absoluta, por convicción; sino que lo hace después de apoyarse de manera descarada en Bildu para la gobernabilidad”. Con todo, algunos veteranos del partido esperan que después de esta salida dura, Feijóo compensará con un mensaje más centrado sobre otro asunto. “Esa es su estrategia”, analiza uno de ellos, “dar una de cal y otra de arena”.

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Sobre la firma

Elsa García de Blas

Periodista política. Cubre la información del PP después de haber seguido los pasos de tres partidos (el PSOE, Unidas Podemos y Cs). La mayor parte de su carrera la ha desarrollado en EL PAÍS y la SER. Es licenciada en Derecho y en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid y máster en periodismo de EL PAÍS. Colabora como analista en TVE.

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