Marlaska: “El PP olvida que la dispersión de presos fue una política antiterrorista cuando ETA mataba”

Las leyes españolas y europeas y las reglas de la ONU fijan que los reclusos cumplan condena cerca de sus casas

La ministra de Justicia, Pilar Llop, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en Santoña (Cantabria), esta mañana.
La ministra de Justicia, Pilar Llop, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en Santoña (Cantabria), esta mañana.César Ortiz (Europa Press)

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha acusado al PP de haber olvidado que España derrotó a ETA y de seguir “instrumentalizando el terrorismo”, a pesar de que hace 11 años que la banda terrorista no mata y hace más de cuatro que se disolvió. El Gobierno ha contestado esta mañana casi al unísono al partido de Alberto Núñez Feijóo que “hay que cumplir la ley”, tras las duras críticas al último traslado de presos de la banda para que sigan cumpliendo condenas en cárceles vascas, que incluía a los asesinos Txapote, Parot y Mobutu. “El PP parece olvidar que el Estado de derecho venció a ETA y que la política de dispersión fue una política antiterrorista que se aplicaba cuando ETA mataba”, ha dicho el titular de Interior durante una visita a la cárcel cántabra de El Dueso. La ley penitenciaria establece que debe haber cárceles por todo el territorio para evitar “el desarraigo social de los penados”. Las familias de etarras siempre han sostenido que la dispersión era más una condena para los padres e hijos de los terroristas que para estos.

La llamada política de dispersión de los presos de ETA, puesta en marcha por el Gobierno socialista de Felipe González en 1989, ha ido perdiendo vigor desde que la banda dejó de matar. Las críticas a los traslados de presos a Euskadi y las acusaciones al PSOE de favorecer a la organización terrorista han sido una constante en el PP, y ayer Feijóo entró en la corriente más dura que inauguró Jaime Mayor Oreja. “Miguel Ángel Blanco murió porque el Gobierno del PP no aceptó el chantaje del acercamiento de los presos de ETA con delitos de sangre, sin que previamente se hubiesen arrepentido o colaborado con la justicia. Ha muerto por eso, y ahora su asesino [Txapote] está el País Vasco”, censuró el jefe de los conservadores.

Esta mañana, tanto Marlaska como el titular del Ministerio de la Presidencia, Félix Bolaños, han recordado que, una vez derrotada y disuelta ETA, hay que aplicar la ley tal y como está, y no la “política de excepción” que fue la dispersión. “Lo que ha hecho el Gobierno es aplicar la legislación penitenciaria y el PP critica que apliquemos la ley. Es inaceptable que el PP utilice el terrorismo cuando la democracia lo ha vencido; deberían sonrojarse”, ha dicho Bolaños.

Los dos ministros han recordado los acercamientos que hicieron los dos presidentes del PP, cuando ETA mataba o cuando mantenía secuestrado a José Antonio Ortega Lara. Entre 1996 y 2004, los Gobiernos de José María Aznar ordenaron 574 traslados, todos ellos mientras ETA todavía secuestraba y mataba a 70 personas. Por su parte, entre 2011 y 2018, Mariano Rajoy ordenó traslados en 229 ocasiones. “El PP se lo debería hacer ver”, ha dicho Bolaños. “El PP parece haber olvidado que a ETA le venció el Estado de derecho. Si aplicamos la ley para derrotarla, ¿cómo no vamos a aplicar la ley cuando la sociedad ha derrotado a ETA?”, se ha preguntado Marlaska.

El titular de Interior ha insistido en que la dispersión, que en ocasiones fue avalada por tribunales europeos como una respuesta al terrorismo etarra desde el ámbito penitenciario, tuvo su tiempo y este ya ha pasado: “El que cumplieran alejados de sus domicilios era una política antiterrorista necesaria en el ámbito penitenciario mientras ETA mataba, pero una vez una vez que no existe, cobra virtualidad plena la ley penitenciaria y el derecho de los presos a penar cerca de sus domicilios”.

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La Ley General Penitenciaria española establece en su artículo 12.1 la necesidad de un reparto territorial de las cárceles “para satisfacer las necesidades penitenciarias y evitar el desarraigo social de los penados”, un precepto en sintonía con la legislación internacional adoptada por España. La ONU estableció en las llamadas Reglas Mandela (reglas mínimas de las Naciones Unidas para el tratamiento de los reclusos) que los presos deben ser internados en “establecimientos cercanos en su hogar o a su lugar de reinserción social”, lo mismo que dicen las llamadas Reglas Penitenciarias Europeas en su artículo 17.1: “Se asignará a los detenidos, en la medida de lo posible, prisiones situadas cerca de su lugar de residencia”.

El fin de la dispersión ha sido reclamado de manera insistente por los partidos nacionalistas vascos, especialmente por EH Bildu, ya que es considerada un castigo a las familias de los presos y no a los condenados. El último informe de la organización Etxerat, que agrupa al colectivo de reclusos de la banda, apunta que la dispersión de presos ha causado la muerte en accidente de tráfico de 16 familiares en los desplazamientos para visitar a los suyos en Algeciras o El Puerto de Santa María, por ejemplo, a 1.000 kilómetros de Euskadi.

Sobre la firma

J. A. R.

Redactor jefe digital en España y profesor de la Escuela de Periodismo UAM-EL PAÍS. Debutó en el Diario Sur de Málaga, siguió en RNE, pasó a la agencia OTR Press (Grupo Z) y llegó a EL PAÍS. Ha cubierto íntegros casos como el 11-M, el final de ETA, Arny, el naufragio del 'Prestige', los disturbios del Ejido... y muchos crímenes (jorgear@elpais.es)

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